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Derechos Humanos en la Infancia y Adolescencia.

Se lanzó la Revista MEUDON del IJMBA a la web

Amigos,

 Tengo el agrado de informarles que ya pueden acceder a la revista Meudon del IJMBA accediendo al link:

http://www.institutomaritain.com.ar/publicaciones/portada/14

Allí podrán leer y hojear los artículos de nuestro primer número "Hacia una nueva generación de derechos humanos".

Les adelanto unos párrafos de dos de los artículos para que los vayan leyendo, el primero pertenece a Claudia Santalla y el segundo a Giselle Zarlenga. Los artículos completos se encuentran en la página del Instituto Jacques Maritain de Buenos Aires.

Los niños primero. ¡ Y las niñas también!1

Cuando era chica, existía una canción que me gustaba mucho, aunque no entendía bien por qué y tampoco importaba. Yo la cantaba …“No crezca mi niño, no crezca jamás, los grandes al mundo le hacen mucho mal. El hombre ambiciona cada día más y pierde su tiempo por querer volar. Vuele bajo porque abajo, está la verdad. Esto es algo que los hombres no aprenden jamás”….

Los invito sólo mientras dure este artículo, a bajar su mirada, a descubrir nuevamente el suelo donde pisamos.

¿Logran ver a personas de pequeña estatura?, sí, esas que muchas veces empujamos o golpeamos con nuestros bolsos o maletines cuando caminamos apurados por la calle, esas a las que accidentalmente quemamos con brasa de nuestro cigarrillo en una vereda abarrotada de transeúntes, porque con tanto apuro, no tenemos tiempo de levantar la mano y evitarles la lesión, (¿o lección?).

Esas a las que tampoco les pedimos disculpas, porque tenemos cosas muy importantes que hacer, y después de todo, son niños.

Sé que muchos de nosotros para “nuestros niños” no escatimamos en tiempo y dedicación además de protegerlos con costosos accesorios de seguridad, intercomunicadores, alimentos y productos naturales, educación, esparcimiento y deportes, seguros de salud y de estudio.

Los invito sólo mientras dure este artículo a arrodillarse frente a ellos, a nuestros niños y a los otros niños, mirarlos profundamente a los ojos tratando de comunicarnos y escuchar lo que tienen que decir.Los adultos podemos ser muy temerosos, pues solemos necesitar tener el control total de todos los riesgos y que nada nos sorprenda, pero les pido que lo intenten, tal vez haciéndolo obtengamos la sorpresa que nos resucite como seres humanos, espirituales y trascendentes.
Mientras tanto, quiero contarles brevemente qué hacemos en tanto sociedad y Estado por el bien de todos los niños y niñas en nuestro país. (...)

Lic. Claudia Santalla

artículo completo: http://www.institutomaritain.com.ar/publicaciones/ampliacion/14/33

Crónicas de niños

Había una vez una niña en la fábula de Perrault cuya inocencia le valió ser engañada por un vil personaje encarnado por un feroz lobo. La moraleja del cuento reside en que su ingenuidad y pureza se vio engañada por las artimañas de un timador. No obstante, si la imagen de la pequeña hubiera sido otra, si hubiese tenido la viveza de un Tom Sawyer, nuestra reacción hubiera sido probablemente de menor compasión por su infortunio y de hecho, hasta habría habido algunas personas que excusaran la acción del lobo, para quienes no la habría ingerido intencionalmente, sino que lo habría hecho inducido por los engaños de una niña malintencionada, cuyo deseo era ver en problemas al lobo.

Como vemos, la forma en que se relata un evento o una historia no es indiferente a la percepción que tendrá el público de la misma. Por esto, en vista a la nueva ley de minoridad que últimamente se está debatiendo en la opinión pública y en los medios de comunicación, es de suma importancia que no se realice la división de la niñez en dos universos antepuestos, tal como en los cómics o las fábulas infantiles se presenta a los “buenos” y los “malos”.

Si nos preguntamos si son realmente niños los llamados “menores”, “delincuentes precoces” o “chicos de la calle” se llega a la conclusión de que la figura del niño se ha desvirtuado de acuerdo a su situación socio-económica. Esta diferenciación de terminología para referirse a un niño contenido en un hogar de estrato social medio o alto y a otro careciente, convierte a este último, en un marginado o excluido de la sociedad. Los medios son formadores de opinión y son los que instalan en la agenda pública los temas que serán tratados por el gobierno, que luego se convertirán en políticas públicas para subsanar los problemas. Si se realizan crónicas amarillistas o se da una visión sesgada de las noticias, se atenta contra el futuro de generaciones enteras de chicos por consiguiente, ya que el resto de la población los verá como pertenecientes a una dimensión paralela de la cual sólo se tienen noticias cuando acaecen delitos o hechos de violencia. Auspiciosamente, esta situación se está revirtiendo últimamente en algunos medios, dando voz a los niños y exponiendo la situación crítica y de alto riesgo en que viven. Los medios tienen el poder de dar a conocer los problemas que aquejan a nuestra infancia y demandar acciones a favor de ella, por lo cual es necesario que la visión del niño sea integral, en el marco de una persona plena.(...)

Giselle Zarlenga

artículo completo: http://www.institutomaritain.com.ar/publicaciones/ampliacion/14/34

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