Unicef: Destruir los mitos de la explotación sexual infantil

Cartel de la campaña, detalle (Foto: Unicef, España).
 
El perfil que se asocia al pederasta poco tiene que ver con el verdadero cliente del turismo sexual: éste es un individuo de entre 25 y 35 años, que viaja por motivos no sexuales y que se ve atraído por una atmósfera que no “denigra la prostitución”. Unicef se propone “desbancar los mitos existentes con verdades”.

(Mujereshoy) Según informaciones de Unicef, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el turismo sexual, especialmente asociado a menores de edad en países lationamericanos y asiáticos, moviliza al año más de 12.000 millones de dólares y harían falta 15.000 millones para combatirla.

En todo el mundo, se calcula que más de dos millones de niños y niñas son víctimas de la industria multimillonaria de la explotación sexual y que, en países como Brasil más de 500.000 niños son explotados sexualmente.

En opinión de María Conde, asesora regional de Protección a la Infancia de Unicef para América Latina y Caribe, es necesario incidir en la educación de las sociedades para conseguir cambiar su mentalidad.

“Las sociedades de América Latina y Asia son muy conservadoras y otorgan poca importancia a la mujer. Además, un problema añadido es la pobreza que, en algunos casos, las obliga a prostituirse desde muy jóvenes”, según Conde.

Asimismo, dijo que “en ningún caso el hecho de que las niñas den el consentimiento para mantener relaciones sexuales es una justificación para cometer esta conducta delictiva penada con la cárcel”.

Es una lacra que “aprovecha la vulnerabilidad y la pobreza” y en la que se genera tal negocio que, “debido a la corrupción política, sólo la cooperación internacional es efectiva”, asegura Conde.

Acciones contra la explotación sexual infantil

Ante estas cifras y esta situación, Unicef emprendió hace algunos meses una campaña mundial para enfrentar la explotación sexual infantil. La campaña tiene como principal objetivo la prevención de la explotación sexual infantil mediante la sensibilización de aquellas personas que viajan a destinos turísticos conocidos por la facilidad que ofrecen para mantener relaciones sexuales con menores de edad.

Una de las primeras acciones de la campaña es presionar a los gobiernos para que modifiquen sus códigos penales con el fin de tipificar como delito la trata de personas con fines de explotación sexual, la pornografía infantil, la explotación de niños en espectáculos públicos o la corrupción de menores.

Los esfuerzos también se encaminan a que en los países donde ya existe esa legislación, se aplique de manera concreta, ya que a veces la corrupción política impide que se elimine la explotación sexual infantil comercial.

La acción de sensibilización pública (mediante materiales como folletos, carteles, pegatinas o un vídeo) es sólo un parte de la Campaña contra la Explotación Sexual Comercial Infantil en los Viajes. La campaña incluye, además, otras acciones de sensibilización y formación más específicas dirigidas tanto al sector turístico como a los medios de comunicación y otros profesionales.

Otra de las misiones de la campaña es la de desmitificar el perfil del cliente. Unicef señala que el perfil del cliente del turismo sexual, por ejemplo, no es el del pederasta clásico, sino que corresponde a “un joven de entre 25 y 35 años, que viaja por motivos no sexuales y que se ve atraído por una atmósfera que no denigra la prostitución”. Además, subraya María Jesús Conde, esta persona “no se identifica a sí misma como delincuente”.

Los mensajes de la campaña de sensibilización se centran en dos aspectos fundamentales:

Mantener relaciones sexuales a cambio de dinero con menores de edad vulnera los derechos fundamentales de los niños y niñas, recogidos en la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989. En este sentido, este tipo de explotación les causa graves daños físicos y psicológicos que pueden poner en peligro su vida, incluidas enfermedades de transmisión sexual como el VIH/SIDA; les hace muy vulnerables a otros tipos de abusos como la esclavitud, el tráfico de personas o el secuestro; les niega la educación y las posibilidades de desarrollo personal y social, y en ocasiones, les acerca a la delincuencia y las drogas, por lo que se les quita la esperanza de tener un futuro mejor.

No hay excusas

De acuerdo a Unicef, es principalmente la demanda local, y no la extranjera, la que propicia la explotación sexual de la infancia: la explotación sexual infantil en el turismo es sólo una parte del problema.

Sin embargo, la explotación sexual infantil incide tanto en los países destinatarios como en los de origen de los turistas. Las causas profundas de la explotación sexual de la infancia tienen que ver con la pobreza y la disparidad económica; de hecho, la mayoría de los agresores sexuales que buscan niños y niñas provienen de los países ricos (Europa Occidental, EE.UU, Japón o Australia) y se dirigen hacia países menos desarrollados (regiones del sur y sureste asiático, Caribe, Centroamérica y países del este de Europa).

Este tipo de abusadores ocasionales se amparan en “excusas” para ejercer de explotadores sexuales. Con el anonimato tienen una sensación de impunidad respecto a los reproches sociales, morales y culturales que sufrirían en su propio país. Asimismo, el o la turista puede suponer, de forma incorrecta, que la explotación sexual infantil es culturalmente aceptable en el país o zona de destino y puede justificar su explotación alegando que al mantener relaciones sexuales a cambio de dinero está ayudando al niño y a su familia.

El sentimiento de superioridad económica o cultural puede hacerle ver a las personas y niños y niñas de un país menos desarrollado como inferiores y justificar así la explotación de la población local. Y, por último, otro error es creer que los niños y niñas no tienen enfermedades como el VIH/SIDA, cuando está demostrado que tienen un riesgo superior de contraer la enfermedad.

La campaña de Unicef responde de la siguiente manera a algunos de los mitos:

• La prostitución infantil no es un trabajo, sino una violación de derechos.
• No es una preferencia personal, sino una forma de esclavitud.
• Los niños y las niñas que la practican no ganan mucho dinero, sino los intermediarios.
• Los responsables son los explotadores, no se debe criminalizar a niñas y niños.
• El sexo con niños y niñas no es más seguro, al contrario: los menores son más vulnerables al contagio de enfermedades de transmisión sexual y al VIH/SIDA.

Pero Unicef no sólo se propone una batalla contra el turismo sexual, sino un trabajo de fondo cultural, ya que la demanda procede en su mayoría del mismo país e incluso de viajes de empresa.

Por todo ello, las medidas también pasan por incidir en la cultura y la educación; fortalecer a los cuerpos policiales y la justicia para que actúen apropiadamente; y, por supuesto, crear oportunidades de empleo y desarrollo para que esos niños y niñas puedan mantener una vida digna tras la prostitución.

La organización ofrece una serie de recomendaciones a las ciudadanas y los ciudadanos para actuar de manera responsable: obtener información, denunciar actividades sospechosas ante autoridades competentes, conocer las consecuencias legales de estas actividades y colaborar con los objetivos de la campaña dando a conocer su contenido.


Fuente: Agencias, Unicef - 2004
Miércoles, 09 de Abril de 2008 17:55 Autor: Lic. Claudia Santalla y Giselle Zarlenga. #. Tema: Explotación Sexual.

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