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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Trabajo Infantil.

¿Quién dijo que le Trabajo Dignifica?

Martes, 20 de Octubre de 2009 14:53 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

GRACIAS "LA ALAMEDA" POR CUIDARNOS Y DENUNCIAR EL TRABAJO ESCLAVO

Una vez más la linda gente de Cooperativa La Alameda, salió a defendernos a todos de la explotación, del aniquilamiento velado que algunos ciudadanos hacen de otros y en especial, del tesoro invaluable de toda sociedad, de la humanidad toda, las niñas y los niños.

Como dice en la nota, el año pasado nació una bebé, entre tanta miseria, explotación y desesperanza. Ella nació, se animó, igual que su mamá y su papá, pero su ganas de vivir le están costando caro. Hoy padece una insuficiencia renal.

Cuantos seres maravillosos, recién nacidos seguiremos sacrificando para nuestra comodidad, por nuestra hipocresía, por la mayor de todas las cobardías, la de no defender la dignidad de la vida, y la vida humana.

Lic. Claudia Santalla

La siguiente es copia de la nota publicada por la cooperativa La Alameda en su sitio web que invitamos a visitar periódicamente: http://laalameda.wordpress.com/

Crónica del primer bloqueo a la esclavista Nuestra Huella S.A.

Por Lucas Schaerer, foto: Celeste

En plena madrugada del lunes nos juntamos en La Alameda. Mientras la mayoría dormía en sus casas, en Lacarra y Directorio se juntaba un variado universo de personas y no era para cualquier cosa. El desvelo fue por el bloqueo -por primera vez- a la esclavista empresa avícola Nuestra Huella S.A. A las cinco fue llegando a la ya mítica Alameda (ex bar recuperado, bajo utilidad pública) gente de todos los palos, y vale la pena nombrarlos: Fernanda Gil Lozano, diputada nacional que encabeza los escraches a prostíbulos y denuncia al jefe de la PFA; Pitu, el presidente de la cooperativa de cartoneros El Alamo, que sufrió el atentado de su auto hace un tiempo y se banco a la UCEP progresista a fines de 2005; Damián Karo, el rabino que denunció sin tapujos por esclavista a la marca Kosiuko; una maestra de cerámica que es todo terreno en La Alameda, los costureros y costureras que fueron esclavizados y hoy en cooperativa con marca propia (Mundo Alameda), Oscar Taboada –con sus dos hijas- el primer trabajador que enfrentó a los esclavistas del campo; una fotógrafa profesional peronista que ya se hizo amiga, dos estudiantes universitarias que se suman a todas, un estudiante secundario que ya cuenta en su haber enfrentar sin cobardía a cientos de talleristas, una desocupada, un delegado de la fábrica textil Soho que denunció a sus patrones y dirige la para gremial de la Alameda; y los militantes del MTE que por la Policía Federal terminaron enjaulados en el centro cultural Almagro y luego procesados. “Somos treinta pero la variedad de gente que juntamos no se ve en ningún lado” dijo entre risas Gustavo Vera desde el micro mientras amanecía y ya alcanzábamos la zona industrial de Pilar.
En una esquina esperaban los abogados militantes de los trabajadores que demandan a Nuestra Huella, Pablo Sernani y Rodolfo García. Cargill, y otras empresas multinacionales estaban a la vista. Pero había que meterse más adentro para llegar al campo. Ya en un camino angosto de tierra nos detuvimos. Todo era yuyo. El micro quedo en ese camino y a pie hicimos dos cuadras. Todas las cosas -neumáticos, banderas, bombos, redoblantes, carpa de dormir, bolsas de dormir, ollas- al hombro. De las pocas casillas que pasamos nadie salía a mirar si quiera. Los chanchos, las gallinas, más vacas eran los únicos que salían a recibirnos. Por una calle sin nombre llegamos hasta la entrada de la gran “La Escondida”. Una docena de caballos nos miraba atónitos por el barullo que armamos. Justo estaba un trabajador y el otro trabajador –delegado despedido y con una hija afectada del riñón-, Agustín Navarro Frías. El anónimo trabajador quería cerrar la reja de la entrada y dijo que tuviéramos cuidado porque había chicos enfermos. “Eso queremos. Cuidar a los chicos. Porque no puede ser que sigan trabajando y enfermándose”, no llegó a escuchar el grito, o no quiso, y camino hacia las casitas pintadas de rosa, al lado de donde viven los trabajadores están los galpones. Se ven los huevos pero las cortinas impiden ver más adentro. Solo se escucha el insoportable pillar de miles de gallinas hambrientas. “Antes de la denuncia que hice y que después vino el allanamiento las casas estaban con los techos agujereadas, sin vidrios, y los galpones se podían ver desde afuera”, relató Oscar Taboada, que visitó “La Escondida” varias veces aunque él es de otro galpón, “La Mimosa III”.
Por más que cambien de nombres lo que queda es la huella de la empresa Nuestra Huella S.A. Primero Carlos Luaces, fanático del Turismo Carretera que falleció, y ahora su mujer Leticia Ester García de Luaces y su hija, Luz Luaces, construyeron su imperio con la vida de familias enteras que fueron traficadas y engañadas para luego ser forzadas a trabajar de lunes a lunes y hasta sus propios hijos de dos años para adelante. En total tienen 60 granjas, que como mínimo en cada galpón tiene 13.500 gallinas. Facturando por día 500 mil pesos gracias a que proveen a grandes supermercados como Coto Walt-Mart y Carrefour.
“Acá no podía salir. Tenía que dejar a alguien de la familia. Y estuve un año entero trabajando gratis y hasta el último día de mi embarazo. Me decían que tenía que pagar el lugar donde vivía por eso no me pagaban. Todo esto es malo pero desde que Oscar denunció las mujeres cobraron sueldo. Acá dicen los trabajadores que Oscar es el único que se animo”, contó la siempre alegre Maria Sol, nacida en Ciudad del Este como su esposo de Agustín, que también fue despedida.
Oscar, el pionero, cuenta como al principio estaba muy solo y la pasó realmente mal. “Mismos compañeros querían lincharme. Decían que iban a perder el trabajo por mi denuncia. Me amenazaban, me rompían la ropa que tenía colgando hasta no querían pagar los sueldos. Esto lo sufría hasta que conocía a la Alameda y saqué fuerzas”. Su hijo fue trabajador a los tres años. “Ahora tiene cinco y se acuerda cómo trabajaba”.
Mientras las llamas iban extinguiendo unos neumáticos colocados en la entrada de la granja “La Escondida” muchos recolectaban más cantidad de troncos, otros hacían rondas para hablar y leer los diarios del día. La fotógrafa no perdía oportunidad para demostrar como una adolescente trabajaba en la granja. El único de la empresa que apareció hasta ese momento era un seguridad. Con toda tranquilidad propia que nadie transita por allí muchos se echaron a dormir un poco. Esto hasta que se produjo algo inesperado como tiene acostumbrado la Alameda. Llegó un móvil de América 2. En el medio del campo, con un camino sin nombres y de difícil acceso hasta para los baqueanos llegó un medio. Al rato también se sumó canal 26. Ninguno de los periodistas gráficos se había animado a tal aventura.
Siendo las 11 se fueron hacia el centro de Pilar, exactamente la sede del ministerio de trabajo bonaerense, la diputada nacional Gil Lozano, el rabino Karo, Gustavo Vera, Agustín Navarro Frías con los abogados García y Sernani más la fotógrafa. Pasaban las horas y solo dos autos más una pareja, ella brasileña, preguntaban porque estábamos cortando el camino nada transitado. Para sorpresa de todos a la una, y mientras se preparaba el almuerzo, ha dos cuadras llegaron dos autos. Primero avanzó una camioneta ford Explorer. Adentro, oculta por unos lentes oscuros en el asiento de atrás, venía la presidenta de Nuestra Huella S.A. Alejandra López Camelo. Acompañada por un abogado, que hacia de chofer, y una escribana. Dieron cuenta de la negativa a que pasaran con un camión y se retiraron. No querían hacer declaraciones, no se dejaron fotografiar con facilidad, ni dejaron ningún teléfono a la prensa. López Camelo fue empleada, llegó a una especia de supervisora que recorría las granjas y tras la denuncia penal y publicación en los medios la nombraron en ficticio cargo de presidenta, no hace más que firmar papeles, entre ellos el recibo de sueldo.
La empresa ha intentado de todo. Por primera vez, hace meses, hizo un asado para los trabajadores. Se la pasaron hablando mal de Oscar “el solo quiere su interes no le importa que queden sin trabajo” y eligieron un delegado, el mismo Sergio Núñez encargado. Pero en realidad la situación cambió bastante. Se terminaron los alambrados electrificados, las mujeres cobran sueldo y se cuidan de ser tan evidentes en la explotación de los chicos. Hasta intentaron coimear a Oscar con 50 mil pesos para que se baje de la denuncia y sus abogados. Esa escena fue grabada y perjudicó al mensajero, el delegado de UATRE, José Luis Caceres, que nunca más apareció con el sindicato por las granjas. Antes la dueña Luaces había tenido que soportar un escrache en el colegio religioso de elite que tiene en Pilar.
De la audiencia en Trabajo no se obtuvo más que meras palabras, y nada de la reincorporación de los cuatros despedidos, ni siquiera la extinción del trabajo infantil y la compra de materiales de protección para los trabajadores.
En una ronda, estilo asamblea, pero ya no urbana como viene haciendo la Alameda desde que nació en el 2002, comenzaron a hablar todos los presentes.
Algunos se emocionaron “porque hace un año cuando vinimos por primera vez nacía una chiquita, esa misma hoy tiene su riñón afectado. Ojala que todo estos pibes puedan algún día venir a jugar a la alameda como pasa con los chicos que estaban en los talleres clandestinos”. Vera planteo que “todos sabemos que los esclavistas son los empresarios. Pero el ministerio que tiene que ser arbitro no hace más que jugar para los esclavistas. Se muestran compungidos pero a la larga mantienen la situación. Ya le anticipamos las medidas que íbamos a tomar y que el tema no va a quedar en este bloqueo y nada más. La vamos a seguir por la justicia, en los medios, y en la calle”.
Gil Lozano prometió ocupar su intervención por la ley de medios para referirse a los esclavos de las granjas. “No puede ser que nos imponen la agenda cuando la gente esta viviendo en condiciones infrahumanas. Me comprometo a hablar a insistir su tratamiento en el congreso”.. Concepción, ex esclava en un taller de Kosiuko, expresó que “están pasando lo mismo que nosotros”, Simona, la primera infiltrada en Kosiuko, sostuvo “que la lucha no la va abandonar y que estará siempre aunque no ande bien de salud”. Jael demostró “que nosotros nos vinimos por convicción y seguiremos estando en lo posible porque es en lo que creemos”. Pitu de los cartoneros recordó que el camino que los cartoneros transitaron “de lucha, aprietes llegó a forzar a un gobierno de derecha a darnos todos los beneficios que ahora contamos”. De la asamblea salieron varias propuestas como contacto permanente con los trabajadores de las granjas, marcha a la justicia, escrache al colegio religioso de la dueña y campaña boicot de clientes Nuestra Huella S.A.
El saldo mediático es nota en página 12, en una agencia internacional, en otro medio, canal de televisión además de los que estuvieron C5N y Canal 9, además arzobispado, Radio del Plata y Artemio López. El saldo para la empresa no fue bueno: no sólo se vio afectada seriamente su imagen ante los medios nuevamente, lo cual se reflejará en pérdida de proveedores y caída en las ventas, además sufrió un serio trastorno productivo al no poder alimentar a las gallinas a tiempo, ni retirar la producción para entregar los pedidos en fecha.
Las banderas que colgaron en la puerta de la granja “basta de trabajo infantil en el campo”, “no al trabajo infantil, no a la trata y explotación laboral” y “Cárcel a los esclavistas de Nuestra Huella” ya ha recorrido la puerta de la Casa Rosada mientras la Mesa de Enlace y Gobierno discutían, mucho antes en una noche de plena lluvia fueron los estandartes para escrachar a la sede comercial de Nuestra Huella en el barrio de Devoto. No solo eso. El rabino Sergio Bergman se comprometió públicamente a interceder por los trabajadores esclavizados. Mientras que el cardenal Bergoglio desde la plaza Constitución, la semana pasada, dio un mensaje en persona a Agustín Navarro Frías de 23 años. “El camino es la lucha".

Jueves, 17 de Septiembre de 2009 17:40 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

Día mundial contra el trabajo infantil

Día mundial 2009: Demos una oportunidad a las niñas: Erradiquemos el trabajo infantil

GINEBRA (Noticias de la OIT) – La crisis financiera mundial podría empujar un número cada vez mayor de niños, y en particular de niñas, al trabajo infantil, de acuerdo con un nuevo informe publicado por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) para el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil el 12 de junio.

El informe de la OIT, titulado “Demos una oportunidad a las niñas – Luchar contra el trabajo infantil: Una clave para el futuro” (Nota 1) señala que si bien el número de niños involucrados en trabajo infantil está disminuyendo, la crisis financiera podría erosionar estos avances.

“Presenciamos un progreso real en la disminución del trabajo infantil. Las decisiones políticas ante la actual crisis pondrán a prueba el compromiso al nivel nacional y mundial de avanzar aún más en esta lucha”, dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia.

El informe dice que el riesgo de que las niñas sean forzadas a trabajar está vinculado al hecho que en muchos países las familias favorecen a los varones cuando se toman decisiones sobre la educación de los niños (Nota 2). El aumento de la pobreza como resultado de la crisis podría llevar a las familias pobres con muchos hijos a tener que decidir cuáles niños pueden permanecer en la escuela. En las culturas en las cuales se da más valor a la educación de los varones, las niñas corren el riesgo de ser alejadas de la escuela, y por lo tanto, tienen mayores probabilidades de entrar a formar parte de la fuerza de trabajo a temprana edad.

Otros factores que pueden incrementar las cifras de trabajo infantil incluyen los recortes en los presupuestos destinados a la educación, y la disminución de las remesas de los trabajadores migrantes, que con frecuencia ayudan a mantener a los niños en la escuela.

Además el Día Mundial contra el Trabajo Infantil de este año coincide con el décimo aniversario del Convenio No. 182 de la OIT sobre la eliminación de las peores formas de trabajo infantil.

“Con 169 ratificaciones, faltan sólo 14 para alcanzar la ratificación universal por parte de nuestros países miembros”, dijo Juan Somavia. “Es una importante expresión de compromiso. Este Convenio hace un llamado a prestar especial atención a la situación de las niñas y queremos poner en evidencia los riesgos específicos que enfrentan durante la crisis. Proteger a las niñas – y a todos los niños – del trabajo infantil requiere de respuestas integradas que incluyen empleos para sus padres, y medidas de protección social que los ayuden a mantener tanto a las niñas como a los niños en las escuelas. El acceso a la educación básica y a la formación para niñas y niños debe formar parte de las soluciones para el futuro”.

El informe de la OIT dice que los datos más recientes a nivel mundial indican que más de 100 millones de niñas son víctimas de trabajo infantil, y muchas están expuestas a algunas de sus peores formas. Las niñas enfrentan una serie de problemas específicos que justifican atención especial, e incluyen:

 

  • Gran parte del trabajo que realizan permanece oculto, lo cual genera riesgos adicionales. Las niñas constituyen el enorme número de niños en trabajo doméstico en hogares de terceros y hay denuncias regulares sobre abusos de niños trabajadores domésticos;

     

     

  • En sus propios hogares, las niñas desempeñan tareas domésticas con mucho más frecuencia que los varones. Lo cual sumado a la actividad económica fuera del hogar, representa una “doble carga” que aumenta el riesgo de que las niñas abandonen la escuela; y,

     

     

  • En muchas sociedades, las niñas están en una posición inferior y vulnerable y tienen mayores probabilidades de carecer de educación básica. Esto limita gravemente sus oportunidades futuras.

     

    El informe subraya la importancia de invertir en la educación de las niñas como un medio efectivo para combatir la pobreza. Las niñas que reciben educación tienen mayores probabilidades de percibir salarios más altos en su vida adulta, de casarse más tarde, de tener menos hijos y que estos sean más sanos, y de ejercer un mayor poder de decisión en la familia. Además, es más probable que las madres con educación garanticen una educación a sus propios hijos, contribuyendo así a evitar el trabajo infantil en el futuro.

    Nota a los corresponsales

    El 12 de junio serán organizados cientos de actividades en cerca de 60 países en todo el mundo para conmemorar el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. En Ginebra una sesión especial de la Conferencia Internacional del Trabajo celebrará el Día Mundial y el décimo aniversario del Convenio No. 182 de la OIT.

    Una serie de materiales de apoyo producidos para el Día Mundial pueden ser consultados en: http://www.ilo.org/ChildLabourWorldDay.

    El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT realiza actividades en cerca de 90 países en el mundo. Trabaja a nivel de políticas, apoyando el desarrollo de marcos jurídicos y de políticas para combatir el trabajo infantil, así como a través de programas orientados a prevenir y a rescatar a los niños del trabajo infantil, y ha desarrollado un Plan de Acción Mundial para eliminar sus peores formas – incluyendo el trabajo peligroso, la explotación sexual comercial, la trata y todas las formas de esclavitud – para 2016. Muchos de los programas locales OIT-IPEC trabajan con niñas, ofreciéndoles una oportunidad de educación o formación como alternativa al trabajo infantil.

    Para más información o para solicitar entrevistas con expertos en trabajo infantil, por favor visite el sitio del Día Mundial mencionado más arriba o póngase en contacto con el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) llamando al +4122/799-7341, +4122/799-6568 (inglés, francés y español) o al +4122/799-8286 (inglés), o escribiendo a ipec@ilo.org


    Nota 1 - OIT: Demos una oportunidad a las niñas – Luchar contra el trabajo infantil: Una clave para el futuro (ILO-IPEC 2009). ISBN: 987-92-2-122374-0 (impreso) 978-92-2-122375-7 (web pdf).

    Nota 2 - Del 16 por ciento de la población mundial que es analfabeta, casi dos de cada tres personas son de sexo femenino. 55 por ciento de los niños en edad de educación escolar que no están inscritos a la escuela son niñas. Un significativo número de países matricula sólo cerca de 80 niñas por cada 100 niños.

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    MOSCÚ (OIT EnLínea) – Hace tres años, Sharofat llegó a Moscú con sus tres hijos proveniente de Dushanbe, Tayikistán. La mujer de 40 años quería reunirse con su esposo que trabajaba informalmente en una obra de construcción en Moscú.

    “Al principio todo iba más o menos bien”, dijo Sharofat. “Los tres hijos eran pequeños y mi esposo tenía un trabajo. Yo también encontré un trabajo informal como barrendera de calles o 'dvornik' como nos llaman en ruso”.

    Según Sharofat, ella aceptó el trabajo no tanto por el dinero sino por el albergue que ofrecía, un pequeño alojamiento para dvornik de 9 metros cuadrados para los cinco miembros de su familia.

    Pero en agosto del año pasado, con las primeras señales de crisis, las obras de construcción en Moscú comenzaron a cerrar, y el esposo de Sharofat perdió su trabajo. En septiembre encontró un trabajo en la región de Vladimir, y dejó su familia en Moscú.

    Sharofat recibió sólo una llamada telefónica de él desde entonces y no ha tenido más noticias de su esposo. Ahora lucha para ganarse la vida para si misma y sus hijos. Aceptó una triple carga de trabajo como barrendera de calles pero sólo logran subsistir con la ayuda de sus dos hijos mayores, su hija Marifat y su hijo de 12 años.

    Esta es la historia de Marifat de 10 años quien tuvo que asumir la carga más pesada para ayudar a la familia.

    10 años, dos trabajos, sin tiempo para la escuela

    Ella ayuda a su mamá a barrer las calles en Moscú. No ha asistido nunca a la escuela. Con su limitado conocimiento del idioma ruso y su condición irregular tiene pocas oportunidades de ser admitida en alguna escuela de Moscú.

    Marifat dijo que aún cuando fuese aceptada en la escuela, no tendría tiempo para estudiar. Trabaja desde temprano en la mañana limpiando calles, luego pasa el resto del día cuidando de su hermano de cuatro años.

    No obstante, la familia tiene dificultades para subsistir. Por eso Marifat está muy orgullosa de haber encontrado un trabajo extra – además de barrer las calles y cuidar de su hermano – limpia el apartamento y lava la ropa de una mujer anciana que vive en el mismo edificio.

    Ella y su familia no tienen planes de regresar a Dushanbe, no tienen dinero para el viaje y una vez allí sería muy difícil encontrar trabajo. Ante la pregunta sobre sus planes para el futuro, Marifat contestó que ella simplemente no tiene ninguno, a 10 años la vida le ha enseñado a no pensar en el futuro.

    La situación de Marifat es emblemática de la creciente vulnerabilidad que enfrentan los niños trabajadores en general, y las niñas trabajadoras en particular, en el clima actual de crisis económica, desempleo y aumento de la pobreza, dice un nuevo informe de la OIT publicado para el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

    El informe sostiene que debido al aumento de la pobreza como consecuencia de la crisis, es posible que las familias pobres con muchos hijos tengan que decidir cuáles niños mantener en la escuela. En las culturas en las cuales se da más valor a la educación de los hijos varones, las niñas corren el riesgo de ser retiradas de la escuela, y por lo tanto, de tener mayores probabilidades de entrar a formar parte de la fuerza de trabajo a temprana edad.

    El informe pone en evidencia la importancia de invertir en la educación de las niñas como un medio efectivo de combatir la pobreza, y hace notar que las niñas que reciben educación tienen mayores probabilidades de percibir salarios más altos en su vida adulta, de casarse más tarde, de tener un número menor de hijos y que éstos sean más sanos, y de ejercer un mayor poder de decisión en la familia. Además es más probable que las madres con educación garanticen a su vez la educación de sus hijos, contribuyendo así a evitar el trabajo infantil en el futuro.

    El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT realiza actividades en cerca de 90 países en el mundo. Trabaja a nivel de políticas, apoyando el desarrollo de marcos jurídicos y de políticas para combatir el trabajo infantil, y ha desarrollado un Plan de Acción Mundial para eliminar sus peores formas – incluyendo el trabajo peligroso, la explotación sexual comercial, la trata y todas las formas de esclavitud – para 2016.

    En Asia central, incluyendo Tayikistán, IPEC puso en práctica un proyecto “Combatir el Trabajo Infantil – El compromiso traducido en acción”. Este proyecto tiene un enfoque a dos niveles: A nivel subregional organiza el establecimiento de contactos y el intercambio de información con la finalidad de construir la capacidad para combatir el trabajo infantil en la región de Asia central. A nivel nacional, el proyecto ayuda a las partes interesadas a formular e implementar políticas para facilitar la prevención, protección, retiro, rehabilitación y reintegración de los niños que realizan las peores formas de trabajo infantil.

    “El proyecto ayuda además a incrementar la empleabilidad y a crear oportunidades de trabajo decente para las familias objetivo, y por lo tanto, ofrecer alternativas viables al trabajo infantil. Nuestro propósito es prevenir que familias como la de Sharofat abandonen su país de origen y condenen sus hijos al trabajo infantil”, explicó Undraa Suren, asesora técnica principal del proyecto.

     

    Niñas en las minas de oro: “No quiero que mis hijos sean igual a mi”

    Cerca de 18.000 niñas y niños están empleados en la minería y la explotación de canteras en las Filipinas. Durante muchas generaciones, la búsqueda de oro en minería de pequeña escala ha sido el medio de subsistencia para familias pobres. Las niñas en este tipo de trabajo son particularmente vulnerables. Minette Rimando funcionario de prensa en Manila, escribió este informe para OIT EnLínea.

    MANILA (OIT EnLínea) – Junto a otros niños, Aiza parada en medio del agua saturada de mercurio, excava con una pala el barro o se inclina sobre una batea buscando pequeñas pepitas de oro. Ella gana 20 pesos o medio dólar por un fragmento de oro del tamaño de un grano de arroz.

    Aiza aprendió a buscar oro de su mamá, y su hermana de 6 años ahora aprende de ella. Tuvo que abandonar la escuela cuando era muy pequeña para contribuir con el ingreso familiar y ayudar con los gastos médicos de su mamá (Nota 1).

    La búsqueda de oro lleva a muchos niños lejos de sus hogares, escuelas y juegos y hacia los peligros de las minas.

    “Sentimos dolor en el cuerpo, pero tenemos que seguir adelante. Logré llegar sólo hasta quinto grado. No quiero que mis hijos sean como yo. Quiero que terminen la escuela y encuentren el trabajo que les guste pero no tengo dinero para su educación”, dijo la mamá de Aiza.

    Rodel fue más afortunado que Aiza, quizás porque es un varón. Un nuevo informe preparado para el Día Mundial contra el Trabajo Infantil 2009* comprueba que el peligro de que las niñas sean forzadas al trabajo infantil está vinculado al hecho de que en muchos países las familias dan la preferencia a los varones cuando toman decisiones sobre la educación de sus hijos.

    Rodel recibió su diploma universitario el mes pasado. Pero cuando piensa en su pasado como niño trabajador en minería de pequeña escala cuando tenía 10 años, el oscuro túnel de la mina aún lo asusta.

    “Estaba tan cansado, tan débil porque tenía que trabajar en la noche e ir a la escuela el día siguiente”, recordó Rodel. Llegó a trabajar a tiempo completo cuando sus padres no pudieron mantenerlo más en la escuela. Cada día, Rodel tenía que trabajar 8-12 horas o más para recibir un máximo de 1-2 dólares al día.

    Su experiencia más peligrosa, cuando su padre usó dinamita para hacer explotar rocas dentro del túnel, se transformó en una revelación. “Tenía que correr para salir pero estaba demasiado oscuro. De pronto tropecé y caí desde una altura de 3 metros. Me sentí tan miserable, y me dí cuenta que no me gustaba lo que estaba haciendo. Sólo quería regresar a la escuela”, dijo Rodel.

    Un estudio sobre niños realizado por la Oficina Nacional de Estadística de Filipinas en 2001 reveló que había un total de 4 millones de niños trabajadores entre 5 y 17 años, de los cuales 2,4 millones en trabajos peligrosos. Más de 18.000 niños trabajan en la minería y las canteras. La mitad de ellos tiene entre 7 y 14 años de edad.

    Como Aiza y Rodel, la mayoría de estos niños trabaja en la minería de pequeña escala, que usa métodos de tecnología poco avanzada y no observa normas de seguridad. Los niños en minería con frecuencia se quejan de dolores en el cuerpo debido a cargas pesadas. Están expuestos a peligros de derrumbes de tierra y caída de rocas. Además los niños trabajadores no pueden protegerse de las grandes cantidades de polvo y químicos a base de mercurio en los emplazamientos de la minas que pueden causar daños cerebrales graves.

    Una evaluación médica realizada por el Centro de Seguridad y Salud en el Trabajo y la OIT que involucró a 80-100 niños en un área de minería en pequeña escala reveló que algunos niños estaban contaminados con mercurio. Su crecimiento se había detenido y tenían escasos resultados en el colegio. Desarrollaron enfermedades de la piel, tos, resfriados y fiebre. Con frecuencia, dejan el colegio para ir a trabajar todo el día en la minería en pequeña escala.

    “La Organización Internacional del Trabajo y sus socios defienden un mundo donde ninguna niña o niño esté forzado a trabajar a costa de abandonar la escuela desde tan pequeños como 5 años de edad y tengan que poner en peligro su salud y hasta sus vida”, dijo Linda Wirth, Directora de la Oficina Subregional de la OIT para Asia Sudoriental y el Pacífico.

    “Los niños trabajadores como Aiza y Rodel pueden ganar entre 40 y 50 pesos (1 dólar) al día y puede ser suficiente para evitar que una familia se desintegre. Sin embargo, unos pocos pesos no pueden cambiar su mundo del modo en que lo haría la educación”, dijo Linda Wirth.

    De ser un niño trabajador, Rodel se transformó en un niño abogado. A los 14 años, fue elegido como niño abogado por el Campamento de verano para jóvenes del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT y el Movimiento de Reconstrucción Rural de Filipinas (PRRM).

    Comenzó representando su ciudad y provincia hasta que fue elegido Presidente de todos los niños abogados de la región de Bicol. “Nuestra primera reivindicación fue terminar con el trabajo infantil en Filipinas. Nos unimos a la primera Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil. Marchamos por las calles con nuestros carteles con nuestro lema Trabajemos Juntos contra el Trabajo Infantil”, recordó Rodel.

    Filipinas fue el primer país en comenzar la Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil en 1998, reuniendo tanto organizaciones gubernamentales como no gubernamentales, sindicatos, maestros, familias, niños abogados e individuos en la lucha contra el trabajo infantil. Después de la Marcha Mundial, Rodel tuvo la oportunidad de regresar a la escuela. “Recibí una beca de estudios de la Senadora Loren Legarda gracias al respaldo de la OIT/IPEC”, dijo Rodel.

    Lejos del oscuro túnel del pozo de extracción, Rodel a los 25 años puede ver un futuro más brillante delante de él. Pero no olvida Aiza ni a los otros niños trabajadores.

    “Después de la graduación, quiero encontrar un trabajo decente... pero también quiero ayudar a los otros niños a salir del trabajo infantil. Si permitimos que los niños trabajen, entonces no tendrán educación. Si los niños trabajadores no tienen la oportunidad de regresar a la escuela, entonces nada sucederá en este país porque ellos son nuestro futuro”, concluyó Rodel.


    Nota 1 – La historia de Aiza y de otros niños trabajadores fueron presentadas en la premiada película “Burden of Gold” producida por East Road Co, Inc. en colaboración con OIT y UNICEF.

     

     

    El Día mundial contra el trabajo infantil se conmemorará el 12 de junio de 2009. Este año, el Día mundial marcará el décimo aniversario de la adopción del simbólico Convenio núm. 182 de la OIT que responde a la necesidad de erradicar las peores formas de trabajo infantil. A la vez que celebrará los progresos logrados en los últimos diez años, el Día mundial pondrá de relieve los retos que aún subsisten, haciendo hincapié en la explotación de las niñas en el trabajo infantil.

    Se estima que hay en el mundo unos 100 millones de niñas víctimas del trabajo infantil. Muchas de ellas realizan trabajos similares a los que desempeñan los niños, pero también suelen sobrellevar dificultades adicionales y enfrentarse a diferentes peligros. Además, las niñas están también expuestas a algunas de las peores formas de trabajo infantil, habitualmente en situaciones de trabajo encubierto.

    En este Día mundial, pedimos:

    • Respuestas políticas para atacar las causas del trabajo infantil, prestando atención a la situación particular de las niñas.
    • Medidas urgentes para erradicar las peores formas de trabajo infantil.
    • Mayor atención a las necesidades en educación y formación profesional de las adolescentes – acción clave en la lucha contra el trabajo infantil y en la facilitación de una vía para que las niñas accedan al trabajo decente en la edad adulta.

    Las niñas y el trabajo infantil

    Las normas de la OIT exigen a los países fijar una edad mínima de admisión al empleo (generalmente 15 años, aunque los países en desarrollo pueden fijar esa edad a 14 años). También prohíben que los niños (incluyendo a los adolescentes de 15 a 17 años de edad) realicen tareas consideradas como peores formas de trabajo infantil.

    En muchos países del mundo, sin embargo, se puede encontrar que niñas, con edades por debajo de la edad mínima legal de admisión al empleo, trabajan en toda una variedad de sectores y servicios y, frecuentemente, en las peores formas de trabajo infantil.

    Un gran número de niñas trabajan en los sectores de la agricultura y la manufactura, a menudo en condiciones peligrosas. Uno de los primeros sectores que emplea a niñas es el trabajo doméstico en hogares de terceros. Este trabajo suele ser oculto, conllevando así mayores riesgos y peligros. La explotación extrema de las niñas en las peores formas de trabajo infantil incluye la esclavitud, el trabajo en régimen de servidumbre, la prostitución y la pornografía.

    Las niñas padecen múltiples desventajas

    En su mayor parte, el trabajo infantil es producto de la pobreza, a menudo asociada a una multiplicidad de desventajas. Las desigualdades socioeconómicas relacionadas con el idioma, la raza, las discapacidades y las diferencias entre los entornos rural y urbano siguen profundamente arraigadas. Las niñas resultan particularmente perjudicadas por la discriminación y la práctica que les atribuyen ciertas formas de trabajo. Muchas desempeñan tareas domésticas no remuneradas para sus familias, con mayor frecuencia que los hijos varones. Estas tareas pueden incluir el cuidado de otros niños, la cocina, la limpieza, y el transporte de agua y de combustible. Asimismo, las niñas deben combinar largas horas de tareas domésticas con otras formas de actividad económica fuera del hogar, lo que constituye una “doble carga” de trabajo para ellas. Esto puede tener un impacto negativo en cualquier oportunidad de asistir a la escuela y puede constituir un riesgo físico para las niñas.

    Las niñas siguen en desventaja frente a la educación

    El segundo Objetivo de Desarrollo del Milenio requiere que todos los niños hayan terminado un curso completo de educación básica para 2015. El tercer Objetivo de Desarrollo del Milenio tiene por meta eliminar la disparidad entre hombres y mujeres, tanto en la educación primaria como en la secundaria. A nivel mundial, no obstante, hay 75 millones de niños en edad de educación primaria que no están matriculados en la escuela. Por cada 100 niños escolarizados, hay solamente 94 niñas matriculadas, y las niñas de las zonas rurales están aún peor representadas. En los países en desarrollo, la matrícula escolar global en la educación secundaria es de 61por ciento para los niños y de 57por ciento para las niñas. En los países menos adelantados, las cifras bajan a 32por ciento para los niños y a 26por ciento para las niñas. Es evidente que en el mundo en desarrollo hay un gran número de niñas que no tienen acceso a la enseñanza de nivel post-primario.

    Con frecuencia las niñas son las últimas matriculadas y las primeras retiradas de la escuela, cuando las familias deben elegir entre enviar a un hijo o a una hija a la escuela. El acceso a la educación de las niñas puede estar condicionado también por otros factores, como por ejemplo, la falta de seguridad en el trayecto hacia la escuela o la falta de abastecimiento de agua y de instalaciones sanitarias adecuadas.

    Al no poder acceder a una educación de calidad, las niñas caen en el mundo laboral desde muy temprana edad, muy por debajo de la edad mínima legal de admisión al empleo. Es, por tanto, vital extender la educación secundaria y la formación profesional a las niñas y asegurar que tanto los niños como las niñas de las familias pobres y rurales puedan acceder a estos servicios.

    El trabajo decente y el desarrollo gracias a la educación de las niñas

    Para un niño, la educación es el primer peldaño para acceder al trabajo decente y a un nivel de vida digno cuando alcance la edad adulta. Diversas investigaciones han demostrado que educar a las niñas es una de las medidas más eficaces para luchar contra la pobreza. Las niñas con educación tienen una mayor probabilidad de percibir salarios más altos en su vida adulta, de casarse más tarde, de tener menos hijos y de que éstos sean más sanos, y de ejercer un mayor poder de decisión en la familia. También es más probable que se esfuercen por educar a sus propios hijos, contribuyendo así a erradicar el trabajo infantil en el futuro. Eliminar el trabajo infantil de las niñas y promover su derecho a la educación son, por lo tanto, conceptos importantes de las estrategias más globales para promover el desarrollo y el trabajo decente.

    El Día mundial contra el trabajo infantil

    El Día mundial contra el trabajo infantil busca despertar sensibilidades y promover acciones para combatir el trabajo infantil. El respaldo general al Día mundial ha crecido de año en año. En 2009 nos proponemos celebrar un Día mundial que cuente con un amplio apoyo de los gobiernos y de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, de los organismos de las Naciones Unidas y de todos los actores involucrados en la lucha contra el trabajo infantil y la defensa de los derechos de las niñas.

    • Quisiéramos que usted y su organización tomaran parte en el Día mundial de 2009.
    • Participe con nosotros y una su voz a la del movimiento mundial contra el trabajo infantil.
    • Para más información, escríbanos a ipec@ilo.org.

     

    Viernes, 12 de Junio de 2009 14:08 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    Y EL CAMPO SIGUE EXPLOTANDO NIÑOS

    El campo le da trabajo a los niños

    La Justicia de Mendoza investiga el delito de trata de personas en chacras donde explotan a niños. La Fundación La Alameda se moviliza hasta la sede de la Sociedad Rural para reclamar sanciones a los productores que infringen la ley.

    Por Eduardo Videla

    La denuncia sobre trabajo infantil en chacras de la provincia de Mendoza llegará hoy a Buenos Aires. Organizaciones que luchan contra el trabajo esclavo, como la Fundación La Alameda y el Movimiento de Trabajadores Excluidos, entregarán en las oficinas céntricas de la Sociedad Rural Argentina (SRA) un reclamo dirigido a la Mesa de Enlace para que se excluya de esa organización a “los productores agropecuarios denunciados por reducción a la servidumbre y trata de personas”. El reclamo se apoya en la denuncia realizada por La Alameda en febrero último, tras una investigación realizada en fincas mendocinas que incluyeron grabaciones de videos, en los que quedó registrado el trabajo de niños y adolescentes en edad escolar y que dio pie a una causa judicial. La directora de una escuela de El Carrizal, departamento de Luján de Cuyo, confirmó a Página/12 que decenas de chicos han faltado a clase semanas enteras para participar en la cosecha y otras tareas rurales.

    La nota, que será presentada hoy a las 19 en la sede de la Sociedad Rural, en Florida al 400, considera que “la Mesa de Enlace debe ser anoticiada formalmente acerca de la existencia de formas contemporáneas de esclavitud y de trata de personas, que son practicadas por productores de Mendoza en perjuicio de los sectores más vulnerables”. Y pide que el tema sea tratado en las reuniones con el gobierno nacional, en las que se discuten reivindicaciones del sector.

    “Reclutan a chicos y a adolescentes porque sus manos más chiquitas son más aptas para manipular el ajo”, relata a este diario Patricia Farina, orientadora psicopedagógica de la escuela media de El Carrizal, una localidad rural ubicada a unos 70 kilómetros de la capital mendocina, donde concurren unos 400 chicos que cursan entre 8º grado y tercer año del polimodal. Farina explica que, con gran esfuerzo, en esa escuela han logrado que la retención de alumnos llegue al 89 por ciento el año pasado. “Los vamos a buscar a las casas, tenemos un equipo de trabajadoras sociales que hacen ese trabajo. Y contamos con un régimen flexible de asistencia que permite que los chicos no queden libres”, relata. Es que muchos alumnos “comienzan las clases recien en abril, cuando termina la vendimia, pero en octubre empieza el trabajo manual fuerte con el ajo y entonces dejan de venir o no rinden las evaluaciones globales”. Y advierte que otras escuelas no cuentan con ese régimen de flexibilidad.

    A mediados de febrero, una cronista de Página/12 recorrió chacras del departamento de Godoy Cruz y Guaymallén y comprobó cómo los niños son cargados junto a sus familias en camiones y trasladados a las fincas, donde trabajan en la separación y limpieza del ajo. Las grabaciones con una cámara oculta que obtuvo un trabajador de La Alameda registraron esas escenas que fueron presentadas en la Justicia federal de Mendoza.

    El juez federal Walter Berto inició un sumario en el que investiga el posible delito de “trata de personas” que, de acuerdo con la ley 26.364, consiste en “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de un niño con fines de explotación”. “En esa causa hay mucha prueba, videos, fotos y declaraciones de testigos, entre ellas las del actual ministro de Gobierno, Mario Adaro, quien asegura que cuando se desempeñaba como subsecretario de Trabajo detectó numerosos casos de trabajo infantil”, dijo a Página/12 el abogado Pablo Salinas, de la Fundación Liga por los Derechos Humanos.

    En esa misma causa, los abogados Rodolfo Yanzón, Alfredo Guevara, Rodolfo García y Salinas presentarán una ampliación de la denuncia con nuevos casos, registrados entre abril y mayo en los mismos lugares denunciados en febrero, como la plaza de Rodeo del Medio, donde son reclutadas las familias, con sus niños, y trasladadas en camiones. Un nuevo video incluye además los testimonios de la directora de la escuela y de numerosos niños que trabajan o trabajaron en las plantaciones de ajo.

    Esta vez, la cámara oculta que portaba una militante de La Alameda que logró ser reclutada para el trabajo rural registra imágenes en plantaciones de cebolla y calabaza. “La denuncia original tuvo la suficiente repercusión pública como para esperar que el fenómeno denunciado hubiera mermado”, cosa que “no ha ocurrido: todo continúa como antes, lo que revela el grado de impunidad con el que pueden actuar los productores frente a la inocua actividad gubernamental”, expresa la denuncia.

    En la presentación ante la Justicia se incluye un informe del gobierno mendocino sobre “Erradicación del Trabajo Infantil”, donde consta que las autoridades provinciales han detectado niños y adolescentes trabajando en cosecha de uva, manzana, tomate, galpones de empaque, pero además en aserraderos y hornos de ladrillos. “No surge que el gobierno haya dispuesto la formulación de las correspondientes denuncias contra los patrones por los graves delitos contra la libertad de las personas en perjuicio de los trabajadores.”

    Las organizaciones denunciantes resolvieron además reclamarle a la Mesa de Enlace de productores agropecuarios que “excluya a los empresarios de la provincia de Mendoza que están denunciados por reducción a la servidumbre y trata de personas”, reveló a Página/12 Gustavo Vera, presidente de la Fundación La Alameda.”

    La nota sostiene que muchas de esas empresas, en distintos departamentos mendocinos, recurren a una práctica “fraudulenta” que consiste en “presentar a los trabajadores como integrantes de presuntas cooperativas de trabajo que contratan con los productores la recolección”, lo que les permite “eludir sus obligaciones respecto de los trabajadores”.

    De acuerdo con el documento, esos productores “recurren al expediente de contratar familias y ubicarlas en fincas de su propiedad o alquiladas donde desempeñan su trabajo en condiciones más que precarias y sin la protección de las leyes”. De esa manera “se reclutan los niños, que colaboran con sus padres en el trabajo, sin percibir ninguna clase de remuneración”. “Los niños están sometidos a servidumbre a través del cabeza de familia varón y no se les otorga la consideración de trabajadores como tales.”

    Esos trabajadores, según el reclamo, “no son provistos de lo básico y necesario para un ser humano, como la provisión de agua potable y baños. Deben concurrir a comprar bebidas o alimentos a lugares que son de propiedad de los productores y lo adquirido para su consumo es descontado cuando se les hace la liquidación semanal”. Para eliminar el trabajo infantil, La Alameda propone “otorgar a las familias un subsidio para que los niños vayan a la escuela en lugar de trabajar”.

    “Si denuncian, los echan”

    El trabajo infantil “ha sido siempre característico del sector agrícola tradicional”, reprocha en su documento la Fundación La Alameda a las entidades rurales. Las familias son contratadas justamente porque pueden trabajar como unidad productiva: se le otorga al jefe de familia un cuadro (o porción de terreno) y se le paga por producción. El trabajo, entonces, involucra a todo el grupo familiar, para aumentar el rendimiento. Por eso, cuanto más chicos tiene, mejor para el patrón.

    La mayoría de los trabajadores que están bajo ese régimen son de nacionalidad boliviana, algunos indocumentados. Sus hijos, en su mayoría, son argentinos. Casi todos son trabajadores golondrina: cuando terminan con la producción de ajo van a la vendimia y luego a la cosecha de hortalizas. “A ninguno de ellos, grande o chico, se le ocurriría denunciar la situación de explotación, ya que automáticamente perdería el trabajo: nadie los contrataría”, revela Patricia Farina, psicopedagoga de la Escuela de El Carrizal.

    Para el abogado Pablo Salinas –quien fue secretario de Derechos Humanos del gobierno mendocino– el hecho de que el juzgado federal de Mendoza haya decidido encuadrar la causa en el delito de trata de personas “nos porporciona una herramienta importante para luchar contra el trabajo infantil”, ya que las empresas no están ante una infracción laboral sino cometiendo un delito.

    Por lo pronto, ya hay empresas que están implementando mecanismos para que los adultos puedan trabajar sin sus hijos. “Como una bodega, que desde hace tres años pone en funcionamiento un lugar recreativo para niños de 2 a 14 años de las familias trabajadoras. Según ellos, la productividad aumentó un 30 por ciento”, relata Alicia Montoya, de La Alameda, quien viajó a Mendoza para hacer un seguimiento del caso.

    Fuente: Página 12

    Jueves, 11 de Junio de 2009 12:24 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    TRABAJO INFANTIL: Moneda corriente del CAMPO

    Los datos son contundentes y deberían servir para "desnaturalizar" un flagelo social: el porcentaje de trabajadores infantiles oscila entre el 8 y el 15 por ciento de los chicos de entre 10 y 13 años, en actividades de "ayuda" a la labor de familiares, y con incidencia negativa en las trayectorias escolares. La presidenta de la Comisión Nacional de Erradicación de Trabajo Infantil (Conaeti), Pilar Rey Méndez no duda en indicar que "la mayor concentración de trabajo infantil se da en el  campo".
       Los datos mencionados surgen de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (Eanna), que releva desde 2004 la situación ocupacional de chicos y jóvenes del Gran Buenos Aires, Mendoza y provincias del noreste y noroeste argentino. "Es la primera vez que se hace en el país una encuesta directa del trabajo infantil y adolescente", resalta Rey Méndez.
       La funcionaria sostiene que si bien no se puede hablar en porcentajes generales del trabajo infantil en la Argentina sin antes discriminarlo por región y tipo de actividad, asegura que es necesario hacer visible una problemática que naturaliza "la falta de igualdad de oportunidades de una familia respecto a otras". Subraya también el rol de los docentes para ayudar a la erradicación de esta problemática, y por ello cree necesario que la temática sea incluida en la capacitación de educadores.
    —¿Dónde encuentra mayores inconvenientes para erradicar el trabajo infantil, en el ámbito rural o en el urbano?
    —Lo que en realidad está naturalizado es la falta de igualdad de oportunidades de una familia respecto a otras. No culpabilizamos de ninguna manera a los papás de estos niños porque eso sería revictimizar a ese grupo familiar, y muy lejos estamos de eso. Sí culpabilizamos a quién explota esta situación de vulnerabilidad de esa familia, y se enriquece con este tipo de trabajo indecente. Porque si hay una ocupación poco decente es la de niños y niñas por debajo de la edad mínima de admisión al empleo. Por eso hay que destacar el Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, diseñado entre Nación y las provincias, y que permitió que hoy tengamos consensuada una conceptualización de la problemática, porque años atrás no todos entendíamos lo mismo cuando hablábamos del tema.
    —¿Cómo influye este problema en el trayecto escolar de estos chicos empleados?
    —Claramente se ven los índices de repitencia y deserción escolar muchísimo más elevados que los niños y niñas que trabajan respecto de los que no lo hacen. Por eso fue un gran hito el año pasado la sanción de la ley 26.390, que elevó la edad mínima a 15 años hasta el 2010, y hasta 16 años a partir de esa fecha, y además clarificó la cuestión del trabajo en empresa familiar. Ahora queda absolutamente claro que por debajo de los 14 años no pueden trabajar en empresas familiares, porque el trabajo que dignifica a los adultos en el cuerpito de los niños genera daños. Por debajo de determinada edad hace mal trabajar, esto es necesario que la sociedad lo tenga en claro. Son avances importantes, pero todavía tenemos modalidades que no están visualizadas como trabajo infantil, como los chicos en la televisión.
       (La Capital – Santa Fe, Sup. Educación, edición digital, 6/6/09) 

    Fuente: Periodismo Social

    Martes, 09 de Junio de 2009 10:38 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    SI SUPIERA LEER....

    Si supiera leer .... y leer en inglés ....

    Miércoles, 29 de Abril de 2009 14:09 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    TRABAJO INFANTIL ¿Cuestión Cultural?

       Es habitual ver a niños y niñas trabajando en la zona de los hornos de ladrillos de Allen, Río Negro. Son integrantes de la comunidad boliviana que reside en la Colonia 12 de Octubre, en esa localidad. Algunos chicos llevan adelante diversas tareas que van desde preparar la tierra para armar los pisaderos hasta apilar ladrillos. De este modo, la prohibición por ley de que trabajen las personas menores de 14 años se contrapone con la justificación del cónsul de Bolivia, Juan Carlos Espinoza, acerca de que se trata de una costumbre propia de “la cultura” de su país.
       La secretaria de Acción Social del municipio, Mónica Manozzi, está convencida de que existe trabajo infantil en los hornos de ladrillos y señaló que desde su área y en conjunto con las demás secretarías, se viene analizando cómo abordar el tema desde un aspecto integral. No hay denuncias formales ante organismos estatales, pese a que es frecuente ver a los niños con palas, picos y azadas o empujando carretillas.
       Para Espinoza, “el trabajo infantil muchas veces es confundido”. El cónsul explicó: “Dentro de nuestra misma cultura, nosotros entendemos que cada persona, inclusive los niños desde pequeños, tiene su responsabilidad. Pero no es que ellos hacen un trabajo a la par de un mayor sino aportan con lo que pueden. Se impulsa que asistan a la escuela e inclusive que continúen con los estudios superiores. Hay muchos hermanos y hermanas que ya están en la universidad”.
       (Río Negro – Neuquén/Río Negro, edición digital, 22/04/9)

    Jueves, 23 de Abril de 2009 11:11 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    Una y mil, mil y una más

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    El drama de los niños ajeros

    Después de registrar imágenes con cámara oculta, una organización social denunciará hoy ante el Ministerio de Trabajo y la Justicia la explotación de chicos y chicas en el corte y limpieza de ajo por parte de empresarios rurales en los alrededores de la capital mendocina.

    Los productores levantan a familias enteras en camiones y los trasladan hasta las fincas, donde cumplen jornadas laborales de más de 12 horas.
    A continuación, la investigación y textos de Ailín Bullentini publicados en PÁGINA 12 el 18/02/2009

    Desde Mendoza

    @Amanecen temprano, mucho antes de lo que deberían despertarse si fueran a la escuela. A cielo abierto en las fincas, o bajo los techos de chapa de los galpones, sus manos, por más pequeñas que sean, hacen el mismo trabajo que las de los adultos: cortan y deschalan cabezas de ajo durante jornadas de más de 12 horas. Según pudo comprobar Página/12 en una recorrida por las chacras y los lugares de reclutamiento de trabajadores, son cientos de niños y niñas de entre cuatro y quince años –no hay cifras exactas y actuales– los que se convierten en uno de los motores de la producción rural en Mendoza. El trabajo infantil, la reducción a la servidumbre de familias enteras, la violación a la Ley de Migraciones y la trata de personas son los ejes de la denuncia que hoy presentará la Cooperativa La Alameda –una organización que lucha contra el trabajo esclavo– y la Liga Argentina por los Derechos Humanos, ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, en el marco de una movilización, a las 16, y ante la Justicia federal de Mendoza.

    La denuncia va acompañada de un video filmado por los integrantes de la cooperativa mediante una cámara oculta, donde se registran escenas de reclutamiento de familias con niños, el traslado y el trabajo de adultos y niños en las fincas, además del testimonio de algunas de las víctimas. Página/12 también recorrió esos lugares hasta donde parecen no llegar los ojos de los inspectores de la provincia ni de los gremios que deberían proteger a los trabajadores.

    A campo abierto

    Los párpados son la única parte del cuerpo expuesta al aire libre. Los ojos, entrecerrados, se asoman por la línea que se abre en el paño con el que cubren sus cabezas. Las manos también están al descubierto. Pantalones largos, camisetas y pañuelos protegen el resto del sol, del viento y del polvo durante las extensas jornadas de corte y deschale de cabezas de ajo en las fincas, a campo abierto.

    Decir “vengo a trabajar” fue más que suficiente para que Tomás, camionero y productor, dejara subir a José al camión en el que lo llevará a él y a otros tantos a su finca, Pontoni Hnos. “¿Pueden venir mis chicos también?”, le preguntó al patrón una vez en el campo. “¿Tienen tijeras? Que vengan”, recibió como respuesta.

    Era su primer día y José sólo alcanzó a llenar tres cajones de hortalizas. Más de cinco alcanzaron a completar cada uno de los tres chicos que, con más experiencia, hicieron el mismo trabajo enfrente de él. Ellos, y el resto de la tropa, cortaron los tallos y las colas de cada cabeza de ajo durante la mañana, y las deschalaron por la tarde, bajo la única protección del cielo.

    La jornada laboral arranca poco antes de las 5 en la plaza, que más que un punto de reunión es un lugar de carga y descarga de mano de obra, adultos y también niños pequeños. Aún es noche cerrada cuando la manzana ubicada en el centro de Rodeo del Medio, una pequeña localidad ubicada a 30 kilómetros de Mendoza capital, comienza a llenarse de personas.

    Hombres y mujeres de todas las edades; papás y mamás con el grupo entero de hijos, incluyendo a las “guaguas” colgando del pecho, bolivianos todos, ocupan el lugar y lo convierten, en pocos minutos, en una especie de hormiguero.

    Despiertan cuando, apenas pasadas las 6, los conductores de los camiones gritan el tipo de fruta u hortaliza que se trabajará en el destino de cada coche. Luego abren las puertas de los acoplados y apoyan escaleras para que la mano de obra suba. Entre mediados de octubre y fines de abril, la cosecha fuerte es la del ajo, y en el pueblo se nota. El olor que emana de los galpones y depósitos a la vera de la ruta nacional 7 y de la provincial 50 –camino de ingreso a Rodeo del Medio– invade el ambiente y se impregna en la piel.

    Parados y amontonados en los acoplados, chicos y grandes viajan a los tumbos al ritmo de las piedras que, sobre los senderos, los camiones a toda velocidad no esquivan. Cerca de las 7.30 el camión de Tomás llega a destino. Los hace bajar del transporte y les ordena que formen una fila, donde les pregunta si están solos o vienen acompañados de algún familiar. De eso dependerá la cantidad de ajo recién arrancado de la tierra que les dará para cortar, deschalar y acomodar en cajas. Ahí nomás, a campo abierto, Tomás, el patrón, y sus cuadrilleros extienden delante de los “cortadores-deschaladores” los paños de arpillera con las hortalizas sin emprolijar.

    Lo mismo sucede todos los días. A pleno rayo del sol, sólo tienen algo de beber si son ellos los que se lo llevan desde sus casas o lo compran en el almacén ubicado a más de un kilómetro del lugar exacto donde trabajan. Luego les descontarán lo gastado de sus jornales, como en la época de La Forestal. Los matorrales, a una distancia similar a la del comercio, son los únicos baños que su patrón les ofrece.

    “Podemos parar, salir a almorzar. Pero es tiempo perdido que después se siente en la paga.” Eduardo es uno de ellos. Tiene 12 años y va siempre con sus hermanos; habla pausado y casi en susurros. Desde una acequia en la que está recostado –el único espacio con sombra en kilómetros–, le cuesta soltarse y explicar que el tiempo dedicado al descanso es tiempo perdido en el llenado de cajones de ajo, por los que le pagan cada quincena. Cuando termina la temporada del ajo, Eduardo y los otros chicos golondrina transitan hacia otra cosecha, lo que lo aleja cada vez más de la escuela.

    Cobran cinco pesos por cada cajón de 10 kilos con ajos cortados y pelados, aunque el precio varía según la finca. Algunos campos pagan sólo por corte o por deschale hasta 1,30 peso. Al igual que los que están tumbados a su alrededor, Eduardo tiene bolsas de polietileno o pedazos de guantes enroscados en los dedos índices. “Si no te cortás con la tijera, te lastimás con la chala, que de tan reseca se clava como espinas en la piel”, indica Eduardo antes de pararse, colocarse el pañuelo en la cabeza y empezar a caminar hacia el campo, para comenzar la segunda parte de la jornada, que no culminará hasta las 21. 

    “Un problema naturalizado”

    Los registros oficiales que intentan graficar la presencia e incidencia de trabajo infantil en Mendoza datan de 2005. Es el caso de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes, realizada por el Ministerio de Trabajo, cuyos resultados posicionaron a la provincia en el lugar más alto de trabajo infantil. Más antiguo es el trabajo de la Comisión Provincial de Erradicación del Trabajo Infantil (Copreti) mendocina, que reveló que tres de cada diez chicos de entre 6 y 14 años, pobres y en edad de escolaridad primaria, desempeñan alguna clase de actividad laboral en el Gran Mendoza y sus alrededores.

    Basta con circular los caminos de ripio que se abren a los costados de las principales rutas de la provincia, entradas a pequeños pueblos como Colonia Segovia, Rodeo del Medio, Barrio Bermejo o Rodeo de la Cruz –en los partidos de Maipú o Guaymallén–, para descubrir galpones en los que chicos y chicas trabajan a la par de los mayores, bajo las mismas condiciones de explotación.

    “Sabemos que el sector del ajo es de alta informalidad, en donde existe explotación laboral y trabajo infantil. Las mal llamadas cooperativas son funcionales a las prácticas de precarización. Pero cada vez que inspeccionamos las empresas, los chicos no están o no nos dejan entrar”, explicó a Página/12 la directora de Empleo de la Subsecretaría de Trabajo provincial, Dora Balada. “Si no los vemos, no podemos demostrar nada”, añadió. En lo que va del año, el organismo realizó controles en 37 empresas, donde “sólo se encontró un chico trabajando, cuando el año pasado fueron 25”.

    El panorama que grafican las cifras oficiales es incompleto. Las encuestas hurgan sólo entre la población argentina, dejando a un lado a las personas que llegan desde Bolivia. Muchos viven en Mendoza, pero la mayoría son “trabajadores golondrina”. Son los niños bolivianos y sus padres los que están expuestos a las condiciones más duras de trabajo en las fincas. Y los que quedan fuera de todo registro.

    La funcionaria reconoce que “es necesario cambiar un patrón cultural. Allí donde hay trabajo agrícola hay cultura de trabajo infantil y trabajo esclavo. Es un problema cultural y naturalizado”. 

    Bajo techos de caña

    Lo que sucede en las fincas se repite calles adentro de los pueblos, donde las empresas alquilan casas a los vecinos para esconder de los inspectores la mano de obra infantil. Aunque ínfimos, los chicos que emprolijan ajos en esos galpones clandestinos gozan de algunos beneficios que aquellos que lo hacen a cielo abierto no tienen. Si por “beneficio” se entiende el contar con un techo de caña que proteja del sol y un baño cerca. O trabajar jornadas de menos horas y poder regresar a sus hogares para almorzar.

    Rocío y sus tres hermanos de 8, 10 y 12 años trabajaron en uno de esos galpones, instalado en el patio de una casa a dos cuadras de la suya, en Colonia Segovia, departamento de Guaymallén. “Una vecina nos comentó. Nos anotamos y empezamos a trabajar ese día”, balbuceó. Sus padres tienen trabajo, pero ella, de 15, y sus hermanos pelaron ajo durante los meses del verano pasado. “Es normal que los chicos trabajemos. La mayoría son niños. En los galpones grandes de la empresa (Bamenex SA) no te toman si sos menor de 16 años. Pero estos lugares están más escondidos”, explicó. En la misma cuadra hay otros tres lugares que funcionan de igual manera. En el patio de las casas ubican los tablones de madera sobre los que, a partir de las 6, descargan los cajones con ajos sin deschalar, los pelan y los vuelven a empacar. Por cada uno cobran 3,30 pesos, pero descuentan 30 centavos para darles a los chicos que cargan y descargan los camiones. Los sábados son los días en los que la gente cobra lo trabajado hasta el jueves, quedando dos días adeudados para la siguiente semana. Así se aseguran de que vuelvan la semana siguiente.

    Los hermanos dejaron de trabajar hace un tiempo. Frente a Página/12, Rocío contó que “algunos de los patrones son malos. No tienen compasión de nada. No dejan sentarse en los cajones, inspeccionan cómo guardamos los ajos y si los ven mal pelados te retan y te dan vuelta el cajón para que lo hagas todo de nuevo.”

    El sol que traspasa las cañas, el olor a ajo y el polvo que respiran todo el tiempo –los camiones que entran y salen levantan polvareda– les provocan dolor de cabeza y náuseas. “Mi mamá nos dijo que no fuéramos más porque llegábamos muy cansados. Y había nenes en los galpones que sufrían mucho más. Se les notaba en la cara.”

     

    COOPERATIVA DE TRABAJO QUE EXPLOTA A SUS SOCIOS o ...

    "Cómo abaratar mano de obra"

    Una presunta cooperativa llegó a tener 17 mil asociados, todos trabajadores rurales. Pero nunca participaron de una asamblea y cobran como simples jornaleros. Denuncian que es una pantalla para no pagar cargas sociales.

    La cooperativa Colonia Barraquero, de Mendoza, llegó a tener 17 mil asociados, todos trabajadores rurales, entre ellos cosechadores de ajo. Pero ninguno de ellos participó nunca de una asamblea ni recibió porcentaje alguno por participación en las ganancias que tuvo la empresa. Solo percibían una quincena, como cualquier jornalero. Así, durante más de diez años. Una investigación del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) llegó a la conclusión de que la cooperativa era la pantalla que usan empresas productoras para eludir el pago de cargas sociales. Con esos elementos, el Inaes le aplicó la máxima sanción prevista por la ley: el retiro de la autorización para seguir funcionando. Los directivos de la supuesta cooperativa presentaron un recurso judicial y lograron congelar el castigo y ahora la Justicia será la que tenga la última palabra. Mientras tanto, la cooperativa sigue funcionando a la vista de todos: dota de mano de obra barata a las empresas productoras, empacadoras y exportadoras de ajo –y de otras hortalizas y frutas frescas– y alimenta mecanismos de explotación laboral de personas de toda edad y sexo, incluso niños y niñas.

    “Según los papeles, somos socios. Pero nunca participamos de ninguna asamblea ni de decisiones. No nos enteramos de los resultados de los balances ni recibimos ganancias porcentuales de la empresa.” Las palabras confirman los fundamentos de la orden del Inaes y lo que está a la vista en los pueblos que rodean las grandes ciudades mendocinas. Pertenecen a Antonia Trigo, una ex “empleada/socia” de la empresa de hortalizas El Resguardo S.A. (Campo Grande), que trabajó más de 15 años pelando y empaquetando ajo en los galpones que la compañía posee en Rodeo del Medio, a 30 kilómetros de Mendoza capital.

    Al igual que otros 32 trabajadores, perdió su trabajo a fines de 2007, tras un conflicto con la empresa en la que los empleados reclamaron mejoras en las condiciones: jornadas de menos horas –trabajan hasta 16 horas diarias–, un aumento en el precio que percibían por cajón de ajo emprolijado y que la empresa se ponga al día con los aportes jubilatorios que nunca habían abonado pero que sí descontaron a las personas quincena tras quincena.

    Por norma, cada socio de cooperativas debe estar inscripto como monotributista. “Las personas de Colonia Barraquero lo estaban, pero nunca se le pagó al Estado lo correspondiente”, explicó a Página/12 la gerenta de Inspección e infracciones del Inaes, Lilian Lapadula.

    “No pagan horas extra, obra social ni jubilación. No tenemos días por enfermedad ni embarazo. No contamos con ningún beneficio, incluso cuesta horrores lograr que cubran los gastos médicos cuando sufrimos accidentes en horario de trabajo.” Uno a uno, Marta Molina enumeró los excesos que los “ajeros” sufren tanto en Campo Grande como en otros galpones. No obstante, reconocen que no tienen muchas alternativas. “Si nos quejamos nos dicen: ‘Si no te gusta, ahí está el portón. O qué te crees que sos, hay muchos que están esperando para entrar’”, reveló.

    Lo expuesto por las mujeres no son más que indicios de explotación laboral, cosa que excede las inspecciones y los informes redactados por el Inaes. Es el gobierno provincial, a través de su cartera laboral, el que debe investigar tanto los casos de explotación como el empleo de mano de obra infantil, situación que las ex empleadas confirmaron: “En los galpones trabajan chicos de nueve años para arriba, y en las fincas, son más chiquitos. Nosotros nos dábamos cuenta de que estaban por llegar los inspectores porque un rato antes los patrones escondían a los chicos”.

    En noviembre de 2007 los trabajadores de Campo Grande, en Rodeo del Medio, interrumpieron sus tareas y salieron a la calle. Una notificación que les llegó a cada uno solicitando que certifiquen con su firma el cambio de nombre de la cooperativa fue la gota que rebasó el vaso. “Nos negamos”, sostuvo Antonia. Marta amplió el panorama: “Desde siempre nos descontaron el cinco por ciento en cada quincena. Según ellos, para aportes jubilatorios que nunca existieron. Antes de cambiar de nombre, queríamos que nos devuelvan la plata que nos sacaron durante todos estos años.”

    El responsable de la Dirección de Cooperativas y Mutuales de Mendoza, Daniel Berchessi, reconoció que “no se sabe” lo que la empresa hizo con ese 5 por ciento acumulado. “Su argumento es que la plata está depositada en una cuenta especial hasta que se aclare la situación”, expresó sin poder precisar qué es lo que debe aclararse.

    Con la empresa paralizada, la patronal pidió a los empleados que eligiesen 25 delegados –son más de 500, “de los que no más de 50 están en blanco”, aclaró Antonia– para negociar. Pero al día siguiente, ni los delegados ni sus familiares y amigos que trabajan en la empresa pudieron volver a trabajar, jornada que culminó con represión policial sobre los empleados. Uno de ellos falleció días después en el hospital de Mendoza. “Los Sánchez (familia dueña de Campo Grande) hicieron circular una lista negra donde nos identificaron como generadores de conflictos. No nos toman en ningún otro galpón”, concluyó Marta (ver aparte).

    Desde afuera, las mujeres forman parte del incipiente grupo de deschaladores que está trabajando para conformar un sindicato de ajeros en Rodeo del Medio. “Nadie nunca nos habló de derechos del trabajador, pero se terminó. No entienden que los trabajadores, los pobres, son los que hacen que los ricos sean ricos. Sin pobres que hagan el trabajo que ellos no quieren hacer, ellos no existirían”, concluyó Antonia.

     

    Quieren crear un nuevo sindicato

    José Soto y Fabián Bravo son los únicos trabajadores del grupo de más de treinta despedidos que lograron, mediante un recurso de amparo, que la empresa Campo Grande les devuelva sus puestos de trabajo. Sin embargo, cada vez que intentan que se cumpla la orden judicial y llegan a la planta, “la empresa dispone que la jornada laboral ha terminado y manda a todos a su casa. Los quieren poner en nuestra contra”, denuncia Soto.

    La orden de reincorporarlos fue adoptada por la II Cámara del Trabajo de Mendoza, fundamentada en el fallo de la Corte Suprema sobre la libertad sindical.

    El responsable de la Dirección de Cooperativas y Mutuales mendocina, Daniel Berchessi, argumentó: “Los sesenta representantes del cuerpo total de socios de la cooperativa decidieron la expulsión de estas personas”. Sin embargo, los trabajadores aseguran a Página/12 que no existen tales representantes.

    Tras la “expulsión”, los ajeros comenzaron a organizar su propio sindicato, de espaldas al que debería protegerlos, el de Frutas Frescas y Hortalizas que, según Soto, “no nos afilió por ser socios de una cooperativa”. Aunque lenta, la construcción tiene impulso. “Intentamos concientizar a los compañeros. Acá nunca se acostumbró a que los trabajadores sepan de sus derechos ni que los patrones los respeten”, consideró Bravo.

     

    PALABRAS DE OSVALDO BAYER

    “Saludo a los trabajadores del ajo, a los que recolectan el ajo en Mendoza, los más explotados de todos”, dijo el 18 de diciembre último el escritor Osvaldo Bayer.

    “Hay que ver sus manos. Hay niños ajeros también”, agregó, durante el acto que se llevó a cabo en la ex ESMA, en la entrega de los premios Azucena Villaflor, ante la presidenta, Cristina Fernández.

    “Esas ristras de ajo –concluyó Bayer– no son otra cosa que el símbolo de las cadenas de la antigua esclavitud.”

    Fuente: Página12

    Miércoles, 18 de Febrero de 2009 12:52 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    TRABAJO INFANTIL Y SOBORNOS A QUIEN LO DENUNCIA

    Acusan a empresa de intentar sobornar a trabajador que denunció trabajo infantil

    Un trabajador de la granja avícola Nuestra huella acusó en la Justicia a directivos de la empresa que, por medio de un dirigente del sindicato Uatre, le ofreció dinero a cambio de que retirara su denuncia sobre explotación laboral sufrida por chicos y grandes en un predio de la localidad bonaerense de Exaltación de la Cruz. Oscar Taboada, oriundo de Potosí, Bolivia, reveló el año pasado que él, su esposa y sus siete hijos, al igual que otras familias, trabajaba en condiciones de esclavitud en granjas de esa firma. 
    Con el apoyo de la Cooperativa La Alameda, filmó las instalaciones y registró cómo una decena de niños de 2 a 13 años eran obligados a trabajar en condiciones sanitarias peligrosas. También grabó ocho conversaciones telefónicas que tuvo con un hombre que se presentó como José Luis, supuesto dirigente local del sindicato de peones rurales, quien le ofreció dinero para que acallara su denuncia. Acercó las cintas a la Justicia y ahora espera que se hagan los peritajes del audio. 
    Taboada denunció a los directores y accionistas de Nuestra Huella por “reducción a la servidumbre”, “trabajo infantil” y “fraude al fisco”; y también pidió investigar la muerte de dos compañeras, una posiblemente intoxicada por agroquímicos y pesticidas, la otra por ausencia de atención médica durante el embarazo.
     

    Fuente:  (Páginal12, pág. 17, 5/1/09 - Emilio Ruchansky)

    Lunes, 19 de Enero de 2009 10:12 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    La Plata: la crisis convirtió a muchos niños en el principal sostén de sus familias

       La crisis económica que en las últimas décadas llevó a muchas mujeres a buscar trabajo fuera de su hogar y convertirse en el sostén económico de sus familias, también depositó esa responsabilidad sobre un importante número de chicos. Limpiar parabrisas en los semáforos, abrir puertas de taxis y vender estampitas constituye hoy la principal fuente de ingreso para gran parte de las familias de los niños y adolescentes que trabajan en las calles de La Plata.
       El dato surge de la dirección de Niñez y Adolescencia de la Municipalidad, cuyos operadores de calle tienen individualizados al menos unos 300 chicos de entre 15 y 19 años en esa situación.
    "Son el resabio de políticas económicas nefastas que produjeron la exclusión laboral de miles de familias y un problema muy difícil de resolver", reconocen las autoridades del área.
       Nacidas como estrategias de supervivencia, muchas de las tareas informales que realizan chicos y adolescentes en la calle parecen haber terminado por consolidarse como la mayor fuente de ingresos para grupos familiares de bajos recursos, cuyos adultos no logran insertarse en el mercado laboral.
    A fuerza de limpiar parabrisas, abrir puertas y vender estampitas durante largas y disciplinadas jornadas de trabajo, "algunos se llevan entre 40 y 60 pesos por día. En hogares desintegrados, muchas veces a cargo de un sólo adulto que tiene un plan social como único ingreso, ese aporte de los chicos es el más importante de la casa", sostiene Carlos Dabalini, responsable de la dirección de Niñez y Adolescencia del Municipio.
       En Mendoza, sólo para pocos. La ayuda que la administración de Celso Jaque destina para asistir a los jóvenes mendocinos de entre 14 y 25 años que no trabajan ni estudian oscila entre 18 y 4,5%. Con sus programas de la Esquina a la escuela y con el Servicio Cívico, el Gobierno sólo cubre 18% de los adolescentes que se encuentran en esa situación en toda la provincia. Ambos están dentro de los planes que la administración Jaque desarrolla para hacer valer el derecho de inclusión que tienen los jóvenes.
    En total son 4.500 beneficiados, pero el número queda chico ante la cantidad total de personas de entre 14 y 25 años que no estudian ni trabajan. Según el subsecretario de Familia del Ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad, Hernán Hernández, hay entre 20 y 25 mil jóvenes de entre 14 y 25 años que no estudian ni trabajan en la provincia.
     (El Día - La Plata, edición digital, 11/1/09; Los Andes – Mendoza, edición digital, 12/1/09)

    Fuente: Periodismo Social

    Lunes, 12 de Enero de 2009 12:37 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    Periodistas contra el trabajo infantil

    Quieren formar una red para proteger a los más chicos

    Un chico cordobés aparece en la pantalla y explica: "Tengo 14 años y trabajo en el cortadero haciendo ladrillos de barro. Estos son hechos por mí". En segundos aparece el segundo testimonio: "Tengo 13 años, trabajo desde las 8 de la mañana hasta las seis y media de la tarde".

    Estos videos forman parte de Un minuto por mis derechos, iniciativa impulsada por Unicef y la Fundación Kine, Cultural y Educativa. Los relatos se proyectaron durante la jornada El rol de los medios de comunicación en la prevención y erradicación del trabajo infantil .

    El encuentro se desarrolló en el Ministerio de Trabajo de la Nación y fue organizado por la cartera laboral, la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti) y la Red de Empresas. Durante la jornada se hizo hincapié en la función del periodismo en la divulgación de esta problemática.

    Lo cierto es que cerca de 75 millones de niños en el mundo no tienen acceso a la educación primaria y comienzan a trabajar a una edad temprana. Estos datos se desprenden de un informe desarrollado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y la Argentina no es ajena a esta realidad: alrededor de 800.000 chicos trabajan, según datos de la cartera laboral.

    "Nos costó colocar el trabajo infantil como un problema. Algo parecido nos sucedió con el trabajo en negro. Años atrás muchos lo veían como la solución. No es natural ni conveniente. El niño trabajando tiene un deterioro de salud irreparable", opinó Carlos Tomada, titular del Ministerio de Trabajo.

    "Tengo un sueño. Así como construimos por primera vez una red de empresas contra el trabajo infantil, podemos tener una red de periodistas", agregó.

    En total, 63 firmas, junto con la Conaeti y el Ministerio de Trabajo conforman la Red de Empresas. El objetivo principal es la capacitación, sensibilización, difusión e intercambio de experiencias de intervención comunitaria en la problemática. La agrupación se reúne cada dos meses y cuenta con un plan de desarrollo anual.

    "Es una problemática social tan compleja que no puede abordarse desde una sola área. Para lograr el objetivo de erradicarlo y prevenirlo se requiere la participación de todos los agentes sociales. Nos parece que los medios son socios estratégicos en la lucha contra el trabajo infantil y de gran ayuda para la toma de conciencia de esa problemática", explicó María del Pilar Rey Mendez, presidenta de la Conaeti.

    Con la opinión anterior coincidió Cecilia Rena, del Grupo Arcor: "No podemos solos. Necesitamos las empresas juntas, incluso con nuestra competencia, con los medios de comunicación y con el sector público", dijo.

    Durante el encuentro, un tema que se discutió fue la necesidad de proteger a los más chicos versus la existencia de proyectos de ley que intentan bajar la imputabilidad de los menores.

    "Hay que discernir las aguas. Para nosotros es sumamente importante desvincular el trabajo infantil de los hechos delictivos. Justamente desde la historia siempre se los asoció. Empecemos a poner las cosas en su lugar", sentenció Rey Mendez.

    Verónica Sivack, del equipo técnico de la Conaeti, se refirió a las diferentes modalidades de trabajo infantil. "Referirnos a las modalidades nos permite desnaturalizarlas y así evitar negaciones".

    Según la especialista, existen formas más jóvenes como el trabajo artístico, algunas más antiguas como las tareas desarrolladas en el campo. "En la vía pública empezamos a ver a los chicos en la década del 90. Aparecieron en la calle, algo que no estábamos acostumbrados. Realizan tareas de altísimo riesgo y además están en contacto con la basura", aseguró.

    Para Silvia Miorín, de la Conaeti, existen tres mitos. "Muchas veces en nuestro discurso estamos en contra del trabajo infantil, pero lo aceptamos o lo toleramos", opinó. Miorín enumeró:

     

     

     

    Sofía Corral


    Fuente: La Nación

    • El trabajo de los niños en el campo es una cuestión cultural . "Los chicos realizan tareas no acordes con su edad, a pesar de realizarlas con la familia", concluyó.

    • Las niñas que realizan tareas domésticas en el hogar no trabajan . "Cuando los chicos reemplazan a los adultos en la casa se trata de trabajo infantil doméstico. Es una modalidad oculta y es el trabajo infantil más invisibilizado. A mayor vulnerabilidad social, mayor necesidad de trabajo concreto durante el día. Una persona pobre utiliza muchas horas del día", opinó.

    • Es mejor que un niño este trabajando a que esté robando . "El trabajo como valor social es una herramienta de inclusión. Da indentidad, pero este valor es para los adultos. Trasladar el valor a los niños es un error y siempre se hace a los hijos de los pobres. Este mito tiene el origen como rol de socialización de los chicos pobres", explicó.
    Lunes, 24 de Noviembre de 2008 08:46 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    TRABAJO INFANTIL

    Fue clausurado un cortadero de ladrillos donde una chica murió ahogada

       Niños de 2 ó 3 años tapados de mugre, escondiéndose con sus mascotas en las cavidades dejadas ex profeso en las pilas de ladrillos recién horneados. Ningún adulto estaba cerca en esos momentos. Otros niños, que no superaban el metro de altura, correteaban junto a un piletón donde se embalsa el agua que se usa para amasar el barro en una de las primeras etapas del proceso de producción. Esta escena, según fuentes de la Subsecretaría de Trabajo de la provincia, fue hallada en un cortadero de Córdoba donde el 27 de octubre murió ahogada una chica de 6 años y que ahora fue clausurado.
       En la visita, el inspector constató que las personas adultas y menores de edad, mayormente bolivianas, que trabajan como cortadoras, viven en habitáculos ruinosos, levantados a metros del pisadero y los hornos de ese establecimiento.
    A su llegada, un adolescente con sus manos y ropas cubiertas de barro trataba de escuchar lo que hablaba con el empleador de su papá. Néstor Vieyra, delegado colaborador del gremio de los ladrilleros de Córdoba, comentó que el “muchacho (de unos 13 años) evidentemente trabaja en el cortadero”, aunque reconoció que eso no constó en las actas porque el chico no estaba efectivamente trabajando.
       El cortadero funciona a la altura del kilómetro 12 de la ruta nacional 36 (en jurisdicción de la ciudad de Córdoba) y figura a nombre de Carlos Rolando Sánchez y/o Armando Sandoval Avendaño (este último de nacionalidad boliviana). Las condiciones laborales infrahumanas y las violaciones flagrantes a las normas laborales y al convenio colectivo sectorial determinaron ayer la clausura del cortadero, hasta que se regularice la situación.
       Es la primera vez que la Secretaría de Trabajo dispone el cese de las actividades en un cortadero de ladrillos. Leandro Vallejos, delegado reorganizador de la filial local de la Unión Obrera Ladrillera (Uolra), celebró la clausura y adelantó que pedirá inspecciones en otros cortaderos "que funcionan en condiciones similares o peores". en el caso de Gilda Valdivia Mendoza, la niña hallada flotando sin vida en la cisterna, las autoridades de la Uolra pedirán a la Justicia “que tome cartas en el asunto para llegar a la verdad”. Tienen dudas de que se haya tratado de un accidente.
       (La Voz del Interior – Córdoba, edición digital, 7/11/08 – Héctor Brondo)

    Fuente: Periodismo Social

    Viernes, 07 de Noviembre de 2008 11:33 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    Todos contra el trabajo infantil

    En marcha, una red conformada por el Estado y las empresas - Domingo 19 de octubre de 2008 - La Nación

    El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, convocó a periodistas, muchos del interior, para hablar sobre la no naturalidad del trabajo infantil, en el último piso de la sede del ministerio, Alem al 600.

    Es que para muchas familias, empresas y sectores, el trabajo de los chicos es visto con buenos ojos. Ya sea porque las familias deben juntar tachos con uvas, por cada tacho les dan una ficha, cada ficha tiene un valor monetario; o porque los hijos arrean vacas junto a los padres o los ayudan a cosechar el algodón..., y sigue la lista con la caña de azúcar, la construcción, la minería, la pesca, el trabajo en la vía pública. Lo cierto es que la educación es un derecho y una obligación primaria para los chicos, pero muchas veces se deja de lado porque aporta un ingreso extra a la familia.

    "Hoy, por primera vez, tenemos una ley que prohíbe el trabajo infantil para menores de 15 años, y pasará a menores de 16 en 2010, para el Bicentenario", dijo el ministro. Se trata de la ley 26.390 sobre la prohibición del trabajo infantil y la protección del trabajo adolescente. Aunque todavía no está reglamentada, esto sucederá en los próximos días.

    ¿A qué se llama trabajo infantil? Según un informe de la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti), se trata de una problemática que vulnera los derecho de la niñez. Los chicos que trabajan sufren un desgaste psicofísico que deteriora sus capacidades y potencialidades; encuentran limitadas sus posibilidades de formación integral, y no desarrollan su educación en igualdad de oportunidades.

    Firmas más involucradas

    Hoy existe una red de empresas contra el trabajo infantil porque, como dice el ministro, "muchas veces el proveedor de la compañía es el que emplea a los chicos y no la empresa directamente". Entre 58 firmas involucradas están Adecco, Arcor, Andreani, Manpower, Sesa Internacional, Nobleza Piccardo, Cámara de Tabaco de Salta, Telefónica de Argentina, Bodegas Chandon, Cargill, Confederaciones Rurales Argentinas, Garbarino, General Motors, Peñaflor, Las Marías, Loma Negra, Nestlé, Pepsico, Sancor, Techint, Toyota, Sociedad Rural Argentina.

    Como asesores, esta red tiene además a la OIT y Unicef. Su objetivo es trabajar de manera articulada entre el Ministerio de Trabajo y el sector empresarial, para debatir sobre la prevención y erradicación de esta problemática.

    Como ejemplo, está en estudio un proyecto para que las compañías registren en las etiquetas de sus productos que éstos no fueron confeccionados con mano de obra infantil.

    Ante situaciones de trabajo infantil se puede comunicar a la Conaeti, Alem 628, 5° piso, 4310-5814/6362; conaeti@trabajo.gov.ar

    Para comunicarse en el ámbito provincial: www.trabajo.gov.ar/conaeti , donde constan los datos de los organismos jurisdiccionales.

    Paula Urien

    Lunes, 20 de Octubre de 2008 08:31 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    Advierten por la explotación laboral infantil en La Rioja

      La Comisión para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil de La Rioja advirtió que hay más de 450 niños que son obligados a trabajar en la provincia. El organismo encargado de prevenir y erradicar la explotación laboral infantil reclamó la presencia de áreas estatales provinciales que no concurren a las reuniones que periódicamente se realizan con esa finalidad.
       En la provincia más de 450 niños en esta situación, aunque se calcula que "pueden ser más si se tiene en cuenta a aquellos chicos que sus padres los envían a vender pan o fruta, o los que se encuentra en los basurales", admitió el subsecretario de Trabajo, Nicolás Maza.
       La conformidad social. Vicente Luis Garófalo es especialista en Derecho del Trabajo. En una columna de opinión en el diario BAE se refirió a la conformidad social que existe en relación a la explotación laboral infantil. Recuerda que “existe una novedad normativa, incorporada a la Ley de Contrato de Trabajo que establece que la edad mínima para trabajar es a partir de los 16 años. Esto hace que los chicos menores de 16 años no puedan trabajar en relación de dependencia, sino y a partir de dicha edad; privilegiando la modificación normativa, su concurrencia a estudios educacionales, en concordancia con la obligatoriedad de los estudios secundarios, de los cuales es responsable la familia” y agrega que pese a ello “vemos, cotidianamente, que por distintas circunstancias existe una conformidad social, que da por tierra con estos derechos, y que a partir de agudizar la vista en el cotidiano trajín de la vida, podemos ver que la misma conformidad social marcha a contrapelo de la normativa vigente. Es costumbre ver a diario a chicos abandonados del cuidado de la familia, que corretean las calles en los trabajos más disímiles, a saber: niños en los semáforos limpiando los vidrios de los autos, realizando cabriolas o juegos de malabares con pelotas por unas monedas. Otro de los íconos, perceptibles al ojo cotidiano, son los chicos que son tomados por las pequeñas y medianas empresas como aprendices en los talleres mecánicos, metalúrgicos, o en cualesquier empresa de ventas de ropas, y que pululan por la zona de Once, u otras de la Ciudad, o del Gran Buenos Aires, recomendados por sus propios padres o una persona vinculada a ellos. O la pléyade de chicos que trabaja en el campo, atendido por los encargados de distintas organizaciones del mismo, y cuyos hijos prestan y participan en distintas tareas cotidianas, sin obra social, ley de riesgos del trabajo, a veces sin retribución, y desatendiendo su educación”.
       Finalmente Garófalo asegura que “también podemos ver en televisión, infinitas propagandas que requieren de niños de escasos meses, cuyos padres los presentan en castings agotadores, para que salgan en una publicidad, con total desapego a la normativa laboral. Dónde está el hilo invisible que diferencia la felicidad del niño, de la exigencia de aquellos responsables de su cuidado. Y aquí el dato de la “conformidad social”, de la que hablamos al principio, y a poco que continuemos recreando ejemplos, es un dato de disimulación social que contraviene la normativa de los derechos del niño, y da por tierra –en estos ejemplos y en infinitos más–, con todas las leyes que prohíban el trabajo infantil”.
       (La Prensa, pág. 13; BAE, pág. 8 - 16/9/08)

    Miércoles, 17 de Septiembre de 2008 10:19 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    El trabajo infantil – Un obstáculo para la educación

    20080613183354-trabajoinfantil.jpg

    Día Mundial contra el Trabajo Infantil

    Según la OIT, uno de cada siete chicos en el planeta realiza una actividad laboral durante muchas horas y en condiciones peligrosas. En la Argentina la cifra alcanza los dos millones.

    165

    Millones de niños, de 5 a 14 años de edad, son víctimas del trabajo infantil en todo el mundo según la estimación de la OIT. Es decir 1 de cada 7 niños. Muchos de ellos trabajan muchas horas y en condiciones peligrosas.

    2002

    Fue el primer año que se celebró el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Desde ese momento cada 12 de junio se reúne a los gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores, a la sociedad civil y a otros participantes –como las escuelas y los medios de comunicación– en la campaña contra el trabajo infantil, a través de actividades de promoción y solidaridad.

    16

    Años es la edad mínima de admisión al empleo según las nuevas modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo.

    18

    Años es la edad mínima para realizar trabajos peligrosos.

    74

    Millones están expuestos a trabajos peligrosos.

    50

    Millones de niños son de África subsahariana, correspondiente al 26 por ciento.

    122


    Millones son de Asia-Pacífico.

    Según las estadísticas de la OIT, la región de Latinoamérica y el Caribe es la que más progresos ha hecho para reducir este flagelo, pues sólo afecta a un 5% de los niños de 5 a 14 años.

    7

    De cada 10 menores que trabajan lo hacen en la agricultura, el 22% en el sector servicios y el 9% en la industria, incluyendo la construcción, minería y manufacturas.

    72

    Millones de niños en edad de educación primaria no están escolarizados; el número de niñas es aun inferior al de niños. Muchos niños escolarizados no asisten a la escuela regularmente y a menudo empiezan a trabajar a una edad temprana.

    1999

    Se abordó el Convenio 182 que determinó las “peores formas de trabajo infantil”. De acuerdo con este convenio, el trabajo infantil que debe ser erradicado comprende tres categorías:

    • El trabajo realizado por niños que no alcancen la edad mínima de admisión al empleo establecida por la legislación de cada país.

    • El trabajo peligroso.

    • Las peores formas de trabajo infantil: esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas y otras formas de trabajo forzoso, reclutamiento y utilización de niños en conflictos armados, explotación sexual, pornografía y actividades ilícitas.

    En la Argentina:

    2.000.000


    De niños de 5 a 14 años realiza alguna actividad laboral, ayudando al sostén del hogar y la cifra incluye los chicos que realizan actividades domésticas cuando los adultos no están. La mayoría trabaja en actividad agrícolas y la mayoría de los adolescentes que trabaja lo hace en la economía informal y sin que sean respetados sus derechos laborales.

    50%

    De los chicos menores de 18 años están bajo la línea de pobreza.

    50%

    De la población infantil entre 3 y 5 años no concurre al jardín del infantes (según los datos de CTERA).

    6,5%

    De niños y niñas entre 5 a 13 años realizó trabajos.

    8%

    En áreas rurales, 6,4% en áreas urbanas.

    7,6%

    De varones y 5,3% de mujeres.

    27,9%

    Ayudó en un negocio, taller o finca.

    13,8%

    Recolectó papeles y cartones.

    10,7%

    Vendió en la vía pública.

    6,1%

    Realizó tareas domésticas intensas.

    24,8%

    Realizó otras actividades.

    7

    Horas semanales es el promedio de trabajo de los niños entre 5 y 13 años.

    97%

    De esta franja etaria se encuentra dentro del sistema educativo.

    60,6%

    Trabajó ayudando a sus padres, el 31,6% lo hizo por su propia cuenta, el 6,1% para un patrón.

    20,1%


    De los adolescentes entre 14 y 17 años ha trabajado.

    19,7%

    En zonas urbanas, 35,5% en zonas rurales.

    17,8%


    En Gran Buenos Aires.

    23,8%


    Son varones, 16,3% son mujeres.

    36,8%


    Ayudó en un taller, oficina o finca.

    11,4%

    Realizó tareas domésticas intensas.

    4,9%


    Vendió en la vía pública.

    4,6%

    Recolectó papeles, cartones, etc.

    3,5%

    Ayudó en la construcción.

    24,3%

    Otras actividades.

    16


    Horas semanales es el promedio de trabajo de los adolescentes.

    75%

    De entre 14 y 17 años se encuentra dentro del sistema educativo. Es decir que 1 de cada 4 adolescentes que trabajan abandonó la escuela. Quienes siguen recurriendo registran alteraciones en su rendimiento escolar.

    42,6%

    Trabajó ayudando a sus padres, 29,5% por su propia cuenta, 26,3% para un patrón.


    *Estas cifras son de la Encuesta de Actividades de Niños y Niñas Adolescentes (EANNA) realizada por el Ministerio de Trabajo y el INDEC, con el apoyo de la OIT. Se entrevistó a 4 millones de niños y niñas entre 7 y 17 años residentes en el Área Metropolitana de Buenos Aires, Salta, Jujuy, Tucumán, Chaco, Formosa y Mendoza. (Es la única encuesta realizada en los últimos años.)

    Fuente: Diario Crítica de Buenos Aires

     

    Hoy más que nunca, los niños necesitan de una educación y formación de calidad si desean adquirir las calificaciones necesarias para tener éxito en el mercado laboral. Sin embargo, en muchos países, las escuelas a las cuales tienen acceso las familias pobres no disponen de los recursos suficientes y no están adaptadas a sus necesidades. Instalaciones limitadas, clases sobrepobladas y carencia de profesores correctamente formados, son algunos de los elementos que contribuyen a un nivel de educación bastante abajo.

    A través de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), las Naciones Unidas y la comunidad internacional se fijaron metas para garantizar que todos los niños finalicen el ciclo completo de educación primaria, y para alcanzar la igualdad de género en la educación para 2015.

    Estas metas sólo podrán alcanzarse si se resuelven los factores que generan el trabajo infantil y que impiden que las familias pobres envíen a sus hijos a la escuela. Entre las principales medidas que debieran adoptarse figuran:

    • ofrecer una enseñanza primaria gratuita, pública y obligatoria;
    • eliminar los obstáculos a la educación de las niñas;
    • asegurar que los niños tengan acceso a una escuela y a un entorno de aprendizaje seguro y de calidad;
    • facilitar una educación de nivelación a los niños y jóvenes no escolarizados en la educación formal;
    • abordar el problema del déficit mundial de profesores y asegurar un cuerpo docente adecuadamente formado y profesional;
    • reforzar las leyes sobre trabajo infantil y educación, en conformidad con las normas internacionales;
    • luchar contra la pobreza y crear un trabajo decente para los adultos;
    • aumentar la sensibilización a la necesidad de eliminar el trabajo infantil.
    Viernes, 13 de Junio de 2008 11:11 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    Un plan para erradicar el trabajo infantil en Latinoamérica

    AMPLIAN EL PROGRAMA PRONIÑO, QUE YA ALCANZA A CASI 70.000 CHICOS DE TRECE PAISES

    Por:  Nora Sánchez
    Fuente: MADRID. ENVIADA ESPECIAL

    En todo el mundo hay 211 millones de chicos de entre 5 y 17 años que trabajan para sobrevivir o alimentar a sus familias. Según la Organización Internacional del Trabajo, 5,1 millones de esos chicos viven en América latina. Algunos revuelven la basura en busca de algo para vender o son limpiavidrios. Otros realizan pesadas tareas agrícolas. La lucha contra esta realidad ayer reunió en Madrid a los premios Nobel Mohammad Yunus y Joseph Stiglitz, a los cantantes Alejandro Sanz y Bob Geldof, al actor Imanol Arias y a las autoridades de Telefónica y su Fundación, que anunciaron la ampliación de su programa para la erradicación del trabajo infantil en Latinoamérica a través de la escolarización. El lema fue "Juntos podemos".

    El lanzamiento del programa Proniño se hizo en el auditorio de la nueva sede central de Telefónica, un mega-complejo de 17 edificios en los suburbios madrileños adonde se mudaron los 14.000 empleados de la compañía. Es tan grande que tiene hasta su propia estación de subte. Desde esa sede se establecen las políticas que alcanzan a 233 millones de clientes de todo el mundo, 137 millones de los cuales son de América Latina, blanco de Proniño. Con una inversión de 11 millones de euros, este programa beneficia a 65.951 chicos de 13 países, incluyendo a 6.000 de la Argentina. Y para finales de año, según se anunció, alcanzará a 100.000. La tarea se realiza a través de ONG locales, que asisten a los chicos para que vuelvan a la escuela y les ofrecen talleres a sus padres. "El trabajo infantil es socialmente injusto, moralmente inaceptable y además frena y hace insostenible el desarrollo socio-económico", abrió el juego el presidente de Telefónica, César Alierta. "La pobreza no es innata, sino estructural", desafió Imanol Arias, embajador de UNICEF, que ofició de conductor. El encargado de demostrarlo fue el premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus, que a través de su banco Grameen les dio microcréditos a los pobres de Bangladesh por más de 2.000 millones de euros. El 90% devolvió el dinero. "La mitad de esos préstamos fueron para mujeres y lo primero que hicieron fue traer a sus niños a casa. Porque en Bangladesh, muchos regalan a sus hijos de 5 a 7 años a familias ricas. Los chicos recuperados se escolarizaron". Yunus definió a los pobres como gente bonsai: "No hay nada malo con la semilla, si no crecen es porque no se les da espacio".

    El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz apeló a la responsabilidad social de las empresas y dio su solución: "Hay que ofrecer más oportunidades educativas y más oportunidades económicas, subiendo los sueldos para que las familias no tengan que mandar a los chicos a trabajar".

    Fuente: Diario Clarín 05/06/08

    Jueves, 05 de Junio de 2008 12:48 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.

    Casi dos millones de chicos, víctimas de la explotación laboral

    Preocupación por situaciones de esclavitud

    En el año 2000 el estado nacional creó la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI) que lleva adelante diversos programas bajo la órbita del Ministerio de Trabajo. El organismo denomina al trabajo infantil “toda actividad o estrategia de supervivencia remunerada o no, realizada por niños y niñas que no tienen la edad mínima de admisión al empleo o trabajo, o que no han finalizado la escolaridad obligatoria, o que no cumplieron los 18 años si se trata de trabajo peligroso”.

    Estas obligaciones privan a los chicos de alcanzar una infancia con dignidad, limitando el acceso a la educación y adquisición formal de conocimientos y, en general, las labores son realizadas bajo condiciones peligrosas que atentan contra su salud y el normal desarrollo de la niñez. “Las únicas obligaciones que deberían tener es jugar e ir a la escuela”, explicó una vocera de la Unión de Trabajadores Rurales y Estivadores (UATRE). El campo, como se sabe, es uno de los mayores reclutadores de menores como fuerza de trabajo.

    Según se informó, el 7 por ciento de los niños de entre 5 y 13 años trabaja en las provincias de Buenos Aires, Chaco, Formosa, Mendoza, Salta y Tucumán. Se destaca que los varones lo hacen en mayor medida que las niñas que, sin embargo, duplican a los primeros en el desempeño de actividades domésticas. Además, el 60% de los chicos cumple su tarea en los siguientes rubros: ayuda en negocios, oficina, taller o finca; recolección de papeles, cartones y otros deshechos; venta en la vía pública; realización de mandatos o trámites.
      
    Fuente: Educared y CI de PS

    Lunes, 28 de Abril de 2008 09:51 Autor: Lic. Claudia Santalla. #. Tema: Trabajo Infantil No hay comentarios. Comentar.


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