La ex mujer del violador dice que “es ultracatólico”

Se llama Mariana y es de Coronel Suárez. En una entrevista con PERFIL, recuerda que lo conoció en una excursión a la Feria del Libro, que se enamoró perdidamente, tuvo un hijo y vivió dos años bajo el mismo techo. Cuenta que en aquellos años tocaba la guitarra en el coro de la iglesia y hacía tareas de caridad. Asegura que se separó cuando lo detuvieron por primera vez.

Por Erica Sanchez

“Pueblo chico, infierno grande”, dice un dicho que parece ser el mejor ejemplo para retratar el clima que viven los habitantes de la localidad bonaerense de Coronel Suárez por estos días. De este pueblo, reconocido por sus paisajes y por ser la llamada “capital nacional del polo”, es oriundo Mauro Schechtel, el hombre que se encuentra detenido desde el miércoles 18 de este mes, por haber atropellado intencionalmente con su auto a una niña llamada Rocío de 10 años que iba en bicicleta. Luego de ofrecerse a llevarla al hospital, se desvió de camino, la violó y la quemó.

 

Mariana D. reside en Coronel Suárez y estuvo dos años en pareja con este violador. Prefiere no revelar demasiados datos acerca de su propia identidad, porque dice tener miedo. “En este pueblo, todo se sabe y no quiero que me pase nada”, dijo ayer cuando recibió a PERFIL en su casa y decidió abrirse y relatar cómo fueron sus días junto a él, con algunos detalles increíbles para lo que se supone sobre la vida de un criminal.

—¿Cómo se conocieron?

—Yo tenía 16 años y estábamos en distintas escuelas secundarias del pueblo. Un día hicimos un viaje de estudios a Buenos Aires, para visitar la Feria del Libro y empezamos a salir. Después vivimos juntos durante dos años.

—¿Cómo era él como persona?

—Era respetuoso, tranquilo y solidario. Muy charlatán, te podía vender cualquier cosa, te envolvía con las palabras y hablaba muy bien. Es plomero, pero muy instruido y educado. Teníamos discusiones normales de pareja, pero él me trataba muy bien y nunca me golpeó, era bueno conmigo.

—¿Cuáles eran sus hábitos?

—Aunque parezca mentira, se la pasaba en la iglesia central y era el guitarrista del coro. Era ultracatólico, al igual que la familia. Además, allí participaba de un grupo solidario que se llamaba “Juntos por un amiguito”, donde hacía trabajos de caridad, juntando ropa y juguetes para los chicos necesitados del pueblo. Ahora que lo pienso, ya desde aquel entonces, buscaba estar siempre rodeado de niños.

 

Ojos que no ven. Schechtel tiene un hijo de diez años, al que no ve desde hace ocho. Cuando él fue preso, el niño visitó durante un tiempo a los abuelos, pero más tarde toda la familia perdió interés por visitarlo y nunca más lo ayudaron con dinero, ni con las cuotas alimentarias.

—¿Nunca sospechó nada?

—No. El siempre fue muy trabajador y conocido por todos acá en el pueblo. Hace poco me enteré que, mientras estaba conmigo, ya salía y tenía una relación sentimental con su actual esposa, desde que ella tenía doce años.

—¿Había rumores o denuncias por abuso?

—Una única vez, una vecina contó que su empleada le había dicho que Mauro intentó abusar de ella. Pero en aquel entonces, nadie le creyó porque todos pensaban que la mujer lo provocaba y se le insinuaba. Esta semana, me enteré que fue verdad. Además, me dijeron que cuando él tenía 14 años intentó abusar sexualmente de una vecina, una señora grande y casada. No sé si ése sería su primer intento de ataque.

—¿Por qué terminó la relación?

—Todo terminó cuando él fue preso por haber violado a una chiquita de 11 años acá en el pueblo. Me quedé horrorizada y lo peor fue que, cuando fui a visitarlo a la cárcel, me confesó con total frialdad que había sido él quien había abusado de esa nena. Desde entonces, nunca más volví a verlo. Sé que los padres se endeudaron para sacarlo de la cárcel de Bahía Blanca y hasta pagaron para que lo alojen en un pabellón especial, el de los evangelistas, para que no le pase nada. La verdad es que con todo esto que pasó ahora, nunca más quiero saber de él.

—¿Cómo era su relación con la familia de él?

—Al principio muy buena y con el padre tenía una excelente relación. Pero una vez que él cayó preso y yo lo dejé, tuve varias discusiones con la madre. Ella siempre lo defendió y supongo que lo seguirá haciendo. Es una persona muy religiosa y creyente y me acusaba de mala persona y me decía: “Tenés que acompañarlo en las buenas y en las malas”. Pero “esto que pasó es una malísima”, le dije yo. ¿Cómo ella podía pretender que yo siguiera al lado de un violador de menores?

La batalla legal de la familia de Rocío

Adriana Moyano es la tía de Rocío. Desde la semana pasada que llegó desde Neuquén no ha dejado de expresar la necesidad de que el caso “no se olvide”. Como los padres de la nena prefirieron mantener el silencio ante los medios, Moyano les dijo que ella no va a callar “porque al tema alguien lo tiene que mantener vigente”. “Yo me disocio de lo familiar, y entiendo la decisión de mi hermana y mi cuñado pero alguien le tiene que poner un freno social a todo esto porque, como le tocó a ella, le puede pasar a cualquiera”, dijo y agregó que es fundamental que “el tema no se naturalice”.

Por eso, los familiares están convencidos que la creación del registro de ADN es el método más efectivo para capturar a los violadores reincidentes. Para ello, iniciaron una campaña de recolección de firmas.Para colaborar con Rocío: Banco Nación, CBU: 01102156/30021 507290229 a nombre de Eduardo Martín Alvarez.

Fuente: Perfil

Miércoles, 02 de Julio de 2008 10:01 Autor: Lic. Claudia Santalla y Giselle Zarlenga. #. Tema: Abuso Sexual.

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