Casi el 70% rechaza los paros docentes

La oposición es más fuerte en los sectores sociales bajos; el 90% de los argentinos pide cambios en el sistema educativo

Domingo 9 de marzo de 2008
De ser un orgullo nacional, la educación se ha convertido para los argentinos en un problema que necesita atención urgente.

Nueve de cada diez personas piensan que el sistema educativo argentino requiere cambios, y casi el 63% demanda reformas "fundamentales". A la hora de definir los principales problemas de la educación, sin embargo, hay poco acuerdo sobre por dónde empezar. Eso sí: los paros, que rechazan casi siete de cada diez personas, son cada vez menos tolerados.

Esos son los resultados centrales de un sondeo realizado el mes pasado por la empresa TNS Gallup Argentina entre 1010 personas, en todo el país, a quienes se entrevistó de manera personal en sus domicilios para preguntarles sus ideas sobre la educación.

Las mismas preguntas se habían realizado en 2000 y la comparación arroja un leve aumento de las personas que piensan que la educación necesita reformas. Este año fue el 90%, mientras que en 2000 había sido el 85% de los encuestados. Este año, el 63% reclama cambios fundamentales y el 27% se contenta con cambios moderados.

Al preguntar por los problemas concretos por modificar, las opiniones se dispersan. El 23% se refirió a planes de estudio desactualizados; el 14% habló de paros docentes; con el 10% se ubicaron la desigualdad de oportunidades para acceder a la educación y también los bajos sueldos docentes. Por debajo, aparecieron la deserción escolar, el bajo presupuesto educativo, la falta de infraestructura y el bajo nivel de capacidad de los maestros.

Cuando se comparan estas respuestas con las dadas en 2000, hay una disminución de la preocupación por temas presupuestarios y una mayor atención en la calidad de la enseñanza. Hace ocho años, el problema percibido como más acuciante eran los bajos sueldos para los docentes, seguido por los recursos escasos para educación.

"Esto va en línea con la percepción de un deterioro en la educación. Hay comparaciones internacionales recientes que nos posicionan muy por debajo. La Argentina siempre tuvo una tradición de nivel educativo superior y eso se ve ahora cuestionado", apuntó Constanza Cilley, una de las responsables del estudio.

Otros sondeos de TNS Gallup apoyan esta idea. La educación aparece en segundo lugar cuando se pregunta a los argentinos cuáles son los principales derechos como ciudadanos. Cuando se los consulta por los problemas del país, la educación aparece en tercer lugar, pero el porcentaje de quienes la mencionan se duplicó en los últimos años: era del 6% en 2000 y hoy es casi del 12%.

Una cuestión "sagrada"

Las dificultades para determinar por dónde empezar los cambios educativos tienen razones históricas. "En la Argentina la educación tiene una suerte de halo sagrado que la convierte en un fenómeno abstracto. Hay dificultades para transformar eso en un análisis diagnóstico y propositivo. Por eso para los políticos es mucho más fácil decir que la prioridad es la educación que proponer concretamente acciones", opinó Axel Rivas, director del programa de educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

Para Rivas, la preocupación por la calidad "es una percepción saludable. La agenda de hoy pasa por materializar la inversión creciente en educación en resultados de aprendizaje. Esta es una oportunidad para las nuevas gestiones en las provincias. Es una lástima que tengan que preocuparse tanto por las negociaciones salariales", opinó.

La mayoría de los argentinos parece estar de acuerdo con esa idea. Casi el 70% rechaza los paros docentes, una oposición que aumenta en los estratos sociales más bajos (70%) y en las mujeres. El porcentaje que así opina, además, aumentó 12 puntos en los últimos ocho años.

Al mismo tiempo, entre quienes mencionan los paros docentes como principal problema son más los entrevistados de menor nivel socioeconómico (17% contra 7% de la clase media alta), y del interior y el Gran Buenos Aires (15% y 14%, respectivamente, contra 7% en la Capital).

"La preocupación por los sueldos bajó en importancia en los últimos años; se ve que hay más recursos, y por eso crece la crítica a los paros", analizó Cilley. "La clase baja es la que más sufre los paros, que además generan un trastorno familiar que registran más las mujeres", dijo.

"Hay una percepción del efecto prolongado del conflicto docente, en particular en algunos núcleos urbanos y en la provincia de Buenos Aires. Allí se registra una tendencia de pasaje de alumnos de escuelas públicas a privadas", analizó Rivas.

"Aunque la provincia hace un gran esfuerzo en inversión en educación, es la más desfavorecida por la coparticipación. Como la sociedad no es tan pobre como su Estado, compra educación en el sector privado", dijo. "Esto es un mensaje a los docentes de que hay que buscar otras modalidades de manifestación de situaciones críticas que no sean autodestructivas", sintetizó Rivas.

Sin embargo, el 52% de los encuestados tiene una imagen positiva de los maestros. Con respecto al año 2000, el porcentaje cayó 8 puntos. "Sigue siendo un porcentaje alto. En el país y en el mundo los docentes generan confianza", dijo Cilley, quien se refirió a un estudio realizado en 2007 en 60 países sobre la imagen de distintas profesiones, que colocó a los maestros al tope de la confianza en casi todos ellos.

Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION

Lunes, 10 de Marzo de 2008 09:36 Autor: Lic. Claudia Santalla y Giselle Zarlenga. #. Tema: Educación.

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