Violencia familar, en aumento
Para los expertos, el aumento de los juicios responde a la más profunda concientización y a la difusión de los casos en los medios. Sin embargo, la mayoría de las víctimas guarda silencio por miedo o vergüenza. Se registraron, en 2006, unas 11 causas diarias promedio. Si bien las mujeres realizan el 85 por ciento de las denuncias, también crecieron, en los últimos tres años, los casos de varones sometidos a esta problemática. La Justicia busca agilizar los trámites de los procesos.
Por Maria Vanesa Ali
Los juicios iniciados por violencia familiar aumentaron, en los últimos 5 años, un 60,68%. En los datos estadísticos que brinda la página del Poder Judicial (PJN), se registra que desde 2002 hasta 2006, el número de expedientes ingresados en la Cámara Civil llegó a 4.075. Por lo tanto, los Tribunales de Familia porteños recibieron en el último año registrado, en valores promedios, 11 denuncias por día.
En Argentina, la protección contra la violencia familiar está amparada por la ley Nº 24.417. Los especialistas en el tema consideran que, aunque existan programas y políticas a instancias nacionales, los asuntos relacionados con el maltrato familiar están principalmente establecidos en los poderes locales (municipales y provinciales).
El Consejo Nacional de la Mujer es el organismo gubernamental nacional responsable de las políticas públicas de igualdad de oportunidades y trato entre varones y mujeres; y tiene como objetivo “legitimar ante la sociedad la relevancia de la equidad de genero, fortalecer la democracia y articular acciones conjuntas”.
La violencia familiar no es ajena a la sociedad. Se prevé que en los años siguientes, las denuncias por maltrato aumentarán significativamente. Hay más información y más espacios de contención, y para la doctora Mónica Oland, especialista en Derecho de Familia y Minoridad, “las víctimas se animan a exponer más sus casos gracias a la difusión de la problemática en los medios de comunicación”. Pese a esto, hay víctimas que llevan años ocultando los maltratos sufridos por un familiar por lo “tedioso y agotador” que es alcanzar el proceso judicial, sostiene Oland. (ver recuadro)
Víctimas. Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se estima que el costo total de la violencia de género alcanza hasta el dos por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) de un país. Y remarca que “una mujer corre más peligro de sufrir agresión, daños físicos, violación y muerte en su propio domicilio que en la calle”. La mayoría de las denuncias por maltratos proviene de mujeres, “casi un 85 por ciento”, precisa Oland. Pero en los últimos tres años, aumentó el número de varones que, por cuestiones sociales y culturales, sufren violencias físicas y psicológicas, como también abandono de hogar por parte de las mujeres.
Cuando la vida o la integridad física y psíquica de una persona se encuentra en riesgo, y sobre todo, si se trata de niñas y niños menores de edad, existe la posibilidad de realizar un pedido de protección a la Justicia. Las alternativas dependerán de cada circunstancia: pueden ir desde la guardia policial en el domicilio; enviar a la víctima a un refugio lejos de su entorno para su protección; o excluir del hogar al agresor impidiendo el contacto con la víctima.
Servicio de asistencia
El programa Las víctimas contra la violencia, a cargo de la psicoanalista y asistente social Eva Giberti, que depende actualmente del Ministerio de Justicia de la Nación, fue instrumentado en la Ciudad con la idea de ser extendido al resto del país. Por ahora, continúa funcionando a nivel local y en la provincia de Buenos Aires. La brigada de emergencias cubre la asistencia y asesoramiento una vez que la mujer denunció el hecho en sede policial: “Inmediatamente la brigada debe ser notificada, para que los técnicos estén en contacto con la mujer –que estadísticamente representa la mayoría de los casos– o de la criatura víctima de violencia. Concurrimos de urgencia, como una ambulancia, acompañamos a las víctimas y les explicamos la importancia de mantener la denuncia, en su rol ciudadano. El objetivo es cambiar el lugar de pasividad de la víctima, por el del reclamo y la protesta”, dijo Giberti.
Fuente: Perfil

