El científico, según la mirada de los niños
Por Gabriel Stekolschik para LA NACION
Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA)
Es un varón de mediana edad, blanco, de clase media a media alta, calvo o despeinado, con anteojos gruesos, bata blanca y rasgos de despistado o de un sujeto de mal carácter o de alguien que vive alejado del mundo terrenal. No se trata de un personaje de caricatura o de película de ciencia ficción: es el estereotipo de investigador científico que aparece en los dibujos que realizan individuos de todas las edades y géneros cuando se les pide "que representen a una persona que se ocupa de la ciencia en un día de trabajo".
"Generalmente el investigador está solo, excepto que pidas que dibujen un fondo. En ese caso, aparece un laboratorio con muchos tubos y con líquidos que explotan", cuenta el doctor Agustín Adúriz-Bravo, del Centro de Formación e Investigación en Enseñanza de las Ciencias (Cefiec), de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), "y cuando aparece otro personaje, suele ser una mujer, dibujada mucho más pequeña que el varón, al cual mira con admiración", agrega.
La experiencia del dibujo, a la cual le sigue una entrevista personal sistematizada, es efectuada en escuelas y en lugares de popularización de la ciencia, en el marco de la denominada naturaleza de la ciencia, una rama pujante de la investigación didáctica que diagnostica las imágenes de "ciencia" y de "científico" que circulan en el ámbito educativo, y que propone estrategias y materiales para mejorarlas: "La mayor parte de los estudiantes, profesores, futuros profesores, científicos y público en general tienen estas visiones deformadas", explica Adúriz-Bravo.
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