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Derechos Humanos en la Infancia y Adolescencia.

Esclavitud laboral

¿En verdad querés saber cómo se armó tu iPhone o iPad?

Niños de 13 años trabajan 16 horas al día por 70 centavos de dólar para fabricar el iPhone

Empresa china mantiene a sus obreros en condiciones laborales

despiadadas que hacen posible la riqueza de Apple y, de paso, la suya propia, en una cadena de infortunios que es, sin embargo, total y cruelmente racional y premeditada.

 
Apple es, por mucho, una de las empresas más interesantes de los últimos años. No solo por los dispositivos que ha puesto en el mercado, atractivos en sí, sino por el aura que ha sabido imponer sobre sus productos, una inexplicable pátina de prestigio y lujo que, según parece, viene incluido en el precio que los consumidores pagan cuando adquieren un iPod, un iPhone, un iPad o lo que sea que, entusiasmados, llevan a sus casas u oficinas, en el bolsillo o en el portafolios, cuando deciden cambiar su dinero por un producto Apple.
 
Y quizá sea este brillo un tanto irreal el que oculta a dichas personas las condiciones atroces en que se fabrican sus queridos aparatos, las brutales condiciones laborales que hacen posible el sueño del gadget y la distinción.
 
Shenzhen, la ciudad en China donde se produce la mayor parte de estos dispositivos, es, dentro de la podredumbre que rodea este sistema, el mejor ejemplo de dicha realidad. Ahí es donde se asienta Foxconn, la compañía que fabrica los iPhone y el iPad para Apple, así como otros dispositivos para otras empresas. Su planta laboral es de casi 430,000 personas, de las cuales al menos un 5% no alcanza el límite de edad legalmente aceptado para trabajar, obreros de 14, 13 e incluso 12 años laboran a la par de otros mucho más viejos, digamos, puliendo el cristal de los iPhone.
 
De acuerdo con una de estas obreras, a Foxconn no le importa la edad de quienes están a su servicio, pero cuando una inspección oficial se avecina, la empresa esconde por un tiempo a aquellos obreros que se vean demasiado jóvenes y los sustituye por otros con apariencia de adultos. La empresa sabe, por supuesto, la fecha en que estas revisiones se efectúan.
 
Sobrios y vastos salones colmados de decenas de miles de obreros, trabajando al unísono, monótona, mecánicamente, sin pausas ni distracciones, puestos los ojos, las manos, la atención en la repetición infinita de la tarea asignada. 8 horas al día que se extienden a 12 que se extienden a 16 cuando hay que fabricar un nuevo gadget que las multitudes impacientes están ansiosas de poseer —productos que difícilmente conocen en su forma última y cuyo funcionamiento, si tienen uno a la vista, consideran mágico.
 
En China los sindicatos están prohibidos. Quienquiera que sea sorprendido organizando uno, es aprehendido inmediatamente y enviado a prisión. Asimismo, circula entre las compañías una “lista negra” con los nombres de aquellos trabajadores tildados de “problemáticos”, aquellos que, por decir algo, se atreven a pedir pago del tiempo extra.
 
Ni qué decir de compensaciones por accidentes de trabajo: una prensa aplastó la mano de un obrero de Foxconn, empresa que no le dio ningún tipo de subvención médica y que cuando descubrió que su extremidad ya jamás funcionaría, simplemente lo despidió. El hombre formaba parte de la producción de carcasas metálicas para iPad, pero lo mismo pasa con aquellos obreros a quienes se les atrofian los miembros por realizar la misma tarea una y otra vez, 12 horas al día, durante años y años, o, por poner un ejemplo concreto, el de quienes utilizan hexano para limpiar la pantalla del iPhone porque esta sustancia se evapora mucho más rápido que otras, con lo cual la producción es más rápida, sin considerar que el hexano es una neurotoxina probada que afecta las manos hasta provocar un temblor incontrolable.
 
Y, desgraciadamente, la lista de infortunios podría continuar. O no. Porque no se trata de un problema de fortuna. Es uno total, despiadadamente racional, de causas y consecuencias premeditadas y cognoscibles. Es sumamente ingenuo pensar que los directivos de Apple, Steve Jobs incluido, no están o estuvieron enterados de estas condiciones en que se fabrican sus productos. Tan lo están que dicho entorno forma parte importante de sus ganancias.
 
Sin embargo, como bien apunta Henry Blodget en Business Insider, los dividendos de Apple son tantos y tan cuantiosos que bien podría permitirse mejorar las condiciones laborales de los obreros que están en la base de su riqueza, sin por ello comprometer su competitividad ni su provecho económico. Blodget habla incluso de fabricar iPhones y iPads bajo en un marco estadounidenses de leyes laborales.
 
Apple, sin embargo, podría argumentar que este no es problema suyo sino de empresas como Foxconn que tienen a sus obreros en semejante esclavitud. Y es que justamente ese es uno de los núcleos del problema: que la riqueza de Apple no es suya solamente, que aledañas se encuentran otras corporaciones que se pelean encarnizadamente las migas que caen de ese banquete, que como Foxconn hay cientos o miles de empresas dispuestas a realizar las mismas labores en condiciones incluso, si esto es posible, más ínfimas que las relatadas ahora. 
 
Entretanto, ahí están miles de compatriotas de estos obreros, hacinados en tropel frente a las vitrinas de los establecimientos que ofrecen el nuevo iPhone, embriagados por ese extraño, incomprensible encantamiento que vuelve a los productos de Apple aparentemente irresistibles y a sus consumidores autómatas que no descansan hasta tener en sus manos el último de sus gadgets —que nunca es realmente el último.
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Los médicos deberán informar los casos de niños con daños de salud sometidos al trabajo infantil

Los equipos de salud y las emergencias sanitarias tendrán desde ahora obligación de notificar todos los casos de niños accidentados o con daños en su salud, como consecuencia de su condición de víctimas del trabajo infantil (TI), de acuerdo con un convenio firmado por los ministros de Trabajo, Carlos Tomada, y su par de Salud, Juan Manzur.

La iniciativa se basa en la idea incontrastable de que "todo trabajo infantil es perjudicial para la salud", y que, a raíz de esa definición a la que adhiere Argentina, está prohibido por la Ley 26.601 y su práctica debe ser sancionada.

"Es el primer circuito de notificación obligatoria destinado a los equipos de salud para que informen las lesiones o daños vinculados a situaciones de trabajo que pudieran presentar los chicos que acuden a las consultas", indicó María del Pilar Rey Méndez, titular de la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI).

La medida consistirá en "la obligación de médicos, enfermeros, psicólogos y otros integrantes de los equipos de Salud de registrar en un formulario los casos, y generar un flujo de información interministerial para intervenir", explicó la funcionaria.

El encuentro, que se extenderá hasta este martes en la sede del MInisterio de Trabajo, contó con la participación de María da Gracia Luderitz Hoefel, quien explicó que su país "tiene puesto el foco en sensibilizar al sector de la salud, para que pueda visibilizar los casos de niños en situación de trabajo y actuar en consecuencia".

La especialista explicó que Brasil "intenta avanzar en base a los casos que va mostrando la realidad", y contó el ejemplo de un niño que asistió intoxicado por agrotóxicos a la consulta médica.

"Si es una población con problemas de contaminación por agrotóxicos, hay que detectar si ese niño está afectado por vivir en esa zona o lo está porque al trabajar está en permanente contacto con esas sustancias", informó la experta.

Por eso, Hoefel destacó que es fundamental que los médicos estén perfectamente capacitados para detectar los problemas que tienen que ver con la actividad económica de la región y en ese sentido defendió el trabajo conjunto con las universidades, camo aliados indispensables para acceder a ese conocimiento.

Brasil, con su Estatuto del Niño de 1990, se convirtió en el país pionero de la lucha por los derechos de los chicos en la región, y hoy dicta resoluciónes que le permiten articular con el sector de la Salud.

En el mundo, se calcula que hay 215.000.000 de niños que trabajan mientras que según la Encuesta de Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes (EANNA) realizada en 2004 en Argentina se supo que el 6,5% de los niños de 5 a 13 años trabajó en actividades equivalentes al adulto.

Esa misma medición concluyó que el 4,1% de los niños realizó actividades productivas para el autoconsumo y el 6,5% se dedicó a tareas domésticas intensas, sobre todo en el caso de los niños.

Dentro del grupo de adolescentes de entre 14 y 17 años, las cifras aumentan al revelar que el 20,1% trabajó, el 6,6% realizó alguna actividad productiva para el autoconsumo y el 11,4% realizó tareas domésticas intensas.

La medición fue realizada por el Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social, el INDEC y el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Tras la firma del convenio, Tomada aseguró que su ministerio "no sólo se preocupa porque haya trabajo, sino por la calidad del mismo; queremos trabajo registrado, ni en negro y mucho menos esclavo, y esto incluye la erradicación del trabajo infantil".

Para el ministro, esta iniciativa "busca detectar tempranamente a los niños que sufren daño como consecuencia del trabajo. Para eso es fundamental seguir en esta tarea conjunta entre Salud, Educación, Desarrollo Social y Trabajo".

Tomada instó a trabajar para que los responsables de someter a los niños a trabajo infantil además de sanciones económicas, tengan sanciones penales.

A su turno, Manzur celebró el día de ayer como un paso más "en el cuidado de la salud de los niños", y recordó que "Argentina hace apenas 10 años atrás no tenía rumbo y hoy, además de tener futuro, se dedica a cuidar ese futuro".

"El trabajo infantil es una enfermedad social que hay que erradicar", enfatizó el titular de Salud.

El convenio se realizó en el marco del XIII Encuentro Nacional de Comisiones Provinciales para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI), integradas por representantes del Estado, de los trabajadores y de los empleadores de cada provincia. Télam

 

PUBLICADO EN INVERSOR SALUD

PARAGUAY: Unos 140.000 niños realizan trabajos peligrosos

Unos 140.000 niños y niñas realizan trabajos peligrosos en nuestro país, siendo criados, vendiendo productos en la calle o transportando cargas, según datos de la Comisión de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente (Conaeti). El organismo señala que un total 280.000 niños, niñas y adolescentes realizan diversos trabajos en el país. “La raíz del problema es la pobreza; para disminuir el trabajo infantil hay que disminuir la pobreza, por eso hay que crear programas de apoyo a las familias y fuentes de trabajo decente”, resaltó la ministra de la Niñez, Liz Torres, durante el acto que se realizó ayer para recordar el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemora este sábado 12. La funcionaria señaló que se debe hacer cumplir el marco normativo relacionado a esta situación, que incluye tres convenios ratificados por nuestro país, tres leyes y dos decretos que protegen a la niñez de la explotación. El oficial de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Bernardo Puente, apuntó que el gobierno debe sustituir el trabajo infantil por educación, de modo a asegurar el futuro de los niños y niñas.

(Diario Última Hora, Jorge Lombardo – 10 de junio de 2010).

Fuente: Periodismo Social

Diferentes miradas sobre trabajo infantil

por Cristiano Morsolin

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) prepara el informe sobre la intensificación de la lucha contra la explotación laboral infantil, para presentar en la Conferencia Internacional en la Haya el próximo mes, y en donde planea poner en evidencia las peores formas de explotación laboral infantil que se producen en el mundo. En un comunicado, la OIT adelantó que el informe presentará también los desafíos que aún persisten para alcanzar el objetivo de eliminar las peores formas de explotación laboral infantil para 2016, objetivo establecido por la OIT en 2006, cuando presentó una evaluación mundial sobre la situación de la explotación laboral infantil. Señala que la explotación laboral infantil es una consecuencia de la pobreza. La III Conferencia mundial sobre explotación laboral infantil de La Haya en mayo próximo la organiza el Ministerio de Asuntos Sociales y del Empleo de los Países Bajos en colaboración con el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT (IPEC) y en cooperación con el Banco Mundial. El objetivo principal de la Conferencia es fortalecer el movimiento mundial para lograr la ratificación universal de los Convenios relativos a la edad mínima, las peores formas de explotación laboral infantil y para avanzar en los esfuerzos para alcanzar la meta de 2016.

Igualmente, la Conferencia ofrecerá una oportunidad tanto a países como a organizaciones de trabajadores, de empleadores, organizaciones no gubernamentales y otras partes interesadas, para discutir sobre buenas prácticas y lecciones aprendidas en la lucha contra las peores formas de explotación laboral infantil, así como a considerar una “Hoja de Ruta” que describa los pasos concretos para alcanzar la meta de 2016.

LAS PROPUESTAS DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES NATS

Hay la grave contradicción que la Organización Internacional del Trabajo OIT excluya los movimientos sociales NATs del debate sobre esta conferencia mundial. El Movimiento Latinoamericano de Niños, Niñas, Adolescentes Trabajadores MOLACNTS (www.molacnats.org ) ha difundido un comunicado donde subraya que “alzamos la voz como movimiento de NATs organizados en América Latina y el Caribe para protestar por la falta de respeto demostrada por los organizadores de la conferencia de La Haya al no invitarnos -ni siquiera informarnos- a participar ni en la preparación ni en la propia conferencia. El MOLACNATs es un movimiento social que desde hace más de 30 años ha sido un espacio donde las niñas, niños y adolescentes trabajadores se han organizado para llevar a cabo acciones colectivas con el objetivo de la defensa y promoción de los derechos de todas las niñas, niños y adolescentes, particularmente en la lucha por el reconocimiento social, cultural, político y económico, así como por la dignificación de las condiciones de vida y trabajo de la infancia trabajadora y el reconocimiento de la infancia en general como sujetos y actores sociales de derecho.

Es inaceptable que nosotros, legítimos representantes de las niñas, niños y adolescentes trabajadores organizados de América Latina y el Caribe, hayamos sido ignorados en la convocatoria de esta conferencia puesto que se van a discutir temas que atañen directamente a nuestra realidad. La presencia únicamente de adultos, en su mayoría muy alejados de la realidad de nuestras vidas, confirma una vez más que sigue vigente una mirada adulto-céntrica de las niñas, niños y adolescentes trabajadores y que la participación de la infancia y adolescencia queda sólo en las buenas intenciones y en los documentos jurídicos.

Denunciamos la violación de nuestro derecho de participar como niñas, niños y adolescentes conforme al artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño y, particularmente considerando las observaciones y recomendaciones del Comité de Ginebra sobre la importancia del cumplimiento de este derecho.

Más de 30 años defendiendo como movimiento nuestra firme posición en la lucha y en la denuncia frente a la explotación laboral de millones de niños en el mundo, a la vez que mantenemos nuestro total rechazo a los convenios de la OIT C. 138, sobre la edad mínima para trabajar, y al mismo tiempo reafirmamos nuestras críticas y oposición al convenio182 C. 182, sobre las peores formas de trabajo infantil, y a su programa IPEC:
Ante el C. 138,
- consideramos que la edad mínima para trabajar es discriminatoria y excluyente para los niños que están por debajo de los 14 años. Este convenio condena a la ilegalidad e informalidad y expone gravemente a miles de niñas y niños a la explotación Ante el C. 182,
- que considera la utilización, el reclutamiento u oferta de niños para la prostitución, la producción de pornografía o la utilización de niños para la realización de actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes, como peores formas de trabajo infantil, opinamos que esta situaciones son delitos y una flagrante violación de los derechos humanos de las niñas y los niños. Está claro que nosotros también estamos en contra de todo ello, pero confundirlo con el “trabajo” es operación que produce peligrosas confusiones y se traduce en prácticas que son tan sólo represivas y no de real creación de alternativas liberadoras.

Nuestro movimiento ya se manifestó oportunamente con su presencia en las conferencias preparatorias de Ámsterdam y Oslo (1997) sobre el C.182 alertando sobre las implicaciones negativas que dicho convenio traería para miles de niñas, niños y adolescentes trabajadores, cuya ratificación ha dado lugar al diseño de políticas represivas en algunos de nuestros países, criminalizando la realidad social, cultural y económica de la gran mayoría de nuestras familias. Las permanentes redadas, la persecución y la estigmatización del trabajo de las niñas, niños y adolescentes de sectores populares en países como Colombia, Perú, Paraguay, Guatemala, son claros y lamentables ejemplos de los resultados de todas estas políticas de “mano dura”.

La falta de objetividad de estos organismos internacionales, que continúan negando nuestra dignidad con frases como: “el trabajo infantil es un impedimento para el desarrollo” o “sin erradicar las peores formas de trabajo infantil no se alcanzarán algunos de los principales objetivos del desarrollo del milenio”. Con expresiones de este tipo se pretenden ocultar las verdaderas razones de la crisis económica, social y política que históricamente han vivido nuestros pueblos como resultado del modelo económico neoliberal, que está condenando a millones de niñas, niños y adolescentes a la pobreza, marginación y exclusión. La próxima conferencia de La Haya supone un espacio más donde se refuerzan estas tesis.

Proponemos desde nuestros espacios organizativos, en tanto que niñas, niños y adolescentes trabajadores que conocemos la realidad de la infancia trabajadora en América Latina y el Caribe, aportar y proponer programas de educación y trabajo que servirán para formarnos como productores y ciudadanos.

Exigimos:
- Que se nos reconozca como actores sociales, sujetos políticos y económicos por parte de los organismos internacionales y la sociedad en general. (Que se nos invite sin más dilación a participar en los debates y en la redacción de los textos de la próxima conferencia de La Haya)
- Que se nos tome en cuenta en la elaboración de políticas públicas que nos afectan.
- Que se nos consulte siempre, para que las políticas sociales que se implementen sean integrales y cooperen al desarrollo de nuestras capacidades y habilidades para así superar la situación de exclusión y marginación en que vivimos en muchos países del Sur.
- Que los estados inviertan en educación, salud, alimentación, recreación y en la defensa del medio ambiente, en vez de priorizar el pago de la deuda externa.
- Que se escuchen y se tengan en cuenta nuestras propuestas a favor de una economía solidaria donde se desarrollen relaciones sociales y de producción que no atenten contra la dignidad del ser humano, que protejan el medio ambiente y promuevan la solidaridad de los pueblos.

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La guerra del coltán

Por ANGEL PLASTINO

Para nuestra sociedad post-industrial el llamado `coltán" es un material estrella, de importancia vital, que abunda principalmente en Africa Central. Se trata de una mezcla de dos minerales, columbita y tantalita (el nombre deriva de la contracción de ambas). Según informes periodísticos, la exportación de coltán ayuda a financiar a varios bandos que guerrean en el Congo,conflicto que ha dejado ya más de 5 millones de muertos.

Ruanda y Uganda estarían actualmente exportando coltán proveniente (en forma non-sancta) del Congo. Se utiliza mayormente en la fabricación decondensadores. Casi todos los dispositivos electrónicos modernos se sirven de ellos: teléfonos móviles, GPS, satélites artificiales, armas teledirigidas, televisores de plasma, videoconsolas, ordenadores portátiles,etc. Es el elemento tantalio el que, una vez separado de la mezcla, adquiere extraordinario valor.

Fue descubierto en 1802 por el sueco A.G. Ekeberg cuando estudiaba una muestra mineral de Finlandia, justamente de tantalita. Su nombre refiere a Tántalo, héroe mitológico griego. Es un metal de color blanco plateado, maleable y dúctil.

La catedrática Rosario Lunar, de la Universidad Complutense de Madrid, asevera que las notables propiedades del tantalio han contribuido significativamente al progreso de la electrónica. Es superconductor de carácter ultra-refractario, capaz de soportar temperaturas muy elevadas; de alrededor de 3.000 grados. Destaca su capacidad para almacenar carga eléctrica temporalmente para liberarla cuando se la necesita. Exhibe además alta resistencia a la corrosión. Sus propiedades lo convierten en imprescindible para la miniaturización, característica típica de la producción industrial sofisticada en la 3ª. Revolución Industrial. Dependemos del tantalio en forma tal que, cuando se agoten las reservas, asistiremos a una crisis global, pues regresaremos a los teléfonos móviles gigantes, a los monitores enormes, etc.

Los principales yacimientos de coltán se encuentran en el Congo, que acumula el 80% de las reservas mundiales. Sigue Australia con un 10% y luego Tailandia y Brasil, con un 5% cada uno. La mayor parte de la explotación se practica en depósitos aluviales, resultando la recuperación tan sencilla que sólo requiere utensilios de madera. Como consecuencia, se registra un alto grado de explotación infantil en Africa, con condiciones de trabajo infrahumanas. Se ha conjeturado que cada kilo de coltán ocasiona entre dos y tres niños muertos.

El minero recibe 2 dólares por kilo y el correspondiente precio en el mercado internacional alcanza los 400 dólares/kg. El Gobierno congoleño reporta la exportación de unas 500 toneladas de coltán en 2008. El proceso de reciclaje es caro y contaminante. La profesora Lunar indica que aún hay mucho por lograr en investigaciones sobre el coltán. Los concomitantes estudios servirán para identificar afloramientos geológicos de procedencia, ayudando de este modo a controlar el tráfico ilegal.

CONSECUENCIAS

Aunque la explotación infantil y el genocidio son lo más doloroso en el conflicto del coltán, es asimismo apreciable el negativo impacto ambiental. El Congo alberga, después del Amazonas, el segundo pulmón más grande del mundo, con 100 millones de hectáreas de selva y el 70% del agua dulce de Africa. Los bosques de Africa Central retienen el 8% del carbono almacenado en el planeta, por lo que su deforestación liberaría 34.400 millones de toneladas de anhídrido carbónico (un gas invernadero"), 65 veces las emisiones de un país mediano en un año. Empero, la deforestación parece inevitable, no sólo para acceder a los yacimientos sino, también, para aprovechar la madera y utilizar la corteza para fabricar bandejas con las que se lava el coltán, más las lianas para transportarlo.

La fauna también sufre serias consecuencias. En 2006 el Gobierno congoleño otorgó nuevas concesiones mineras. El resultado fue la migración de buena parte de los elefantes a Zambia. La población de estos maravillosos animales ha disminuido un 80% en los últimos 50 años, pasando de los cerca de 100.000 en 1950 a los actuales 20.000. Entre 1995 y 1999 se asesinaron 4.000 ejemplares. Uno de los parques naturales más castigados del Congo es el de Kahuzi-Biega, donde se encuentra el hábitat del gorila de montaña. En este parque la población de tales simios se ha visto reducida a la mitad, disminuyendo de 258 ejemplares a 130, debido a la escasez de comida y a la caza furtiva por parte de mineros. En los ocho parques del Congo la población de gorilas ha descendido un alarmante 90%. Hoy apenas restan 3.000 ejemplares.

La comunidad internacional no es ajena a estos problemas, pero los intereses comerciales son tan fuertes que hasta la fecha ninguna medida ha fructificado.

Las últimas propuestas buscan introducir sistemas de certificación del origen del mineral. El año pasado, el ministerio de Minas del Congo prometió que para este 2009 su Gobierno dispondría de un mapa de la producción de coltán en el país. El objetivo es contar con licencias, control centralizado, certificación, paz y estabilidad. Algunas multinacionales electrónicas ya exigen a sus proveedores que el coltán no proceda del Congo, tal y como lo solicitó, en el año 2001, la ONU. Se busca consenso sobre un código de conducta que prohíba la explotación infantil y el trato inhumano, defendiendo el justo pago y una sensata duración de la jornada de labor.

(Publicación del diario EL DIA - 12.01.2010)

“Yo me encargo de levantar los huevitos, saco la caca y junto las moscas muertas. Mi hermana de dos sólo junta huevitos”

“Yo me encargo de levantar los huevitos, saco la caca y junto las moscas muertas. Mi hermana de dos sólo junta huevitos”

La fotografía muestra las montañas de guano, excremento de aves que diariamente tienen que limpiar los niños y niñas en los galpones de las granjas La Escondida, La Fernandez y La Mimosa III, todas propiedad la empresa Nuestra Huella S.A. de Leticia García Luaces y su hija María Luz Luaces, (Leticia vive en el Country Carmel, donde fue asesinada María Marta García Belsunce). Esta empresa construyó su imperio de 60 granjas para proveer a hipersupermercados y países del exterior, gracias al trabajo de niños a partir de los 2 años.

“Yo me encargo de levantar los huevitos, saco la caca y junto las moscas muertas. Mi hermana de dos sólo junta huevitos”, contó Oscar, un nene que el sábado pasado cumplió cuatro años.

Cuando uno de los visitantes les regaló a los chicos una caja con leche y algunos juguetes, la pequeña Cuchu, de dos años, contó que “hacía mucho que no tomaba leche”

“Los más chiquitos trabajan todo el fin de semana, a veces ayudan en la semana y yo colaboro todos los días desde las 8 de la mañana hasta la tarde”, contó Mica, mientras cargaba el carrito donde los más chiquitos suben los maples llenos de huevos.

“Tendríamos que tener, por lo menos, dos adultos por galpón, pero la empresa quiere que una persona haga todo y como no lo puede hacer pone a sus hijos a trabajar y así ganan un sueldo y medio por juntar huevos y limpiar. Cada jefe de familia recibe 1.600 pesos por 14 horas de lunes a lunes y trabaja toda su familia con niños incluidos”

La empresa no es desconocida para la Justicia. El 16 de abril la granja La Mimosa fue allanada por el fiscal Juan José Maraggi, titular de la Fiscalía 2 de Zárate-Campana, quien descubrió siete galpones donde había niños utilizados como mano de obra. Trabajaban cercados por un alambrado electrificado que desató un escándalo en la provincia de Buenos Aires. “Curiosamente varios de esos flagelos aún persisten en la granja, aunque en el resto de las granjas el panorama es mucho peor como se ve en el video.”

Denuncia completa contra los dueños de la empresa avícola esclavista de menores “Nuestra Huella”

Obligan a niños a trabajar entre moscas y guano

Se llama "La Escondida" y está en Pilar. Se ocupa de explotar más de 5000 gallinas. Allí, trabajan a destajo niños de entre 4 y 15 años, entre tóxicos, moscas y el hediondo y contaminante guano. Ivan Rodriguez Alauzet

La Panamericana es una caja de Pandora. Cada año revela una nueva lista negra de secretos disimulados detrás del Golf Club de Pilar y ruborizados por los exclusivos countries de Ingeniero Maschwitz. A tan sólo 60 kilómetros de Ciudad, existe una granja de al menos cinco hectáreas de extensión donde el trabajo esclavo infantil y la trata de personas tiene protagonismo los 365 días del año.

La finca pertenece a un conglomerado de otras 60 propiedades que la firma Nuestra Huella S.A., de producción avícola, explota a lo largo de Buenos Aires, San Juan y Córdoba. La compañía adjudica sus ventas en más de $6 millones anuales y exportan a países como China, Italia, España y tiene compradores nacionales como Wall Mart y Carrefour, entre otros.

En este caso, “La Escondida”, como llaman al predio, está ubicada en la bajada de Fatima a la altura del kilómetro 64,5 del ramal Pilar. Agrupa a cinco familias encargadas de cuidar, cada una, un galpón con más de cinco mil gallinas. Allí trabajan a destajo niños de entre 4 y 15 años, entre tóxicos, moscas y el hediondo y contaminante guano. Un combo decididamente mortal.

Llegar a “La Escondida” no es fácil, el nombre lo tiene bien ganado. El acceso es exclusivo para motos ya que desde la Ruta 9 hay que viajar unos 3 kilómetros tierra adentro. 24CON se embarcó en la travesía de cruzar medio Conurbano para visitar un lugar regido por conductas, leyes y obediencias del siglo XIX.

Agustín, un furioso encargado

Se exilió de Ciudad del Este, su lugar natal, por razones lógicas: ganaba miserias. En “La Salada paraguaya”, como la denominan, trabajaba en la imprenta del diario más importante de Paraguay, ABC Color, y ya se sentía como un “esclavo”. Entonces, decidió largar todo y partir con mejores expectativas al país vecino. Nunca pensó que en tierras bonaerenses se convertiría en “prisionero” de una granja.

Colectivo mediante, desembarcó cerca de Pilar. Empezó a trabajar en la construcción, pero los reincidentes días lluviosos le imposibilitaron cobrar y “mantener a sus tres hijos a los 23 años, no es nada fácil”. Así fue como uno de los dueños de Nuestra Huella le ofreció trabajo.

“Nos contratan sólo si tenemos familia”, declaró el hoy encargado de “La Escondida” a 24CON. El requisito tiene varios condimentos: “Mantener un galpón es imposible para un hombre solo, entonces cuando te levantan en peso porque no hacés la producción diaria, te dicen ‘para qué están tus hijos y tu señora’”. Así es como la rueda de la ilegalidad comienza a girar.

Agustín gana $1700 por el trabajo de dos personas. Junto con él, carga huevos Marisol, su mujer, quien “estuvo obligada a trabajar hasta en el día de su tercer parto”. Jura que ninguno de sus hijos entra al gallinero, pero no sabe hasta cuándo los jefes van a permitírselo.

Tengo dos nenas y un varón, la más grande tiene 7 años y no voy a aprobar que trabaje como lo hacen las otras familias de acá”. Es que para recolectar los 30 cajones con más de 10.000 huevos, tiene que trabajar cerca de 13 horas diarias de lunes a lunes. Sin descanso. “Un tiempo también nos ofrecieron hacer la nocturna y nunca nos pagaron los días, solamente por eso nos deben como $2000 a cada uno”, reprochó el hombre.

Los galpones tienen altas concentraciones de excremento en estado de putrefacción, “porque hasta que no se junta mucho, no se lo llevan”, comentó. Así es como el nauseabundo olor y la maquiavélica invasión de moscas pone en jaque, sobre todo, a los más chicos, que "estamos obligados a ayudar porque no alcanza la plata”, balbuceó “Mili”, una nena de aproximadamente

Esclavos a puro huevo

En abril de 2008, la granja “La Mimosa III”, otra de las propiedades del grupo también ubicada en Pilar, fue allanada por inspectores del Ministerio de Trabajo luego de las denuncias realizadas por la ONG La Alameda y por el Movimiento de Trabajadores Excluídos (MTE). No obstante, luego de la intervención judicial “apenas hubo cambios cosméticos”, aseguró a este medio Gustavo Vera el titular de La Alameda.

Las paupérrimas condiciones laborales que denunciaron desde la Organización, fueron constatadas por 24CON. Dentro de las naves, los trabajadores están obligados a repeler a las moscas y las larvas con un insecticida muy tóxico del que sospechan “es la causa del riñón multiquistoso de mi hija”, dijo Agustín, quien confirmó la falta de medidas de protección: “Todas las veces que les pedimos barbijos y botas, nos dijeron que no”. Para los nenes, tampoco.

Por esta razón, admiten los abogados representantes de los “esclavos”, Pablo Sernani y Rodolfo García, fue que “nació una nena que le falta el labio superior”. Después de la intervención del Ministerio, “se blanqueó (a una parte de los trabajadores), pero el inexistente control hace que las míseras condiciones de trabajo persistan”, señaló Pablo Sernani.

Una cuestión de trata

Los juristas ya denunciaron penalmente a la empresa, y revelaron: “Representantes de la firma (liderada actualmente por Leticia Ester García de Luaces y de su hija, Luz Luaces) intentaron comprarnos al ofrecernos más de $100 mil pesos a cada uno para que no continuásemos con el caso”.

Y ahora van por más: “Mandan a buscar personas desde países como Bolivia y Paraguay para que vengan a realizar trabajos de servidumbre. Un claro ejemplo de trata de personas”. Pese a estar reglamentado desde el 2008 en el artículo 153 del Código Penal, la excusa que manifiestan los contratistas es: “Tenés trabajo asegurado, casa y no pagás impuestos”, indicó el encargado de “La Escondida”. Una realidad, porque los cascos de las viviendas están a disposición de sus habitantes, pero “el gas lo compramos nosotros, no es regalado y el agua tienen un sabor muy extraño”, enunció su esposa.

Según afirman Sernani y García, en las otras 37 granjas que la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) reconoce que Nuestra Huella tiene repartidas en las localidades bonaerenses de Exaltación de la Cruz, Pilar, Mercedes, Capilla del Señor, Lima y Escobar, funciona el mismo sistema de trabajo forzoso infantil en “condiciones infrahumanas y la prohibición de libertad”.

En los últimos días, relata Agustín, pudieron crear un portón por donde la gente logra escaparse, ya que en un comienzo “no nos dejaban salir a ningún lado, sólo vivíamos para trabajar”, dijo. Esto no les llegó “gratis”, porque hasta que lograron su libre circulación, “estuvimos cercados hasta con alambres electrificados”, destacó.

Situación que también perjudicó el estudio de los chicos ya que éstos “estaban privados de salir para ir a la escuela”. La hija más grande de Agustín estudia cerca de la granja y gracias al portón, “ahora puede ir todos los días, pero en una época teníamos que dar explicaciones para que ella pudiera estudiar”, manifestaron.

En carne propia

Entrar a “La Escondida” tiene dos caras. Si no hay “moros en la costa”, como rumorean los lugareños, hay vía libre. Pero si alguno de los veterinarios que controla a las gallinas está adentro, “es imposible, porque nos botonean”, dicen. Es más, “los profesionales están todos comprados, porque se mueren como 35 pollas a causa de Tifus por día y sigue todo igual”.

Las familias tienen sobradas justificaciones para quejarse, además de tener únicamente un sueldo base que cobra el cabecera y que lo trabajarían todos, los francos los percibirían en negro y “sí los cobran”, expresó uno de los abogados a 24CON. Este un tema candente en la comunidad, ya que “los días nominales los cobramos $75 y los francos deberíamos cobrarlos el doble y nos dan $50”.

Agustín se acostumbró a vivir en esta situación y perdió el miedo. Ahora está organizando reuniones, a través del radio aficionado interno que une a todas las granjas, para “llevarle la queja oficial a la patronal” e intentar así cobrar el monto total de lo trabajado. De igual forma insisten en el blanqueo de todos los trabajadores, ya que "se estima que en todas las granjas habría unos 300, pero registrados hay 80".

Las denuncias

En resumidos términos, el 16 de abril del año pasado, fue el fiscal Juan José Maraggi a cargo de la Fiscalía 2 de Zárate-Campana, quien allanó “La Mimosa III” y descubrió varios galpones donde había niños que estaban siendo utilizados como mano de obra.

Más tarde, una lluvia de denuncias recaería sobre todas las estancias de la firma. “La Escondida” figura como anexo del expediente 2199 en la UFI Nº2. Pero todavía no tiene protagonismo mediático.


14 de Septiembre

Paro y toma de la Granja "La Escondida"

Comunicado de los trabajadores avícolas de Nuestra Huella, la Alameda y el MTE:

 

(AW) En repudio al despido de Agustín Nvarro Farías, delegado que denunció las terribles condiciones en que los trabajadores realizan su labor, se realizará hoy un paro y toma de la granja "La Escondida" ubicada en el municipio de Pilar provincia de Buenos Aires. El establecimiento pertneciente a la empresa Nuestra Huella S.A, poseedora de 60 granjas dedicadas a la producción de pollos, somete a los trabajadores y sus hijos a jornadas de 16 a 18 horas de trabajas en condiciones infrahumanas. A media mañana se realizará con el apoyo de la Alameda y del MTE

 

 

 

Buenos Aires, 14 de setiembre de 2009 (Cooperativa La Alameda) .- Hoy a las siete de la madrugada será paralizada por sus trabajadores completamente la actividad en la granja "La Escondida" en repudio al despido del delegado que denunció ante un medio de prensa días pasados las condiciones laborales espantosas y el trabajo infantil, algo que la Alameda y el MTE vienen denunciando judicial y mediaticamente en varias oportunidades. Por la reincorporación de los despedidos, el pago de deudas salariales, condiciones dignas de trabajo y erradicación de trabajo infantil, los trabajadores de la granja "La escondida" van al paro y toma de la granja con el apoyo de la Alameda y el MTE. A media mañana, nos movilizaremos a la delegación del Ministerio de Trabajo en Pilar a la audiencia en la que tiene que resolverse varios de estos reclamos. En el caso que ello no ocurra, el paro y las tomas de las granjas serán multiplicarán en las próximas horas.

 

La empresa Nuestra Huella S.A. construyó su imperio de 60 granjas para proveer a hipersupermercados y países del exterior, gracias al trabajo de niños a partir de los 2 años que además los están contaminando diariamente. Cuatro casos fueron verificados por profesionales de afectación en la salud de los menores que allí viven y sus padres son explotados en extensísimas jornadas de 16 a 18 horas.

Una niña nace el mismo día que se hizo una cámara oculta, el día del niño del año pasado, con un riñón multiquistósico debido a la manipulación de agroquímicos. Obligados a trabajar entre las moscas y el guano los padres tienen hijos chicos sin labios, como un bebé de meses que tiene los dientes al desnudo, y la hija del delegado despedido por denunciar también esta afectada de un riñón, atrofiamiento diagnóstico el médico a su hija de un año de edad.

En la gran "La Escondida", "La Mimosa III" o "La Fernández", todas propiedad de Leticia Ester García de Luaces y de su hija, Luz Luaces, las ganancias las obtienen por contratar a familias enteras al cuidado de 5000 gallinas por galpón. Sin entregar protecciones adecuadas, sin pagarle los sueldos, o como el caso Carmen Vera Vargas, trabajadora de la Granja Capilla del Señor, que tiene amputada una pierna por accidente laboral, pero al no estar registrada no tiene atención de la ART. Hasta llegan al punto de no pagar los sueldos y de haber despedido a un delegado, como Agustín Navarro Farías, quien denunció trabajo infantil en el galpón donde trabaja y que se suma a otros tres despedidos entre ellos la mujer de un trabajador que se suicido al quedar acorralado de la presión de los Luaces, la corrupción del gremio UATRE y la inoperancia de los funcionarios de gobierno y judiciales que no actuaron a tiempo.

Vale recordar que a principios de este año la presidenta de la empresa intentó sobornar a Oscar Taboada a través de un dirigente del sindicato de peones rurales (Uatre), José Luis Caseres. Éste le ofreció dinero para que retire su denuncia contra Nuestra Huella S.A. involucrada en la reducción a la servidumbre, trabajo infantil y fraude al fisco. Taboada en su momento, con colaboración de la Alameda, grabó la conversación con el delegado, quien fue denunciado por extorsión ante la Justicia federal.

Exactamente el día del niño del año pasado se filmó las instalaciones de la granja y registró cómo una decena de niños de 2 a 13 años, eran obligados a trabajar en condiciones sanitarias extremas.La primera denuncia, fue en abril de 2008, que derivó en un allanamiento y una multa de más de 600 mil pesos ordenada por la Subsecretaría de Trabajo bonaerense, que la empresa nunca pagó. Allí, exactamente en Exaltación de la Cruz, la granja en su perímetro "se electrificaba por la noche" para que nadie saliera ni entrara. En cada galpón trabajaba "de 7 a 21 todo un grupo familiar, incluso niños de cinco a diez años" y cada familia cobraba 800 pesos. Por entonces, el fiscal, uan José Maraggi a cargo de la Fiscalía 2 de Zárate-Campana, enumeró delitos como "reducción a la servidumbre", "privación ilegal de la libertad" e "irregularidades al respecto de la documentación de los empleados".

El resto de los trabajadores de Nuestra Huella S.A. en todo el país vive de manera semejante, ya que se estima que en todas las granjas habría unos 300, pero registrados hay 80. (Fuente: Agencia R. Walsh)


Trabajo forzoso de menores de 13 años en una empresa avícola, publicado en Agosto 2008

El día del niño esclavo se celebra en Pilar

Lo denunciaron dos organizaciones. La granja queda a 60 kilómetros de la Capital Federal. La compañía Nueva Huella S.A. será denunciada hoy ante la justicia.

Integrantes de la Cooperativa La Alameda y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) denunciaron la existencia de trabajo forzoso infantil en una granja avícola, de la firma Nuestra Huella SA, en Pilar, a sólo 60 kilómetros de la Capital Federal.

Cuatro personas disfrazadas de boy scouts viajaron hasta la granja La Fernández, ubicada a tres kilómetros del country Estancias del Pilar, y tras cruzar los controles de ingreso con la excusa de homenajear a los niños en su día, pudieron registrar dentro de cuatro galpones cómo trabaja una decena de niños de 2, 3, 4, 6, 11 y 13 años de lunes a lunes en un horario de 9 a 18.

Según las imágenes a las que tuvo acceso Crítica de la Argentina y que serán presentadas hoy ante la Justicia, los niños están dedicados a levantar los huevos empollados por miles de gallinas, limpian los gallineros, sacan el guano contaminado de las aves y se encargan de ahuyentar la enorme cantidad de moscas que pueblan los cuatro tinglados de chapa que contienen en su interior a unas cinco mil gallinas.

En medio de un nauseabundo olor a excremento, los cuatro militantes disfrazados de scouts pudieron dialogar con los niños y con Freddy, el encargado del lugar, de 25 años.

“Yo me encargo de levantar los huevitos, saco la caca y junto las moscas muertas. Mi hermana de dos sólo junta huevitos”, contó Oscar, un nene que el sábado pasado cumplió cuatro años. A pesar de su cumpleaños tuvo que trabajar. Según contó el encargado, los cuatro galpones logran reunir 38 cajones de huevos diarios y semejante productividad exige el trabajo del jefe de familia, su mujer y todos sus hijos, aunque sólo cobra el padre. Por eso Oscar no pudo festejar su cumpleaños y tampoco el Día del Niño. Como sus hermanos, y como los hijos de las demás familias que trabajan en La Fernández, Oscar crece en un contexto en el que jugar no parece posible. Cuando uno de los visitantes les regaló a los chicos una caja con leche y algunos juguetes, la pequeña Cuchu, de dos años, contó que “hacía mucho que no tomaba leche”.

La cámara, operada por Jorge Macías, de la Cooperativa La Alameda, junto a Juan Grabois, del MTE, y José Luis Ychuta, de la Unión de Trabajadores Costureros, pudo registrar a Oscar, Cuchu, Brian, de 11, Micaela, de 13, y otros seis niños cuyos nombres serán entregados a la Justicia. Micaela es la mayor de la colonia, y aunque está inscripta en una escuela cercana, tiene dificultades para ir a clase por el horario de trabajo. “Los más chiquitos trabajan todo el fin de semana, a veces ayudan en la semana y yo colaboro todos los días desde las 8 de la mañana hasta la tarde”, contó Mica, mientras cargaba el carrito donde los más chiquitos suben los maples llenos de huevos.

“Tendríamos que tener, por lo menos, dos adultos por galpón, pero la empresa quiere que una persona haga todo y como no lo puede hacer pone a sus hijos a trabajar y así ganan un sueldo y medio por juntar huevos y limpiar. Cada jefe de familia recibe 1.600 pesos por 14 horas de lunes a lunes y trabaja toda su familia con niños incluidos”, contó el joven Freddy a la cámara, un joven de 25 años que trabaja allí hace cuatro años.

Según consta en el escrito que presentarán mañana a la Justicia los abogados Pablo Sernani y Rodolfo Cleto García, “la empresa tendría 38 granjas, pero según la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores tiene más de 60 repartidas en las localidades bonaerenses de Exaltación de la Cruz, Pilar, Mercedes, Capilla del Señor, Lima y Escobar, además de las que posee en San Juan y Córdoba”. Exporta a países como Alemania, Italia, Francia. España y China y comercializa en los supermercados Coto, Carrefour y Wall Mart, entre otros.

La empresa no es desconocida para la Justicia. El 16 de abril la granja La Mimosa fue allanada por el fiscal Juan José Maraggi, titular de la Fiscalía 2 de Zárate-Campana, quien descubrió siete galpones donde había niños utilizados como mano de obra. Trabajaban cercados por un alambrado electrificado que desató un escándalo en la provincia de Buenos Aires. “Curiosamente varios de esos flagelos aún persisten en la granja, aunque en el resto de las granjas el panorama es mucho peor como se ve en el video.”

La empresa y los dueños serán denunciados por trabajo infantil forzoso, reducción a servidumbre y la violación de seis pactos internacionales sobre derechos humanos y contra la esclavitud.

Un negocio rentable y bien montado

“Líderes desde 1970 en calidad y cantidad”, dice la página web de Nuestra Huella, la empresa que será denunciada hoy ante la Justicia. Según los denunciantes, “declara ganancias anuales en sus balances por cinco y siete millones de pesos, pero su facturación real es infinitamente superior ya que la mayor parte de su actividad está en negro”. Según investigaron las dos organizaciones que ingresaron a sus instalaciones, “cada granja tiene un promedio de cinco galpones, cada uno es trabajado por una familia, donde sólo cobra el jefe de familia. Los niños y las mujeres trabajan gratis. En cada galpón se producen 35 cajones por día y cada uno se vende a 100 pesos en el mercado”. Según el documento, cada galpón produce 3.500 pesos diarios y cada granja factura unos 17.500, cada 24 horas. La empresa es propiedad de Leticia Ester García de Luaces y de su hija, Luz Luaces. Crítica de la Argentina trató de comunicarse con ellas y con su apoderado legal, pero la única respuesta fue el silencio.

¿Quién dijo que le Trabajo Dignifica?

GRACIAS "LA ALAMEDA" POR CUIDARNOS Y DENUNCIAR EL TRABAJO ESCLAVO

Una vez más la linda gente de Cooperativa La Alameda, salió a defendernos a todos de la explotación, del aniquilamiento velado que algunos ciudadanos hacen de otros y en especial, del tesoro invaluable de toda sociedad, de la humanidad toda, las niñas y los niños.

Como dice en la nota, el año pasado nació una bebé, entre tanta miseria, explotación y desesperanza. Ella nació, se animó, igual que su mamá y su papá, pero su ganas de vivir le están costando caro. Hoy padece una insuficiencia renal.

Cuantos seres maravillosos, recién nacidos seguiremos sacrificando para nuestra comodidad, por nuestra hipocresía, por la mayor de todas las cobardías, la de no defender la dignidad de la vida, y la vida humana.

Lic. Claudia Santalla

La siguiente es copia de la nota publicada por la cooperativa La Alameda en su sitio web que invitamos a visitar periódicamente: http://laalameda.wordpress.com/

Crónica del primer bloqueo a la esclavista Nuestra Huella S.A.

Por Lucas Schaerer, foto: Celeste

En plena madrugada del lunes nos juntamos en La Alameda. Mientras la mayoría dormía en sus casas, en Lacarra y Directorio se juntaba un variado universo de personas y no era para cualquier cosa. El desvelo fue por el bloqueo -por primera vez- a la esclavista empresa avícola Nuestra Huella S.A. A las cinco fue llegando a la ya mítica Alameda (ex bar recuperado, bajo utilidad pública) gente de todos los palos, y vale la pena nombrarlos: Fernanda Gil Lozano, diputada nacional que encabeza los escraches a prostíbulos y denuncia al jefe de la PFA; Pitu, el presidente de la cooperativa de cartoneros El Alamo, que sufrió el atentado de su auto hace un tiempo y se banco a la UCEP progresista a fines de 2005; Damián Karo, el rabino que denunció sin tapujos por esclavista a la marca Kosiuko; una maestra de cerámica que es todo terreno en La Alameda, los costureros y costureras que fueron esclavizados y hoy en cooperativa con marca propia (Mundo Alameda), Oscar Taboada –con sus dos hijas- el primer trabajador que enfrentó a los esclavistas del campo; una fotógrafa profesional peronista que ya se hizo amiga, dos estudiantes universitarias que se suman a todas, un estudiante secundario que ya cuenta en su haber enfrentar sin cobardía a cientos de talleristas, una desocupada, un delegado de la fábrica textil Soho que denunció a sus patrones y dirige la para gremial de la Alameda; y los militantes del MTE que por la Policía Federal terminaron enjaulados en el centro cultural Almagro y luego procesados. “Somos treinta pero la variedad de gente que juntamos no se ve en ningún lado” dijo entre risas Gustavo Vera desde el micro mientras amanecía y ya alcanzábamos la zona industrial de Pilar.
En una esquina esperaban los abogados militantes de los trabajadores que demandan a Nuestra Huella, Pablo Sernani y Rodolfo García. Cargill, y otras empresas multinacionales estaban a la vista. Pero había que meterse más adentro para llegar al campo. Ya en un camino angosto de tierra nos detuvimos. Todo era yuyo. El micro quedo en ese camino y a pie hicimos dos cuadras. Todas las cosas -neumáticos, banderas, bombos, redoblantes, carpa de dormir, bolsas de dormir, ollas- al hombro. De las pocas casillas que pasamos nadie salía a mirar si quiera. Los chanchos, las gallinas, más vacas eran los únicos que salían a recibirnos. Por una calle sin nombre llegamos hasta la entrada de la gran “La Escondida”. Una docena de caballos nos miraba atónitos por el barullo que armamos. Justo estaba un trabajador y el otro trabajador –delegado despedido y con una hija afectada del riñón-, Agustín Navarro Frías. El anónimo trabajador quería cerrar la reja de la entrada y dijo que tuviéramos cuidado porque había chicos enfermos. “Eso queremos. Cuidar a los chicos. Porque no puede ser que sigan trabajando y enfermándose”, no llegó a escuchar el grito, o no quiso, y camino hacia las casitas pintadas de rosa, al lado de donde viven los trabajadores están los galpones. Se ven los huevos pero las cortinas impiden ver más adentro. Solo se escucha el insoportable pillar de miles de gallinas hambrientas. “Antes de la denuncia que hice y que después vino el allanamiento las casas estaban con los techos agujereadas, sin vidrios, y los galpones se podían ver desde afuera”, relató Oscar Taboada, que visitó “La Escondida” varias veces aunque él es de otro galpón, “La Mimosa III”.
Por más que cambien de nombres lo que queda es la huella de la empresa Nuestra Huella S.A. Primero Carlos Luaces, fanático del Turismo Carretera que falleció, y ahora su mujer Leticia Ester García de Luaces y su hija, Luz Luaces, construyeron su imperio con la vida de familias enteras que fueron traficadas y engañadas para luego ser forzadas a trabajar de lunes a lunes y hasta sus propios hijos de dos años para adelante. En total tienen 60 granjas, que como mínimo en cada galpón tiene 13.500 gallinas. Facturando por día 500 mil pesos gracias a que proveen a grandes supermercados como Coto Walt-Mart y Carrefour.
“Acá no podía salir. Tenía que dejar a alguien de la familia. Y estuve un año entero trabajando gratis y hasta el último día de mi embarazo. Me decían que tenía que pagar el lugar donde vivía por eso no me pagaban. Todo esto es malo pero desde que Oscar denunció las mujeres cobraron sueldo. Acá dicen los trabajadores que Oscar es el único que se animo”, contó la siempre alegre Maria Sol, nacida en Ciudad del Este como su esposo de Agustín, que también fue despedida.
Oscar, el pionero, cuenta como al principio estaba muy solo y la pasó realmente mal. “Mismos compañeros querían lincharme. Decían que iban a perder el trabajo por mi denuncia. Me amenazaban, me rompían la ropa que tenía colgando hasta no querían pagar los sueldos. Esto lo sufría hasta que conocía a la Alameda y saqué fuerzas”. Su hijo fue trabajador a los tres años. “Ahora tiene cinco y se acuerda cómo trabajaba”.
Mientras las llamas iban extinguiendo unos neumáticos colocados en la entrada de la granja “La Escondida” muchos recolectaban más cantidad de troncos, otros hacían rondas para hablar y leer los diarios del día. La fotógrafa no perdía oportunidad para demostrar como una adolescente trabajaba en la granja. El único de la empresa que apareció hasta ese momento era un seguridad. Con toda tranquilidad propia que nadie transita por allí muchos se echaron a dormir un poco. Esto hasta que se produjo algo inesperado como tiene acostumbrado la Alameda. Llegó un móvil de América 2. En el medio del campo, con un camino sin nombres y de difícil acceso hasta para los baqueanos llegó un medio. Al rato también se sumó canal 26. Ninguno de los periodistas gráficos se había animado a tal aventura.
Siendo las 11 se fueron hacia el centro de Pilar, exactamente la sede del ministerio de trabajo bonaerense, la diputada nacional Gil Lozano, el rabino Karo, Gustavo Vera, Agustín Navarro Frías con los abogados García y Sernani más la fotógrafa. Pasaban las horas y solo dos autos más una pareja, ella brasileña, preguntaban porque estábamos cortando el camino nada transitado. Para sorpresa de todos a la una, y mientras se preparaba el almuerzo, ha dos cuadras llegaron dos autos. Primero avanzó una camioneta ford Explorer. Adentro, oculta por unos lentes oscuros en el asiento de atrás, venía la presidenta de Nuestra Huella S.A. Alejandra López Camelo. Acompañada por un abogado, que hacia de chofer, y una escribana. Dieron cuenta de la negativa a que pasaran con un camión y se retiraron. No querían hacer declaraciones, no se dejaron fotografiar con facilidad, ni dejaron ningún teléfono a la prensa. López Camelo fue empleada, llegó a una especia de supervisora que recorría las granjas y tras la denuncia penal y publicación en los medios la nombraron en ficticio cargo de presidenta, no hace más que firmar papeles, entre ellos el recibo de sueldo.
La empresa ha intentado de todo. Por primera vez, hace meses, hizo un asado para los trabajadores. Se la pasaron hablando mal de Oscar “el solo quiere su interes no le importa que queden sin trabajo” y eligieron un delegado, el mismo Sergio Núñez encargado. Pero en realidad la situación cambió bastante. Se terminaron los alambrados electrificados, las mujeres cobran sueldo y se cuidan de ser tan evidentes en la explotación de los chicos. Hasta intentaron coimear a Oscar con 50 mil pesos para que se baje de la denuncia y sus abogados. Esa escena fue grabada y perjudicó al mensajero, el delegado de UATRE, José Luis Caceres, que nunca más apareció con el sindicato por las granjas. Antes la dueña Luaces había tenido que soportar un escrache en el colegio religioso de elite que tiene en Pilar.
De la audiencia en Trabajo no se obtuvo más que meras palabras, y nada de la reincorporación de los cuatros despedidos, ni siquiera la extinción del trabajo infantil y la compra de materiales de protección para los trabajadores.
En una ronda, estilo asamblea, pero ya no urbana como viene haciendo la Alameda desde que nació en el 2002, comenzaron a hablar todos los presentes.
Algunos se emocionaron “porque hace un año cuando vinimos por primera vez nacía una chiquita, esa misma hoy tiene su riñón afectado. Ojala que todo estos pibes puedan algún día venir a jugar a la alameda como pasa con los chicos que estaban en los talleres clandestinos”. Vera planteo que “todos sabemos que los esclavistas son los empresarios. Pero el ministerio que tiene que ser arbitro no hace más que jugar para los esclavistas. Se muestran compungidos pero a la larga mantienen la situación. Ya le anticipamos las medidas que íbamos a tomar y que el tema no va a quedar en este bloqueo y nada más. La vamos a seguir por la justicia, en los medios, y en la calle”.
Gil Lozano prometió ocupar su intervención por la ley de medios para referirse a los esclavos de las granjas. “No puede ser que nos imponen la agenda cuando la gente esta viviendo en condiciones infrahumanas. Me comprometo a hablar a insistir su tratamiento en el congreso”.. Concepción, ex esclava en un taller de Kosiuko, expresó que “están pasando lo mismo que nosotros”, Simona, la primera infiltrada en Kosiuko, sostuvo “que la lucha no la va abandonar y que estará siempre aunque no ande bien de salud”. Jael demostró “que nosotros nos vinimos por convicción y seguiremos estando en lo posible porque es en lo que creemos”. Pitu de los cartoneros recordó que el camino que los cartoneros transitaron “de lucha, aprietes llegó a forzar a un gobierno de derecha a darnos todos los beneficios que ahora contamos”. De la asamblea salieron varias propuestas como contacto permanente con los trabajadores de las granjas, marcha a la justicia, escrache al colegio religioso de la dueña y campaña boicot de clientes Nuestra Huella S.A.
El saldo mediático es nota en página 12, en una agencia internacional, en otro medio, canal de televisión además de los que estuvieron C5N y Canal 9, además arzobispado, Radio del Plata y Artemio López. El saldo para la empresa no fue bueno: no sólo se vio afectada seriamente su imagen ante los medios nuevamente, lo cual se reflejará en pérdida de proveedores y caída en las ventas, además sufrió un serio trastorno productivo al no poder alimentar a las gallinas a tiempo, ni retirar la producción para entregar los pedidos en fecha.
Las banderas que colgaron en la puerta de la granja “basta de trabajo infantil en el campo”, “no al trabajo infantil, no a la trata y explotación laboral” y “Cárcel a los esclavistas de Nuestra Huella” ya ha recorrido la puerta de la Casa Rosada mientras la Mesa de Enlace y Gobierno discutían, mucho antes en una noche de plena lluvia fueron los estandartes para escrachar a la sede comercial de Nuestra Huella en el barrio de Devoto. No solo eso. El rabino Sergio Bergman se comprometió públicamente a interceder por los trabajadores esclavizados. Mientras que el cardenal Bergoglio desde la plaza Constitución, la semana pasada, dio un mensaje en persona a Agustín Navarro Frías de 23 años. “El camino es la lucha".