La agenda pendiente en educación
Bernardo Kliksberg
Hay que fortalecer la inversión en educación y maestros y subir el rendimiento
En los países desarrollados 85% de los jóvenes termina la secundaria, y el 60% cursa la universidad, en América Latina es sólo el 49.7%, y el 7.4%.
La región ha hecho progresos muy importantes (9 de cada 10 niños finalizan la primaria), pero en un siglo XXI donde la educación es decisiva hay una gran agenda pendiente con fuertes retos.
Primero. Los elevados niveles de deserción y repetición. Según Cepal se necesitan por lo menos 12 años de escolaridad para aspirar a no ser pobre. El 50% no logra completarlos, casi todos ellos humildes. No lo eligen. Inciden factores como tener que trabajar desde temprana edad, (18 millones de niños menores de 14 trabajan), las condiciones desfavorables del medio familiar, la segregación residencial.
Segundo. El bajo rendimiento. En la reconocida prueba PISA (Programa para la evaluación internacional de estudiantes) que se aplica a alumnos de 15 años de más de 40 países, midiendo aprendizajes en lectura, matemáticas y ciencias, los países latinoamericanos participantes han ocupado sistemáticamente algunas de las últimas posiciones. En lectura, habilidad crucial tuvieron los peores resultados. 31% de los alumnos de la región sólo alcanzaron un nivel rudimentario de comprensión de las pruebas de lectura, y 23% tampoco ese nivel básico. Causas, cuestiones como los bajos presupuestos educativos en muchos países, en una región donde la educación sigue siendo vista como un gasto en lugar de entender que es una inversión, los déficit graves de infraestructura, y equipamiento de las escuelas públicas que atienden el 80% de toda la matricula escolar, y la situación de los maestros. Finlandia es uno de los líderes del PISA. Ser maestro es allí una profesión muy bien remunerada, estable, estimulada, y altamente valorada por la sociedad. En América Latina los salarios de los docentes son bastante más bajos que los de los profesionales y técnicos. Representan el 50% del valor de éstos en el Perú, 58% en Brasil, 66% en República Dominicana, 67% en Paraguay, y la valoración social es baja. Es una ocupación desestimulada, y con poca capacidad de atracción.
Tercero. La inequidad en calidad. Hay notables diferencias en calidad entre los diferentes tipos de escuelas. La Cepal las resume con claridad "Las elites escolarizan a sus hijos en colegios de jornada completa y con una oferta curricular variada en contenidos. Adicionalmente ellos establecen lazos al interior de sus estratos, reforzando el capital y redes sociales necesarios para una buena inserción laboral. En cambio los sectores populares van a escuelas con mayores carencias en infraestructura, oferta curricular y recursos... La escuela actúa más bien como mecanismo de diferenciación social que sólo asienta las desigualdades que posteriormente se reproducen en el mercado de trabajo".
Encarar estos retos requiere vigorosas políticas públicas y amplios pactos sociales que los enfrenten. Hay que fortalecer la inversión en educación y maestros, subir el rendimiento, y generalizar el derecho a acceder a una educación de buena calidad. No hay mucho tiempo para perder.
Educación es la claveEl 43% de las niñas del mundo no está en el colegio secundario. Ello incide en las altísimas tasas de mortalidad materna, y mortalidad infantil en los pobres. 77 millones de niños desertan anualmente en primaria, no tendrán chance de salir de la pobreza.
¿Estas realidades son inevitables? De ningún modo. Varios proyectos coincidentes presentados en Estados Unidos los últimos días muestran preocupación por el papel que los países ricos deberían cumplir.
La senadora Clinton, presentó al Congreso con dos representantes republicanos, un proyecto para que Estados Unidos aporte en los próximos 5 años, 10.000 millones de dólares para construir escuelas, entrenar maestros, y bajar la deserción, en países en desarrollo. El senador Obama propuso crear un fondo de 2.000 millones de dólares para educación, y duplicar la ayuda. Edwards, 15.000 millones de dólares para educar 23 millones de niños en los países pobres.
Las últimas investigaciones en Estados Unidos sobre educación son terminantes. Una persona que no completa la secundaria vive 9.2 años menos que un egresado. El estado de salud de un desertor de la secundaria a los 45 años de edad, es peor que la de un graduado de la misma de 65 años. Un año más de educación en desertores escolares, reduciría la tasa de homicidios y asaltos en un 30%, y la de robo de carros en un 20%. Bastaría aumentar en número de graduados en secundaria en un 1% para que el sistema de justicia criminal se ahorre 1.400 millones de dólares por año.
La participación en preescolar genera descenso de la deserción escolar, baja del embarazo adolescente, el uso de drogas y de la criminalidad. Un dólar en preescolar tiene una tasa de retorno sobre la inversión, de 7 dólares.
No bastarán las buenas intenciones, hacen falta hechos concretos. La ayuda para el desarrollo proveniente de todo el mundo rico se redujo el año pasado en lugar de subir, y sigue a gran distancia del 0.7% del Producto Bruto aprobado por la ONU.
En América Latina con progresos importantes, no caben actitudes triunfalistas en educación. Sólo 4 de cada 10 jóvenes termina la secundaria. El 80% de niños de padres que no terminaron la primaria no logran completarla. Sólo el 1% de los jóvenes del 20% más pobre termina la universidad. Continúan las pronunciadas iniquidades en la calidad de la educación. Claramente, según los estudios, las mejoras en educación tendrían como uno de sus primeros impactos, reducciones en las alarmantes tasas de criminalidad juvenil.
En el discurso público latinoamericano hay unanimidad en la prioridad de la educación. Ella debería expresarse en las inversiones concretas, que siguen en muchos países distantes de las necesarias, en un gran esfuerzo por la democratización de la calidad, y en amplios pactos nacionales entre gobiernos, empresas, y sociedad civil, que protejan y fortalezcan a largo plazo, los sistemas educativos, pilares estratégicos de un desarrollo sostenible e inclusivo.
Asesor Principal del PNUD/ONU para América Latina
La más reciente obra del autor, "Primero la gente" (Planeta/Deusto 2008) escrita con el Premio Nobel de Economía Amartya Sen
Fuente: www.eluniversal.com

