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Derechos Humanos en la Infancia y Adolescencia.

Día mundial contra el trabajo infantil

Día mundial 2009: Demos una oportunidad a las niñas: Erradiquemos el trabajo infantil

GINEBRA (Noticias de la OIT) – La crisis financiera mundial podría empujar un número cada vez mayor de niños, y en particular de niñas, al trabajo infantil, de acuerdo con un nuevo informe publicado por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) para el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil el 12 de junio.

El informe de la OIT, titulado “Demos una oportunidad a las niñas – Luchar contra el trabajo infantil: Una clave para el futuro” (Nota 1) señala que si bien el número de niños involucrados en trabajo infantil está disminuyendo, la crisis financiera podría erosionar estos avances.

“Presenciamos un progreso real en la disminución del trabajo infantil. Las decisiones políticas ante la actual crisis pondrán a prueba el compromiso al nivel nacional y mundial de avanzar aún más en esta lucha”, dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia.

El informe dice que el riesgo de que las niñas sean forzadas a trabajar está vinculado al hecho que en muchos países las familias favorecen a los varones cuando se toman decisiones sobre la educación de los niños (Nota 2). El aumento de la pobreza como resultado de la crisis podría llevar a las familias pobres con muchos hijos a tener que decidir cuáles niños pueden permanecer en la escuela. En las culturas en las cuales se da más valor a la educación de los varones, las niñas corren el riesgo de ser alejadas de la escuela, y por lo tanto, tienen mayores probabilidades de entrar a formar parte de la fuerza de trabajo a temprana edad.

Otros factores que pueden incrementar las cifras de trabajo infantil incluyen los recortes en los presupuestos destinados a la educación, y la disminución de las remesas de los trabajadores migrantes, que con frecuencia ayudan a mantener a los niños en la escuela.

Además el Día Mundial contra el Trabajo Infantil de este año coincide con el décimo aniversario del Convenio No. 182 de la OIT sobre la eliminación de las peores formas de trabajo infantil.

“Con 169 ratificaciones, faltan sólo 14 para alcanzar la ratificación universal por parte de nuestros países miembros”, dijo Juan Somavia. “Es una importante expresión de compromiso. Este Convenio hace un llamado a prestar especial atención a la situación de las niñas y queremos poner en evidencia los riesgos específicos que enfrentan durante la crisis. Proteger a las niñas – y a todos los niños – del trabajo infantil requiere de respuestas integradas que incluyen empleos para sus padres, y medidas de protección social que los ayuden a mantener tanto a las niñas como a los niños en las escuelas. El acceso a la educación básica y a la formación para niñas y niños debe formar parte de las soluciones para el futuro”.

El informe de la OIT dice que los datos más recientes a nivel mundial indican que más de 100 millones de niñas son víctimas de trabajo infantil, y muchas están expuestas a algunas de sus peores formas. Las niñas enfrentan una serie de problemas específicos que justifican atención especial, e incluyen:

 

  • Gran parte del trabajo que realizan permanece oculto, lo cual genera riesgos adicionales. Las niñas constituyen el enorme número de niños en trabajo doméstico en hogares de terceros y hay denuncias regulares sobre abusos de niños trabajadores domésticos;

     

     

  • En sus propios hogares, las niñas desempeñan tareas domésticas con mucho más frecuencia que los varones. Lo cual sumado a la actividad económica fuera del hogar, representa una “doble carga” que aumenta el riesgo de que las niñas abandonen la escuela; y,

     

     

  • En muchas sociedades, las niñas están en una posición inferior y vulnerable y tienen mayores probabilidades de carecer de educación básica. Esto limita gravemente sus oportunidades futuras.

     

    El informe subraya la importancia de invertir en la educación de las niñas como un medio efectivo para combatir la pobreza. Las niñas que reciben educación tienen mayores probabilidades de percibir salarios más altos en su vida adulta, de casarse más tarde, de tener menos hijos y que estos sean más sanos, y de ejercer un mayor poder de decisión en la familia. Además, es más probable que las madres con educación garanticen una educación a sus propios hijos, contribuyendo así a evitar el trabajo infantil en el futuro.

    Nota a los corresponsales

    El 12 de junio serán organizados cientos de actividades en cerca de 60 países en todo el mundo para conmemorar el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. En Ginebra una sesión especial de la Conferencia Internacional del Trabajo celebrará el Día Mundial y el décimo aniversario del Convenio No. 182 de la OIT.

    Una serie de materiales de apoyo producidos para el Día Mundial pueden ser consultados en: http://www.ilo.org/ChildLabourWorldDay.

    El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT realiza actividades en cerca de 90 países en el mundo. Trabaja a nivel de políticas, apoyando el desarrollo de marcos jurídicos y de políticas para combatir el trabajo infantil, así como a través de programas orientados a prevenir y a rescatar a los niños del trabajo infantil, y ha desarrollado un Plan de Acción Mundial para eliminar sus peores formas – incluyendo el trabajo peligroso, la explotación sexual comercial, la trata y todas las formas de esclavitud – para 2016. Muchos de los programas locales OIT-IPEC trabajan con niñas, ofreciéndoles una oportunidad de educación o formación como alternativa al trabajo infantil.

    Para más información o para solicitar entrevistas con expertos en trabajo infantil, por favor visite el sitio del Día Mundial mencionado más arriba o póngase en contacto con el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) llamando al +4122/799-7341, +4122/799-6568 (inglés, francés y español) o al +4122/799-8286 (inglés), o escribiendo a ipec@ilo.org


    Nota 1 - OIT: Demos una oportunidad a las niñas – Luchar contra el trabajo infantil: Una clave para el futuro (ILO-IPEC 2009). ISBN: 987-92-2-122374-0 (impreso) 978-92-2-122375-7 (web pdf).

    Nota 2 - Del 16 por ciento de la población mundial que es analfabeta, casi dos de cada tres personas son de sexo femenino. 55 por ciento de los niños en edad de educación escolar que no están inscritos a la escuela son niñas. Un significativo número de países matricula sólo cerca de 80 niñas por cada 100 niños.

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    MOSCÚ (OIT EnLínea) – Hace tres años, Sharofat llegó a Moscú con sus tres hijos proveniente de Dushanbe, Tayikistán. La mujer de 40 años quería reunirse con su esposo que trabajaba informalmente en una obra de construcción en Moscú.

    “Al principio todo iba más o menos bien”, dijo Sharofat. “Los tres hijos eran pequeños y mi esposo tenía un trabajo. Yo también encontré un trabajo informal como barrendera de calles o 'dvornik' como nos llaman en ruso”.

    Según Sharofat, ella aceptó el trabajo no tanto por el dinero sino por el albergue que ofrecía, un pequeño alojamiento para dvornik de 9 metros cuadrados para los cinco miembros de su familia.

    Pero en agosto del año pasado, con las primeras señales de crisis, las obras de construcción en Moscú comenzaron a cerrar, y el esposo de Sharofat perdió su trabajo. En septiembre encontró un trabajo en la región de Vladimir, y dejó su familia en Moscú.

    Sharofat recibió sólo una llamada telefónica de él desde entonces y no ha tenido más noticias de su esposo. Ahora lucha para ganarse la vida para si misma y sus hijos. Aceptó una triple carga de trabajo como barrendera de calles pero sólo logran subsistir con la ayuda de sus dos hijos mayores, su hija Marifat y su hijo de 12 años.

    Esta es la historia de Marifat de 10 años quien tuvo que asumir la carga más pesada para ayudar a la familia.

    10 años, dos trabajos, sin tiempo para la escuela

    Ella ayuda a su mamá a barrer las calles en Moscú. No ha asistido nunca a la escuela. Con su limitado conocimiento del idioma ruso y su condición irregular tiene pocas oportunidades de ser admitida en alguna escuela de Moscú.

    Marifat dijo que aún cuando fuese aceptada en la escuela, no tendría tiempo para estudiar. Trabaja desde temprano en la mañana limpiando calles, luego pasa el resto del día cuidando de su hermano de cuatro años.

    No obstante, la familia tiene dificultades para subsistir. Por eso Marifat está muy orgullosa de haber encontrado un trabajo extra – además de barrer las calles y cuidar de su hermano – limpia el apartamento y lava la ropa de una mujer anciana que vive en el mismo edificio.

    Ella y su familia no tienen planes de regresar a Dushanbe, no tienen dinero para el viaje y una vez allí sería muy difícil encontrar trabajo. Ante la pregunta sobre sus planes para el futuro, Marifat contestó que ella simplemente no tiene ninguno, a 10 años la vida le ha enseñado a no pensar en el futuro.

    La situación de Marifat es emblemática de la creciente vulnerabilidad que enfrentan los niños trabajadores en general, y las niñas trabajadoras en particular, en el clima actual de crisis económica, desempleo y aumento de la pobreza, dice un nuevo informe de la OIT publicado para el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

    El informe sostiene que debido al aumento de la pobreza como consecuencia de la crisis, es posible que las familias pobres con muchos hijos tengan que decidir cuáles niños mantener en la escuela. En las culturas en las cuales se da más valor a la educación de los hijos varones, las niñas corren el riesgo de ser retiradas de la escuela, y por lo tanto, de tener mayores probabilidades de entrar a formar parte de la fuerza de trabajo a temprana edad.

    El informe pone en evidencia la importancia de invertir en la educación de las niñas como un medio efectivo de combatir la pobreza, y hace notar que las niñas que reciben educación tienen mayores probabilidades de percibir salarios más altos en su vida adulta, de casarse más tarde, de tener un número menor de hijos y que éstos sean más sanos, y de ejercer un mayor poder de decisión en la familia. Además es más probable que las madres con educación garanticen a su vez la educación de sus hijos, contribuyendo así a evitar el trabajo infantil en el futuro.

    El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT realiza actividades en cerca de 90 países en el mundo. Trabaja a nivel de políticas, apoyando el desarrollo de marcos jurídicos y de políticas para combatir el trabajo infantil, y ha desarrollado un Plan de Acción Mundial para eliminar sus peores formas – incluyendo el trabajo peligroso, la explotación sexual comercial, la trata y todas las formas de esclavitud – para 2016.

    En Asia central, incluyendo Tayikistán, IPEC puso en práctica un proyecto “Combatir el Trabajo Infantil – El compromiso traducido en acción”. Este proyecto tiene un enfoque a dos niveles: A nivel subregional organiza el establecimiento de contactos y el intercambio de información con la finalidad de construir la capacidad para combatir el trabajo infantil en la región de Asia central. A nivel nacional, el proyecto ayuda a las partes interesadas a formular e implementar políticas para facilitar la prevención, protección, retiro, rehabilitación y reintegración de los niños que realizan las peores formas de trabajo infantil.

    “El proyecto ayuda además a incrementar la empleabilidad y a crear oportunidades de trabajo decente para las familias objetivo, y por lo tanto, ofrecer alternativas viables al trabajo infantil. Nuestro propósito es prevenir que familias como la de Sharofat abandonen su país de origen y condenen sus hijos al trabajo infantil”, explicó Undraa Suren, asesora técnica principal del proyecto.

     

    Niñas en las minas de oro: “No quiero que mis hijos sean igual a mi”

    Cerca de 18.000 niñas y niños están empleados en la minería y la explotación de canteras en las Filipinas. Durante muchas generaciones, la búsqueda de oro en minería de pequeña escala ha sido el medio de subsistencia para familias pobres. Las niñas en este tipo de trabajo son particularmente vulnerables. Minette Rimando funcionario de prensa en Manila, escribió este informe para OIT EnLínea.

    MANILA (OIT EnLínea) – Junto a otros niños, Aiza parada en medio del agua saturada de mercurio, excava con una pala el barro o se inclina sobre una batea buscando pequeñas pepitas de oro. Ella gana 20 pesos o medio dólar por un fragmento de oro del tamaño de un grano de arroz.

    Aiza aprendió a buscar oro de su mamá, y su hermana de 6 años ahora aprende de ella. Tuvo que abandonar la escuela cuando era muy pequeña para contribuir con el ingreso familiar y ayudar con los gastos médicos de su mamá (Nota 1).

    La búsqueda de oro lleva a muchos niños lejos de sus hogares, escuelas y juegos y hacia los peligros de las minas.

    “Sentimos dolor en el cuerpo, pero tenemos que seguir adelante. Logré llegar sólo hasta quinto grado. No quiero que mis hijos sean como yo. Quiero que terminen la escuela y encuentren el trabajo que les guste pero no tengo dinero para su educación”, dijo la mamá de Aiza.

    Rodel fue más afortunado que Aiza, quizás porque es un varón. Un nuevo informe preparado para el Día Mundial contra el Trabajo Infantil 2009* comprueba que el peligro de que las niñas sean forzadas al trabajo infantil está vinculado al hecho de que en muchos países las familias dan la preferencia a los varones cuando toman decisiones sobre la educación de sus hijos.

    Rodel recibió su diploma universitario el mes pasado. Pero cuando piensa en su pasado como niño trabajador en minería de pequeña escala cuando tenía 10 años, el oscuro túnel de la mina aún lo asusta.

    “Estaba tan cansado, tan débil porque tenía que trabajar en la noche e ir a la escuela el día siguiente”, recordó Rodel. Llegó a trabajar a tiempo completo cuando sus padres no pudieron mantenerlo más en la escuela. Cada día, Rodel tenía que trabajar 8-12 horas o más para recibir un máximo de 1-2 dólares al día.

    Su experiencia más peligrosa, cuando su padre usó dinamita para hacer explotar rocas dentro del túnel, se transformó en una revelación. “Tenía que correr para salir pero estaba demasiado oscuro. De pronto tropecé y caí desde una altura de 3 metros. Me sentí tan miserable, y me dí cuenta que no me gustaba lo que estaba haciendo. Sólo quería regresar a la escuela”, dijo Rodel.

    Un estudio sobre niños realizado por la Oficina Nacional de Estadística de Filipinas en 2001 reveló que había un total de 4 millones de niños trabajadores entre 5 y 17 años, de los cuales 2,4 millones en trabajos peligrosos. Más de 18.000 niños trabajan en la minería y las canteras. La mitad de ellos tiene entre 7 y 14 años de edad.

    Como Aiza y Rodel, la mayoría de estos niños trabaja en la minería de pequeña escala, que usa métodos de tecnología poco avanzada y no observa normas de seguridad. Los niños en minería con frecuencia se quejan de dolores en el cuerpo debido a cargas pesadas. Están expuestos a peligros de derrumbes de tierra y caída de rocas. Además los niños trabajadores no pueden protegerse de las grandes cantidades de polvo y químicos a base de mercurio en los emplazamientos de la minas que pueden causar daños cerebrales graves.

    Una evaluación médica realizada por el Centro de Seguridad y Salud en el Trabajo y la OIT que involucró a 80-100 niños en un área de minería en pequeña escala reveló que algunos niños estaban contaminados con mercurio. Su crecimiento se había detenido y tenían escasos resultados en el colegio. Desarrollaron enfermedades de la piel, tos, resfriados y fiebre. Con frecuencia, dejan el colegio para ir a trabajar todo el día en la minería en pequeña escala.

    “La Organización Internacional del Trabajo y sus socios defienden un mundo donde ninguna niña o niño esté forzado a trabajar a costa de abandonar la escuela desde tan pequeños como 5 años de edad y tengan que poner en peligro su salud y hasta sus vida”, dijo Linda Wirth, Directora de la Oficina Subregional de la OIT para Asia Sudoriental y el Pacífico.

    “Los niños trabajadores como Aiza y Rodel pueden ganar entre 40 y 50 pesos (1 dólar) al día y puede ser suficiente para evitar que una familia se desintegre. Sin embargo, unos pocos pesos no pueden cambiar su mundo del modo en que lo haría la educación”, dijo Linda Wirth.

    De ser un niño trabajador, Rodel se transformó en un niño abogado. A los 14 años, fue elegido como niño abogado por el Campamento de verano para jóvenes del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT y el Movimiento de Reconstrucción Rural de Filipinas (PRRM).

    Comenzó representando su ciudad y provincia hasta que fue elegido Presidente de todos los niños abogados de la región de Bicol. “Nuestra primera reivindicación fue terminar con el trabajo infantil en Filipinas. Nos unimos a la primera Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil. Marchamos por las calles con nuestros carteles con nuestro lema Trabajemos Juntos contra el Trabajo Infantil”, recordó Rodel.

    Filipinas fue el primer país en comenzar la Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil en 1998, reuniendo tanto organizaciones gubernamentales como no gubernamentales, sindicatos, maestros, familias, niños abogados e individuos en la lucha contra el trabajo infantil. Después de la Marcha Mundial, Rodel tuvo la oportunidad de regresar a la escuela. “Recibí una beca de estudios de la Senadora Loren Legarda gracias al respaldo de la OIT/IPEC”, dijo Rodel.

    Lejos del oscuro túnel del pozo de extracción, Rodel a los 25 años puede ver un futuro más brillante delante de él. Pero no olvida Aiza ni a los otros niños trabajadores.

    “Después de la graduación, quiero encontrar un trabajo decente... pero también quiero ayudar a los otros niños a salir del trabajo infantil. Si permitimos que los niños trabajen, entonces no tendrán educación. Si los niños trabajadores no tienen la oportunidad de regresar a la escuela, entonces nada sucederá en este país porque ellos son nuestro futuro”, concluyó Rodel.


    Nota 1 – La historia de Aiza y de otros niños trabajadores fueron presentadas en la premiada película “Burden of Gold” producida por East Road Co, Inc. en colaboración con OIT y UNICEF.

     

     

    El Día mundial contra el trabajo infantil se conmemorará el 12 de junio de 2009. Este año, el Día mundial marcará el décimo aniversario de la adopción del simbólico Convenio núm. 182 de la OIT que responde a la necesidad de erradicar las peores formas de trabajo infantil. A la vez que celebrará los progresos logrados en los últimos diez años, el Día mundial pondrá de relieve los retos que aún subsisten, haciendo hincapié en la explotación de las niñas en el trabajo infantil.

    Se estima que hay en el mundo unos 100 millones de niñas víctimas del trabajo infantil. Muchas de ellas realizan trabajos similares a los que desempeñan los niños, pero también suelen sobrellevar dificultades adicionales y enfrentarse a diferentes peligros. Además, las niñas están también expuestas a algunas de las peores formas de trabajo infantil, habitualmente en situaciones de trabajo encubierto.

    En este Día mundial, pedimos:

    • Respuestas políticas para atacar las causas del trabajo infantil, prestando atención a la situación particular de las niñas.
    • Medidas urgentes para erradicar las peores formas de trabajo infantil.
    • Mayor atención a las necesidades en educación y formación profesional de las adolescentes – acción clave en la lucha contra el trabajo infantil y en la facilitación de una vía para que las niñas accedan al trabajo decente en la edad adulta.

    Las niñas y el trabajo infantil

    Las normas de la OIT exigen a los países fijar una edad mínima de admisión al empleo (generalmente 15 años, aunque los países en desarrollo pueden fijar esa edad a 14 años). También prohíben que los niños (incluyendo a los adolescentes de 15 a 17 años de edad) realicen tareas consideradas como peores formas de trabajo infantil.

    En muchos países del mundo, sin embargo, se puede encontrar que niñas, con edades por debajo de la edad mínima legal de admisión al empleo, trabajan en toda una variedad de sectores y servicios y, frecuentemente, en las peores formas de trabajo infantil.

    Un gran número de niñas trabajan en los sectores de la agricultura y la manufactura, a menudo en condiciones peligrosas. Uno de los primeros sectores que emplea a niñas es el trabajo doméstico en hogares de terceros. Este trabajo suele ser oculto, conllevando así mayores riesgos y peligros. La explotación extrema de las niñas en las peores formas de trabajo infantil incluye la esclavitud, el trabajo en régimen de servidumbre, la prostitución y la pornografía.

    Las niñas padecen múltiples desventajas

    En su mayor parte, el trabajo infantil es producto de la pobreza, a menudo asociada a una multiplicidad de desventajas. Las desigualdades socioeconómicas relacionadas con el idioma, la raza, las discapacidades y las diferencias entre los entornos rural y urbano siguen profundamente arraigadas. Las niñas resultan particularmente perjudicadas por la discriminación y la práctica que les atribuyen ciertas formas de trabajo. Muchas desempeñan tareas domésticas no remuneradas para sus familias, con mayor frecuencia que los hijos varones. Estas tareas pueden incluir el cuidado de otros niños, la cocina, la limpieza, y el transporte de agua y de combustible. Asimismo, las niñas deben combinar largas horas de tareas domésticas con otras formas de actividad económica fuera del hogar, lo que constituye una “doble carga” de trabajo para ellas. Esto puede tener un impacto negativo en cualquier oportunidad de asistir a la escuela y puede constituir un riesgo físico para las niñas.

    Las niñas siguen en desventaja frente a la educación

    El segundo Objetivo de Desarrollo del Milenio requiere que todos los niños hayan terminado un curso completo de educación básica para 2015. El tercer Objetivo de Desarrollo del Milenio tiene por meta eliminar la disparidad entre hombres y mujeres, tanto en la educación primaria como en la secundaria. A nivel mundial, no obstante, hay 75 millones de niños en edad de educación primaria que no están matriculados en la escuela. Por cada 100 niños escolarizados, hay solamente 94 niñas matriculadas, y las niñas de las zonas rurales están aún peor representadas. En los países en desarrollo, la matrícula escolar global en la educación secundaria es de 61por ciento para los niños y de 57por ciento para las niñas. En los países menos adelantados, las cifras bajan a 32por ciento para los niños y a 26por ciento para las niñas. Es evidente que en el mundo en desarrollo hay un gran número de niñas que no tienen acceso a la enseñanza de nivel post-primario.

    Con frecuencia las niñas son las últimas matriculadas y las primeras retiradas de la escuela, cuando las familias deben elegir entre enviar a un hijo o a una hija a la escuela. El acceso a la educación de las niñas puede estar condicionado también por otros factores, como por ejemplo, la falta de seguridad en el trayecto hacia la escuela o la falta de abastecimiento de agua y de instalaciones sanitarias adecuadas.

    Al no poder acceder a una educación de calidad, las niñas caen en el mundo laboral desde muy temprana edad, muy por debajo de la edad mínima legal de admisión al empleo. Es, por tanto, vital extender la educación secundaria y la formación profesional a las niñas y asegurar que tanto los niños como las niñas de las familias pobres y rurales puedan acceder a estos servicios.

    El trabajo decente y el desarrollo gracias a la educación de las niñas

    Para un niño, la educación es el primer peldaño para acceder al trabajo decente y a un nivel de vida digno cuando alcance la edad adulta. Diversas investigaciones han demostrado que educar a las niñas es una de las medidas más eficaces para luchar contra la pobreza. Las niñas con educación tienen una mayor probabilidad de percibir salarios más altos en su vida adulta, de casarse más tarde, de tener menos hijos y de que éstos sean más sanos, y de ejercer un mayor poder de decisión en la familia. También es más probable que se esfuercen por educar a sus propios hijos, contribuyendo así a erradicar el trabajo infantil en el futuro. Eliminar el trabajo infantil de las niñas y promover su derecho a la educación son, por lo tanto, conceptos importantes de las estrategias más globales para promover el desarrollo y el trabajo decente.

    El Día mundial contra el trabajo infantil

    El Día mundial contra el trabajo infantil busca despertar sensibilidades y promover acciones para combatir el trabajo infantil. El respaldo general al Día mundial ha crecido de año en año. En 2009 nos proponemos celebrar un Día mundial que cuente con un amplio apoyo de los gobiernos y de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, de los organismos de las Naciones Unidas y de todos los actores involucrados en la lucha contra el trabajo infantil y la defensa de los derechos de las niñas.

    • Quisiéramos que usted y su organización tomaran parte en el Día mundial de 2009.
    • Participe con nosotros y una su voz a la del movimiento mundial contra el trabajo infantil.
    • Para más información, escríbanos a ipec@ilo.org.

     

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