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Derechos Humanos en la Infancia y Adolescencia.

“Yo me encargo de levantar los huevitos, saco la caca y junto las moscas muertas. Mi hermana de dos sólo junta huevitos”

“Yo me encargo de levantar los huevitos, saco la caca y junto las moscas muertas. Mi hermana de dos sólo junta huevitos”

La fotografía muestra las montañas de guano, excremento de aves que diariamente tienen que limpiar los niños y niñas en los galpones de las granjas La Escondida, La Fernandez y La Mimosa III, todas propiedad la empresa Nuestra Huella S.A. de Leticia García Luaces y su hija María Luz Luaces, (Leticia vive en el Country Carmel, donde fue asesinada María Marta García Belsunce). Esta empresa construyó su imperio de 60 granjas para proveer a hipersupermercados y países del exterior, gracias al trabajo de niños a partir de los 2 años.

“Yo me encargo de levantar los huevitos, saco la caca y junto las moscas muertas. Mi hermana de dos sólo junta huevitos”, contó Oscar, un nene que el sábado pasado cumplió cuatro años.

Cuando uno de los visitantes les regaló a los chicos una caja con leche y algunos juguetes, la pequeña Cuchu, de dos años, contó que “hacía mucho que no tomaba leche”

“Los más chiquitos trabajan todo el fin de semana, a veces ayudan en la semana y yo colaboro todos los días desde las 8 de la mañana hasta la tarde”, contó Mica, mientras cargaba el carrito donde los más chiquitos suben los maples llenos de huevos.

“Tendríamos que tener, por lo menos, dos adultos por galpón, pero la empresa quiere que una persona haga todo y como no lo puede hacer pone a sus hijos a trabajar y así ganan un sueldo y medio por juntar huevos y limpiar. Cada jefe de familia recibe 1.600 pesos por 14 horas de lunes a lunes y trabaja toda su familia con niños incluidos”

La empresa no es desconocida para la Justicia. El 16 de abril la granja La Mimosa fue allanada por el fiscal Juan José Maraggi, titular de la Fiscalía 2 de Zárate-Campana, quien descubrió siete galpones donde había niños utilizados como mano de obra. Trabajaban cercados por un alambrado electrificado que desató un escándalo en la provincia de Buenos Aires. “Curiosamente varios de esos flagelos aún persisten en la granja, aunque en el resto de las granjas el panorama es mucho peor como se ve en el video.”

Denuncia completa contra los dueños de la empresa avícola esclavista de menores “Nuestra Huella”

Obligan a niños a trabajar entre moscas y guano

Se llama "La Escondida" y está en Pilar. Se ocupa de explotar más de 5000 gallinas. Allí, trabajan a destajo niños de entre 4 y 15 años, entre tóxicos, moscas y el hediondo y contaminante guano. Ivan Rodriguez Alauzet

La Panamericana es una caja de Pandora. Cada año revela una nueva lista negra de secretos disimulados detrás del Golf Club de Pilar y ruborizados por los exclusivos countries de Ingeniero Maschwitz. A tan sólo 60 kilómetros de Ciudad, existe una granja de al menos cinco hectáreas de extensión donde el trabajo esclavo infantil y la trata de personas tiene protagonismo los 365 días del año.

La finca pertenece a un conglomerado de otras 60 propiedades que la firma Nuestra Huella S.A., de producción avícola, explota a lo largo de Buenos Aires, San Juan y Córdoba. La compañía adjudica sus ventas en más de $6 millones anuales y exportan a países como China, Italia, España y tiene compradores nacionales como Wall Mart y Carrefour, entre otros.

En este caso, “La Escondida”, como llaman al predio, está ubicada en la bajada de Fatima a la altura del kilómetro 64,5 del ramal Pilar. Agrupa a cinco familias encargadas de cuidar, cada una, un galpón con más de cinco mil gallinas. Allí trabajan a destajo niños de entre 4 y 15 años, entre tóxicos, moscas y el hediondo y contaminante guano. Un combo decididamente mortal.

Llegar a “La Escondida” no es fácil, el nombre lo tiene bien ganado. El acceso es exclusivo para motos ya que desde la Ruta 9 hay que viajar unos 3 kilómetros tierra adentro. 24CON se embarcó en la travesía de cruzar medio Conurbano para visitar un lugar regido por conductas, leyes y obediencias del siglo XIX.

Agustín, un furioso encargado

Se exilió de Ciudad del Este, su lugar natal, por razones lógicas: ganaba miserias. En “La Salada paraguaya”, como la denominan, trabajaba en la imprenta del diario más importante de Paraguay, ABC Color, y ya se sentía como un “esclavo”. Entonces, decidió largar todo y partir con mejores expectativas al país vecino. Nunca pensó que en tierras bonaerenses se convertiría en “prisionero” de una granja.

Colectivo mediante, desembarcó cerca de Pilar. Empezó a trabajar en la construcción, pero los reincidentes días lluviosos le imposibilitaron cobrar y “mantener a sus tres hijos a los 23 años, no es nada fácil”. Así fue como uno de los dueños de Nuestra Huella le ofreció trabajo.

“Nos contratan sólo si tenemos familia”, declaró el hoy encargado de “La Escondida” a 24CON. El requisito tiene varios condimentos: “Mantener un galpón es imposible para un hombre solo, entonces cuando te levantan en peso porque no hacés la producción diaria, te dicen ‘para qué están tus hijos y tu señora’”. Así es como la rueda de la ilegalidad comienza a girar.

Agustín gana $1700 por el trabajo de dos personas. Junto con él, carga huevos Marisol, su mujer, quien “estuvo obligada a trabajar hasta en el día de su tercer parto”. Jura que ninguno de sus hijos entra al gallinero, pero no sabe hasta cuándo los jefes van a permitírselo.

Tengo dos nenas y un varón, la más grande tiene 7 años y no voy a aprobar que trabaje como lo hacen las otras familias de acá”. Es que para recolectar los 30 cajones con más de 10.000 huevos, tiene que trabajar cerca de 13 horas diarias de lunes a lunes. Sin descanso. “Un tiempo también nos ofrecieron hacer la nocturna y nunca nos pagaron los días, solamente por eso nos deben como $2000 a cada uno”, reprochó el hombre.

Los galpones tienen altas concentraciones de excremento en estado de putrefacción, “porque hasta que no se junta mucho, no se lo llevan”, comentó. Así es como el nauseabundo olor y la maquiavélica invasión de moscas pone en jaque, sobre todo, a los más chicos, que "estamos obligados a ayudar porque no alcanza la plata”, balbuceó “Mili”, una nena de aproximadamente

Esclavos a puro huevo

En abril de 2008, la granja “La Mimosa III”, otra de las propiedades del grupo también ubicada en Pilar, fue allanada por inspectores del Ministerio de Trabajo luego de las denuncias realizadas por la ONG La Alameda y por el Movimiento de Trabajadores Excluídos (MTE). No obstante, luego de la intervención judicial “apenas hubo cambios cosméticos”, aseguró a este medio Gustavo Vera el titular de La Alameda.

Las paupérrimas condiciones laborales que denunciaron desde la Organización, fueron constatadas por 24CON. Dentro de las naves, los trabajadores están obligados a repeler a las moscas y las larvas con un insecticida muy tóxico del que sospechan “es la causa del riñón multiquistoso de mi hija”, dijo Agustín, quien confirmó la falta de medidas de protección: “Todas las veces que les pedimos barbijos y botas, nos dijeron que no”. Para los nenes, tampoco.

Por esta razón, admiten los abogados representantes de los “esclavos”, Pablo Sernani y Rodolfo García, fue que “nació una nena que le falta el labio superior”. Después de la intervención del Ministerio, “se blanqueó (a una parte de los trabajadores), pero el inexistente control hace que las míseras condiciones de trabajo persistan”, señaló Pablo Sernani.

Una cuestión de trata

Los juristas ya denunciaron penalmente a la empresa, y revelaron: “Representantes de la firma (liderada actualmente por Leticia Ester García de Luaces y de su hija, Luz Luaces) intentaron comprarnos al ofrecernos más de $100 mil pesos a cada uno para que no continuásemos con el caso”.

Y ahora van por más: “Mandan a buscar personas desde países como Bolivia y Paraguay para que vengan a realizar trabajos de servidumbre. Un claro ejemplo de trata de personas”. Pese a estar reglamentado desde el 2008 en el artículo 153 del Código Penal, la excusa que manifiestan los contratistas es: “Tenés trabajo asegurado, casa y no pagás impuestos”, indicó el encargado de “La Escondida”. Una realidad, porque los cascos de las viviendas están a disposición de sus habitantes, pero “el gas lo compramos nosotros, no es regalado y el agua tienen un sabor muy extraño”, enunció su esposa.

Según afirman Sernani y García, en las otras 37 granjas que la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) reconoce que Nuestra Huella tiene repartidas en las localidades bonaerenses de Exaltación de la Cruz, Pilar, Mercedes, Capilla del Señor, Lima y Escobar, funciona el mismo sistema de trabajo forzoso infantil en “condiciones infrahumanas y la prohibición de libertad”.

En los últimos días, relata Agustín, pudieron crear un portón por donde la gente logra escaparse, ya que en un comienzo “no nos dejaban salir a ningún lado, sólo vivíamos para trabajar”, dijo. Esto no les llegó “gratis”, porque hasta que lograron su libre circulación, “estuvimos cercados hasta con alambres electrificados”, destacó.

Situación que también perjudicó el estudio de los chicos ya que éstos “estaban privados de salir para ir a la escuela”. La hija más grande de Agustín estudia cerca de la granja y gracias al portón, “ahora puede ir todos los días, pero en una época teníamos que dar explicaciones para que ella pudiera estudiar”, manifestaron.

En carne propia

Entrar a “La Escondida” tiene dos caras. Si no hay “moros en la costa”, como rumorean los lugareños, hay vía libre. Pero si alguno de los veterinarios que controla a las gallinas está adentro, “es imposible, porque nos botonean”, dicen. Es más, “los profesionales están todos comprados, porque se mueren como 35 pollas a causa de Tifus por día y sigue todo igual”.

Las familias tienen sobradas justificaciones para quejarse, además de tener únicamente un sueldo base que cobra el cabecera y que lo trabajarían todos, los francos los percibirían en negro y “sí los cobran”, expresó uno de los abogados a 24CON. Este un tema candente en la comunidad, ya que “los días nominales los cobramos $75 y los francos deberíamos cobrarlos el doble y nos dan $50”.

Agustín se acostumbró a vivir en esta situación y perdió el miedo. Ahora está organizando reuniones, a través del radio aficionado interno que une a todas las granjas, para “llevarle la queja oficial a la patronal” e intentar así cobrar el monto total de lo trabajado. De igual forma insisten en el blanqueo de todos los trabajadores, ya que "se estima que en todas las granjas habría unos 300, pero registrados hay 80".

Las denuncias

En resumidos términos, el 16 de abril del año pasado, fue el fiscal Juan José Maraggi a cargo de la Fiscalía 2 de Zárate-Campana, quien allanó “La Mimosa III” y descubrió varios galpones donde había niños que estaban siendo utilizados como mano de obra.

Más tarde, una lluvia de denuncias recaería sobre todas las estancias de la firma. “La Escondida” figura como anexo del expediente 2199 en la UFI Nº2. Pero todavía no tiene protagonismo mediático.


14 de Septiembre

Paro y toma de la Granja "La Escondida"

Comunicado de los trabajadores avícolas de Nuestra Huella, la Alameda y el MTE:

 

(AW) En repudio al despido de Agustín Nvarro Farías, delegado que denunció las terribles condiciones en que los trabajadores realizan su labor, se realizará hoy un paro y toma de la granja "La Escondida" ubicada en el municipio de Pilar provincia de Buenos Aires. El establecimiento pertneciente a la empresa Nuestra Huella S.A, poseedora de 60 granjas dedicadas a la producción de pollos, somete a los trabajadores y sus hijos a jornadas de 16 a 18 horas de trabajas en condiciones infrahumanas. A media mañana se realizará con el apoyo de la Alameda y del MTE

 

 

 

Buenos Aires, 14 de setiembre de 2009 (Cooperativa La Alameda) .- Hoy a las siete de la madrugada será paralizada por sus trabajadores completamente la actividad en la granja "La Escondida" en repudio al despido del delegado que denunció ante un medio de prensa días pasados las condiciones laborales espantosas y el trabajo infantil, algo que la Alameda y el MTE vienen denunciando judicial y mediaticamente en varias oportunidades. Por la reincorporación de los despedidos, el pago de deudas salariales, condiciones dignas de trabajo y erradicación de trabajo infantil, los trabajadores de la granja "La escondida" van al paro y toma de la granja con el apoyo de la Alameda y el MTE. A media mañana, nos movilizaremos a la delegación del Ministerio de Trabajo en Pilar a la audiencia en la que tiene que resolverse varios de estos reclamos. En el caso que ello no ocurra, el paro y las tomas de las granjas serán multiplicarán en las próximas horas.

 

La empresa Nuestra Huella S.A. construyó su imperio de 60 granjas para proveer a hipersupermercados y países del exterior, gracias al trabajo de niños a partir de los 2 años que además los están contaminando diariamente. Cuatro casos fueron verificados por profesionales de afectación en la salud de los menores que allí viven y sus padres son explotados en extensísimas jornadas de 16 a 18 horas.

Una niña nace el mismo día que se hizo una cámara oculta, el día del niño del año pasado, con un riñón multiquistósico debido a la manipulación de agroquímicos. Obligados a trabajar entre las moscas y el guano los padres tienen hijos chicos sin labios, como un bebé de meses que tiene los dientes al desnudo, y la hija del delegado despedido por denunciar también esta afectada de un riñón, atrofiamiento diagnóstico el médico a su hija de un año de edad.

En la gran "La Escondida", "La Mimosa III" o "La Fernández", todas propiedad de Leticia Ester García de Luaces y de su hija, Luz Luaces, las ganancias las obtienen por contratar a familias enteras al cuidado de 5000 gallinas por galpón. Sin entregar protecciones adecuadas, sin pagarle los sueldos, o como el caso Carmen Vera Vargas, trabajadora de la Granja Capilla del Señor, que tiene amputada una pierna por accidente laboral, pero al no estar registrada no tiene atención de la ART. Hasta llegan al punto de no pagar los sueldos y de haber despedido a un delegado, como Agustín Navarro Farías, quien denunció trabajo infantil en el galpón donde trabaja y que se suma a otros tres despedidos entre ellos la mujer de un trabajador que se suicido al quedar acorralado de la presión de los Luaces, la corrupción del gremio UATRE y la inoperancia de los funcionarios de gobierno y judiciales que no actuaron a tiempo.

Vale recordar que a principios de este año la presidenta de la empresa intentó sobornar a Oscar Taboada a través de un dirigente del sindicato de peones rurales (Uatre), José Luis Caseres. Éste le ofreció dinero para que retire su denuncia contra Nuestra Huella S.A. involucrada en la reducción a la servidumbre, trabajo infantil y fraude al fisco. Taboada en su momento, con colaboración de la Alameda, grabó la conversación con el delegado, quien fue denunciado por extorsión ante la Justicia federal.

Exactamente el día del niño del año pasado se filmó las instalaciones de la granja y registró cómo una decena de niños de 2 a 13 años, eran obligados a trabajar en condiciones sanitarias extremas.La primera denuncia, fue en abril de 2008, que derivó en un allanamiento y una multa de más de 600 mil pesos ordenada por la Subsecretaría de Trabajo bonaerense, que la empresa nunca pagó. Allí, exactamente en Exaltación de la Cruz, la granja en su perímetro "se electrificaba por la noche" para que nadie saliera ni entrara. En cada galpón trabajaba "de 7 a 21 todo un grupo familiar, incluso niños de cinco a diez años" y cada familia cobraba 800 pesos. Por entonces, el fiscal, uan José Maraggi a cargo de la Fiscalía 2 de Zárate-Campana, enumeró delitos como "reducción a la servidumbre", "privación ilegal de la libertad" e "irregularidades al respecto de la documentación de los empleados".

El resto de los trabajadores de Nuestra Huella S.A. en todo el país vive de manera semejante, ya que se estima que en todas las granjas habría unos 300, pero registrados hay 80. (Fuente: Agencia R. Walsh)


Trabajo forzoso de menores de 13 años en una empresa avícola, publicado en Agosto 2008

El día del niño esclavo se celebra en Pilar

Lo denunciaron dos organizaciones. La granja queda a 60 kilómetros de la Capital Federal. La compañía Nueva Huella S.A. será denunciada hoy ante la justicia.

Integrantes de la Cooperativa La Alameda y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) denunciaron la existencia de trabajo forzoso infantil en una granja avícola, de la firma Nuestra Huella SA, en Pilar, a sólo 60 kilómetros de la Capital Federal.

Cuatro personas disfrazadas de boy scouts viajaron hasta la granja La Fernández, ubicada a tres kilómetros del country Estancias del Pilar, y tras cruzar los controles de ingreso con la excusa de homenajear a los niños en su día, pudieron registrar dentro de cuatro galpones cómo trabaja una decena de niños de 2, 3, 4, 6, 11 y 13 años de lunes a lunes en un horario de 9 a 18.

Según las imágenes a las que tuvo acceso Crítica de la Argentina y que serán presentadas hoy ante la Justicia, los niños están dedicados a levantar los huevos empollados por miles de gallinas, limpian los gallineros, sacan el guano contaminado de las aves y se encargan de ahuyentar la enorme cantidad de moscas que pueblan los cuatro tinglados de chapa que contienen en su interior a unas cinco mil gallinas.

En medio de un nauseabundo olor a excremento, los cuatro militantes disfrazados de scouts pudieron dialogar con los niños y con Freddy, el encargado del lugar, de 25 años.

“Yo me encargo de levantar los huevitos, saco la caca y junto las moscas muertas. Mi hermana de dos sólo junta huevitos”, contó Oscar, un nene que el sábado pasado cumplió cuatro años. A pesar de su cumpleaños tuvo que trabajar. Según contó el encargado, los cuatro galpones logran reunir 38 cajones de huevos diarios y semejante productividad exige el trabajo del jefe de familia, su mujer y todos sus hijos, aunque sólo cobra el padre. Por eso Oscar no pudo festejar su cumpleaños y tampoco el Día del Niño. Como sus hermanos, y como los hijos de las demás familias que trabajan en La Fernández, Oscar crece en un contexto en el que jugar no parece posible. Cuando uno de los visitantes les regaló a los chicos una caja con leche y algunos juguetes, la pequeña Cuchu, de dos años, contó que “hacía mucho que no tomaba leche”.

La cámara, operada por Jorge Macías, de la Cooperativa La Alameda, junto a Juan Grabois, del MTE, y José Luis Ychuta, de la Unión de Trabajadores Costureros, pudo registrar a Oscar, Cuchu, Brian, de 11, Micaela, de 13, y otros seis niños cuyos nombres serán entregados a la Justicia. Micaela es la mayor de la colonia, y aunque está inscripta en una escuela cercana, tiene dificultades para ir a clase por el horario de trabajo. “Los más chiquitos trabajan todo el fin de semana, a veces ayudan en la semana y yo colaboro todos los días desde las 8 de la mañana hasta la tarde”, contó Mica, mientras cargaba el carrito donde los más chiquitos suben los maples llenos de huevos.

“Tendríamos que tener, por lo menos, dos adultos por galpón, pero la empresa quiere que una persona haga todo y como no lo puede hacer pone a sus hijos a trabajar y así ganan un sueldo y medio por juntar huevos y limpiar. Cada jefe de familia recibe 1.600 pesos por 14 horas de lunes a lunes y trabaja toda su familia con niños incluidos”, contó el joven Freddy a la cámara, un joven de 25 años que trabaja allí hace cuatro años.

Según consta en el escrito que presentarán mañana a la Justicia los abogados Pablo Sernani y Rodolfo Cleto García, “la empresa tendría 38 granjas, pero según la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores tiene más de 60 repartidas en las localidades bonaerenses de Exaltación de la Cruz, Pilar, Mercedes, Capilla del Señor, Lima y Escobar, además de las que posee en San Juan y Córdoba”. Exporta a países como Alemania, Italia, Francia. España y China y comercializa en los supermercados Coto, Carrefour y Wall Mart, entre otros.

La empresa no es desconocida para la Justicia. El 16 de abril la granja La Mimosa fue allanada por el fiscal Juan José Maraggi, titular de la Fiscalía 2 de Zárate-Campana, quien descubrió siete galpones donde había niños utilizados como mano de obra. Trabajaban cercados por un alambrado electrificado que desató un escándalo en la provincia de Buenos Aires. “Curiosamente varios de esos flagelos aún persisten en la granja, aunque en el resto de las granjas el panorama es mucho peor como se ve en el video.”

La empresa y los dueños serán denunciados por trabajo infantil forzoso, reducción a servidumbre y la violación de seis pactos internacionales sobre derechos humanos y contra la esclavitud.

Un negocio rentable y bien montado

“Líderes desde 1970 en calidad y cantidad”, dice la página web de Nuestra Huella, la empresa que será denunciada hoy ante la Justicia. Según los denunciantes, “declara ganancias anuales en sus balances por cinco y siete millones de pesos, pero su facturación real es infinitamente superior ya que la mayor parte de su actividad está en negro”. Según investigaron las dos organizaciones que ingresaron a sus instalaciones, “cada granja tiene un promedio de cinco galpones, cada uno es trabajado por una familia, donde sólo cobra el jefe de familia. Los niños y las mujeres trabajan gratis. En cada galpón se producen 35 cajones por día y cada uno se vende a 100 pesos en el mercado”. Según el documento, cada galpón produce 3.500 pesos diarios y cada granja factura unos 17.500, cada 24 horas. La empresa es propiedad de Leticia Ester García de Luaces y de su hija, Luz Luaces. Crítica de la Argentina trató de comunicarse con ellas y con su apoderado legal, pero la única respuesta fue el silencio.

3 comentarios

cieloytierraenfm -

La gente que se ensucia, son niñas y niños llenos de caca de aves y pesticidas.
El año pasado falleció uno de ellos por un enorme tumor cerebral.
LA ESCLAVITUD SIEMPRE ES CRIMINAL.

--- On Wed, 5/25/11, Blogia

CIELO Y TIERRA -

No comprendemos a qué gente se refiere tu comentario. TRABAJO ESCLAVO Y CONTAMINANTE ES UN CRIMEN. Y duele mucho más aun cuando se esclaviza a los niños y niñas

Pipi -

Ensucian a la gente...